AUNQUE SALGA EL 'NO', HABRÁ TRANSFERENCIAS

"Los independentistas ya han ganado en Escocia, pase lo que pase en el referéndum"

“Alex Salmond ya ha ganado”. La frase no para de repetirse estos días en los pasillos del Parlamento, sobre todo en boca de los 'tories'. No les falta razón

Foto: Partidiarios del 'sí', ayer, en Glasgow. (Reuters)
Partidiarios del 'sí', ayer, en Glasgow. (Reuters)

Alex Salmond ya ha ganado”. La frase no para de repetirse estos días en los pasillos del Parlamento. Son precisamente los tories los que más la pronuncian. Y no se les puede quitar la razón. Efectivamente, este jueves los residentes en Escocia decidirán el futuro de la nación en un histórico referéndum. Las pretensiones independentistas del líder secesionista están claras, pero, en caso de que finalmente salga la Unión, Salmond también habrá ganado. En este caso, los partidos de Westminster han prometido que el mismo día 19 empezará el protocolo para transferir más poderes de Londres a Edimburgo. Esas fueron precisamente las demandas que el separatista puso encima de la mesa hace dos años; las mismas a las que David Cameron cerró por completo la puerta.

Cuando, en el otoño de 2012, el escocés y el líder tory comenzaron los trámites para poner marco legal al plebiscito, el primero propuso una papeleta con tres opciones:

a) ¿Debería Escocia ser un país independiente?

b) ¿Debería Escocia no ser un país independiente?

c) ¿Debería Escocia seguir formando parte del Reino Unido, pero con más devolución de poderes al Parlamento de Edimburgo?

El primer ministro británico se cerró en banda al tercer escenario –bautizado como 'devo-max' (por devolution max)–, pero ahora que se ha visto con el agua al cuello está dispuesto a ofrecer lo que sea para evitar poner fin a 307 años de historia. Incluso mucho más de lo que originariamente había pedido el escocés.

Mientras que los laboristas son más cautos, los conservadores son ahora los que quieren ofrecer más grado de autogestión. En otras palabras, del 'devo-max' se ha pasado al 'devo-plus'Los principales partidos de Westminster se han comprometido a dar más competencias al Parlamento escocés para que Edimburgo consiga su ansiada autonomía fiscal. Entre las formaciones hay tensiones para ponerse de acuerdo. Y mientras que los laboristas son más cautos, los conservadores son ahora los que quieren ofrecer más grado de autogestión. En otras palabras, del 'devo-max' se ha pasado al 'devo-plus'.

Las filas conservadoras acusan a Cameron de haber sido “ingenuo”, pero lo cierto es que cuando se firmó el acuerdo nada hacía prever que los nacionalistas pudieran dar un vuelco a las encuestas. A finales de 2012, el apoyo a la secesión no llegaba al 30%.

Salmond, por tanto, ha ganado la batalla. Aunque el triunfo no se queda ahí. En caso de que venza finalmente la Unión, el poder que tienen ahora los separatistas es innegable y la amenaza de convocar un nuevo plebiscito en caso de que los nuevos poderes no les satisfagan es un arma muy poderosa. El ministro principal escocés aseguró ayer que no pedirá segundas convocatorias, pero nadie se cree que, con un resultado tan ajustado como el que se prevé, el Partido Nacionalista Escocés no vuelva a la carga en quince años como pasó en Québec.

Los escoceses, decisivos en Inglaterra

Por otra parte, aunque los escoceses siempre se han quejado de estar gobernados por Londres y no por los políticos que elegían para Holyrood, en caso de que ganara la Unión, se podría pasar al extremo opuesto.

Alex Salmond, haciendo campaña por el 'Sí' en Edimburgo. (Reuters)
Alex Salmond, haciendo campaña por el 'Sí' en Edimburgo. (Reuters)

En el Reino Unido siempre ha existido la paradoja de que los parlamentarios deben votar sobre cuestiones que afectan a regiones distintas a aquellas en las que fueron elegidos y al mismo tiempo no pueden decidir sobre asuntos que sí incumben a su propio distrito. Es una contradicción que se discute desde 1886, pero que adquirió especial protagonismo en 1977 cuando el laborista Tam Dalyell, diputado por la circunscripción de West Lothian (Escocia), preguntó en la Cámara de los Comunes: “¿Hasta cuándo van a tolerar los diputados ingleses que haya al menos 119 diputados de Escocia, Gales e Irlanda del Norte ejerciendo un importante, probablemente decisivo, efecto en la política inglesa cuando ellos mismos no tienen voz en los mismos asuntos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte?”

Si finalmente se transfieren poderes a Edimburgo, Londres ya no tendrá capacidad para decidir sobre los asuntos del norte de la frontera, pero los escoceses sí podrían seguir votando en cuestiones claves de Inglaterra.Desde entonces, la bautizada como 'Cuestión West Lothian' es un fantasma incómodo al que nadie quiere hacer frente. En efecto, ahora existen 59 asientos en la Cámara Baja ocupados por diputados de circunscripciones escocesas. Si, finalmente, tras una eventual victoria de la Unión en el referéndum, se transfieren poderes a Edimburgo, Londres ya no tendrá capacidad para decidir sobre los asuntos del norte de la frontera, pero los escoceses sí podrían seguir votando en cuestiones claves que sólo atañen a Inglaterra.

Esto ha abierto un debate sobre las opciones de reforma de Westminster, que incluyen un Parlamento inglés, asambleas regionales inglesas (propuestas sin éxito por los laboristas hace una década) o cambios en los procedimientos parlamentarios para que determinadas leyes que afectan exclusivamente a Inglaterra se limiten a los diputados ingleses. Otra idea sugerida por los analistas es convertir la Cámara de los Lores en un cuerpo más federal, con representación de las cuatro naciones que, al menos hoy lunes, componen el Reino Unido.

Por último, Salmond también ha ganado, sea cual sea el resultado de las urnas, porque ya ha conseguido tres logros históricos: convertirse en el primer ministro principal escocés nacionalista (2007), ser el primero en conseguir mayoría absoluta (con las elecciones de 2011) desde que se formó el Parlamento de Edimburgo en 1997 y plantear una cita en las urnas en la que la participación para el registro ha conseguido récord (97%). Con todo, el Braveheart del siglo XXI no se rendirá hasta que no consiga su gran sueño independentista.

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