Peatónito, Superbarrio, Supergay... superhéroes mexicanos de carne y hueso
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una extravagante moda

Peatónito, Superbarrio, Supergay... superhéroes mexicanos de carne y hueso

Una extravagante moda se extiende por México: activistas que se visten de superhéroes y salen a las calles a "luchar" por las causas más diversas

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Súperluz se enfrenta a la Policía en una calle de México (EC)

Son los Power Rangers de México.Visten máscara y calzones de colores y su objetivo es cambiar el mundo. Peatónito, el hombre de negro, amonesta a los conductores agresivos instruyéndoles sobre educación vial; Ciudadina viste de rosa y contagia amabilidad a los transeúntes estresados; de verde luce el Ecologista Universal, desde Veracruz hacia el mundo por el respeto al medioambiente. Y así una nutrida lista de personajes, cada uno con su lucha particular y su traje característico. A primera vista parecen una banda de frikis de mucho cuidado, pero su activismo social está contribuyendo a que cada vez más gente reflexione sobre conceptos como el respeto al prójimo, la generosidad o la violencia.

“No estamos haciendo una ciudad donde podamos caminar en paz, donde no nos atropellen en cualquier cruce. Peatónito fomenta la cultura vial, si un automóvil no respeta al peatón pues hay que detenerlo de una forma amigable y divertida”, cuenta el superhéroe, quien se presenta como “el enmascarado que defiende a los chilangos (habitantes de la Ciudad de México) de los autos y de la pésima infraestructura peatonal”. En una megaurbe de 20 millones de personas, este vigilante aguarda en el rincón más insospechado para aleccionar sobre civismo. Y así, de repente, sale como una exhalación para combatir la infracción más común: un automóvil se ha detenido ante un semáforo rojo en medio del paso de peatones.

El superhéroe flexa sus músculos, se clava frente al capó y empuja el coche hacia atrás con gesto enérgico. “Muchos automovilistas se ríen y dicen ‘pues sí, pues tienes razón, no volverá a pasar’. Los peatones deben saber que ellos tiene derecho sobre los automóviles y estos que tienen que respetarlos. Queremos que la gente se baje de su automóvil, utilice el transporte público y sobre todo camine”, prosigue. Peatónito también utiliza las redes sociales para fomentar el activismo cívico. “Es cuestión de administrar tu tiempo libre, uno tiene trabajo pero se trata de cambiar la ciudad de forma pacífica y divertida”, explica el hombre bajo la máscara.

Ciudadina va regalando estampas con distintas buenas acciones a las personas que más lo necesitan. “Por ejemplo reparto la de ‘con permiso’ cuando hay muchísima gente. Esta en el metro tiene muchísimo impacto, porque la gente no se ve, solamente se empuja. Cambia mucho que alguien te diga ‘¿me das permiso, por favor?’. La estampa de "una sonrisa más al día" también da mucho resultado, y a los ciclistas que circulan por vías peatonales les doy la de "cuida al peatón". Creo que cuanto más sonriamos y más amables seamos, esa amabilidad se contagia”, afirma la única fémina conocida en esta Liga de la Justicia de carne y hueso.

Mientras sus compañeros combaten el caos en las calles, Tacubo pelea en las aulas contra la lacra del bullying (acoso).De todos, es el único que también es luchador en la vida real. Tacubo forma parte del elenco profesional de la lucha libre mexicana, un arte entre la lucha y el teatro (al estilo de la otrora célebre Wrestle Mania) muy arraigado en el folklore nacional. De hecho, todos estos superhéroes urbanos lucen una estética claramente inspirada en los luchadores mexicanos, hijos a su vez del celebérrimo El Santo, la máxima leyenda de la lucha de máscaras y símbolo de la justicia popular gracias a su salto al mundo del cómic y sobre todo a su extensa filmografía, que lo encumbró en el imaginario colectivo. Tacubo ha tomado el testigo del Santo y combina el ring con la protección de los menores en apuros.

“En segundo de secundaria sufrí durante casi seis meses lo que ustedes conocen ahora como bullying. Entonces no tenía nombre, pero yo lo vivía a diario”, confiesa Tacubo dándose dos enérgicas palmadas en el pecho frente a una nutrida clase que lo escucha fascinada. “Poder estar frente a chicos de escuela es un sueño que tuve desde niño, y enlacé ese sueño al tema del bullying, al acoso y la violencia que hay dentro de las escuelas”, indica el luchador ascendido a superhéroe en una entrevista en televisión. “Todos de alguna forma tenemos que contribuir a hacer un entorno mejor. Habrá quien diga "no puedo cambiar yo solo el mundo", pero sí puedes cambiar tu entorno, lo más próximo a ti”, prosigue. “¡La violencia no es un juego!”, exhorta a gritar a pleno pulmón a un grupo de niños de primaria. En México desde luego que no lo es. El país ocupa el primer lugar mundial en violencia física y verbal entre alumnos de educación básica, con agresiones que en varios casos han terminado en muerte.

Superhéroes sindicados

Hasta el Sindicato Mexicano de Electricistas tiene a su propio vigilante, Superluz, quien a lomos de su motocicleta vela por los derechos de los empleados y personal jubilado de esta organización, duramente afectado por el cierre en 2009 de la empresa pública de electricidad, que llevó entonces a cientos de trabajadores a marchas y bloqueos en la Ciudad de México. Sin embargo, el pionero en mezclar la estética de la lucha libre con el activismo social es Superbarrio Gómez, quien con sus clásicas mallas rojas y calzón y capa dorados incluso visitó Barcelona en 2011 para impartir una charla sobre activismo social de base.

Súperbarrio nació en 1987, cuando en sus propias palabra “se dieron los elementos para que surgiera un ciudadano colectivo y así una luz roja y amarilla me creó, dotándome del poder de la máscara y el don de la ubicuidad”. Libró su primera batalla defendiendo los derechos de los damnificados del terremoto que devastó la capital mexicana en 1985. La fuerza de su imagen y su simbolismo lo han llevado a sobrevivir varias décadas y distintas reencarnaciones personales. De todos es el vigilante más versátil. Luchó a favor del recuento de votos en las muy polémicas elecciones presidenciales de 2006 y aún hoy en algunos barrios de la Ciudad de México se pueden ver enormes pancartas que advierten “Este edificio está protegido por Superbarrio”, utilizadas como amuleto por personas sin recursos que se enfrentan al desahucio por orden de las autoridades.

También El Ecologista Universal lleva tres décadas de vida protegiendo el medioambiente y luchando contra los crímenes ecológicos de las grandes corporaciones. El superhéroe verde por antonomasia reside en Veracruz, en las costas del golfo de México. Nació como respuesta al clamor popular para impedir el establecimiento de una planta de energía nuclear, impuesta en la región sin consultar a los ciudadanos. “Los ecologistas coincidieron en que necesitábamos un personaje y aquí estoy yo, El Ecologista Universal”, afirma el enmascarado.

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Peatónito frena a un coche que incumplió las reglas (EC)

Súperbarrio Gómez y El Ecologista Universal protagonizaron junto a SúperGay y SúperAnimal el film “Súper Amigos”, un curioso documental lanzado en 2007 que obtuvo varios reconocimientos. Hoy la más reciente hornada de superhéroes anónimos combate nuevos problemas, situando a México una vez más en la vanguardia mundial de los vigilantes de carne y hueso.

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