Con todo, el consumo sigue aumentando

São Paulo busca fuentes alternativas de agua en medio de una sequía bíblica

Mediante satélite, buscan nuevas reservas en cuencas de explotación minera. La situación es ya crítica en Sao Paulo, la metrópoli más poblada de Suramérica

Foto: Un brasileño camina con su perro por el fondo del embalse de Paraibuna. (Reuters)
Un brasileño camina con su perro por el fondo del embalse de Paraibuna. (Reuters)

Corría el mes de agosto en Monteiro Lobato, un municipio de 4.100 habitantes situado a 132 kilómetros de São Paulo. Un grupo de treintañeros de clase media celebraban la boda del año: 300 invitados bailando alrededor de la piscina en un hotel alquilado especialmente para el evento. Esquivando a los borrachos, tres mujeres armadas con baldes recorrían incansablemente el mismo trayecto. De la piscina al baño y del baño a la piscina, intentando pasar desapercibidas.

"¿Pero qué hacen?", se preguntaban los invitados. Debido a la fuerte sequía que castiga la región desde el año pasado, no hay agua corriente en esta localidad del interior de São Paulo. Así que las tres mujeres fueron contratadas para que dicha carencia no estropease la fiesta. “No había agua ni para lavarse las manos, y mucho menos para tirar de la cadena. Menos mal que la piscina estaba llena. Si no, habría sido un desastre”, narra Daniele, una de las invitadas.

Desde finales del 2013 São Paulo, la ciudad más grande de América del Sur, con casi 12 millones de habitantes, padece la peor sequía de los últimos 70 años. El nivel de los embalses está en mínimos históricos. El pasado 4 de septiembre el Sistema Cantareira estaba al 10,6% de su capacidad. De los grifos sale lo que llaman volumen muerto, el agua estancada en el fondo del embalse que es bombeada para aumentar la capacidad del sistema. 

Un bote en el fondo del pantano de Paraibuna (Reuters)
Un bote en el fondo del pantano de Paraibuna (Reuters)

El racionamiento responde a criterios de clase: si en los barrios más humildes los cortes son constantes y en algunos casos sólo hay agua un par de horas al día, en los distritos más acaudalados la emergencia hídrica casi no se nota. “Usarán el agua hasta la última gota con tal de no poner en riesgo el resultado de las elecciones. Son unos irresponsables”, señala Marcelo, un fotógrafo que vive en Vila Madalena, el barrio cool de São Paulo. 

El racionamiento responde a criterios de clase: en los barrios pobres hay cortes constantes, pero en los ricos apenas se nota

En Vila Madalena hace unas semanas hubo una interrupción del suministro que duró tres días y causó la indignación de los vecinos, en su mayoría profesionales de clase media-alta que pagan el metro cúbico muy por encima de la media de la metrópoli. La emergencia es de tal envergadura que por la noche hasta los bares de las zonas ricas empiezan a notar un bajón en la presión del agua. 

Frente a esta situación sin precedentes, que los expertos atribuyen a la falta de lluvias el verano pasado y a los fallos en el sistema de almacenamiento y distribución, hay quien sugiere medidas drásticas. El presidente del Consejo Municipal de Agua, Benedito Braga, hace poco propuso un fuerte aumento de las tarifas para concienciar a los usuarios del problema y obligarlos a racionalizar el uso del agua.

“A esta altura del campeonato y con la que está cayendo, todavía ves a irresponsables que lavan el coche en la calle con la manguera a todo gas”, relata indignada Isabel, una administrativa que vive en el elegante barrio de Pinheiros. SABESP, la empresa distribuidora, en la actualidad prevé un aumento del 56% del precio cuando el consumo supera los 11 metros cúbicos. "Mi propuesta es que ese valor sea triplicado una vez sobrepasado un límite razonable para cada domicilio. Después, debería ser sextuplicado. Cuando el consumidor reciba la factura, se dará cuenta de que no puede pagarla. Sólo así entenderá que hay una crisis y tiene que economizar ", asegura Braga.

El gobernador de Sao Paulo asiste a un bombeo urgente de agua a las cañerías de la ciudad (Reuters)
El gobernador de Sao Paulo asiste a un bombeo urgente de agua a las cañerías de la ciudad (Reuters)

Y es que, a pesar de la escasez de agua, el consumo ha crecido de forma alarmante los últimos meses: un 24% en mayo, un 26% en julio y un 22% en agosto. Sólo en junio se registró una bajada del 21%. El Gobierno del Estado de São Paulo llegó a anunciar en abril que cobraría una multa del 30% para frenar el consumo. La sanción iba a ser aplicada en mayo, después fue postergada para el mes de junio, pero finalmente quedó olvidada. El gobernador, Geraldo Alckmin, desistió alegando que no es necesario. No hay que olvidar que las elecciones se celebrarán el próximo 5 de octubre.

La ciudad más poblada de Brasil no es la única que se ve afectada por la falta de agua. Los municipios del interior del Estado están siendo aún más castigados. El río Tietê bajó ocho metros en la región de Araçatuba, a 467 km. de São Paulo. El resultado es que los navíos que transportaban cada año seis millones de toneladas de grano tuvieron que suspender el servicio hace dos meses. Ni siquiera los barcos de pescadores consiguen navegar. Hasta la fecha, unas 3.000 personas que trabajaban en los puertos fluviales ubicados entre Araçatuba y Barra Bonita han sido despedidas.

Impacto económico

El impacto en la economía de la región está siendo demoledor. El estado de São Paulo concentra un 36% de la producción industrial brasileña y el 33,5% de la renta generada por el sector de servicios en Brasil, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Los datos que ofrece el Anuario Brasileño de Desastres indican que el problema es generalizado. Se trata del fenómeno natural que más ha afectado a los brasileños: casi nueve millones de personas han sufrido ya por ello.

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La previsión del Banco Mundial es que la variación de las lluvias y la intensidad de las sequías se incrementarán de aquí a 2050 con efectos graves para la población si los Gobiernos locales no invierten en la infraestructura y la gestión del agua. “El principal desafío al que Brasil se enfrenta ahora mismo es aprovechar este momento crucial y la oportunidad de actuar de forma osada, para avanzar hacia una gestión y una planificación que minimicen los efectos de la sequía en el país”, afirma Erwin De Nys, especialista en recursos hídricos del Banco Mundial.

La única alternativa viable, de momento, es suministrar el agua en camiones, del mismo tipo que se utilizan en los campamentos saharauis

“En mi ciudad, Piracicaba, el río está tan seco que se puede pasar andado. Nunca imaginé ver algo así. La situación es dramática”, asegura Marcela Bannitz, productora cultural residente en Río de Janeiro. Precisamente en la región de Piracicaba están buscando fuentes alternativas de agua en lagos y cuencas de explotación minera. A través de satélites, el Consorcio de las Cuencas de los ríos Piracicaba, Capivari e Jundiaí (PCJ) ha analizado 119 áreas con potencial para suplir la escasez hídrica en la región. "Es como buscar un oasis en el desierto", afirma José Cezar Saad, coordinador del proyecto.

El problema principal será averiguar si el agua puede ser usada o si hay alguna substancia contaminante que impida su consumo incluso después de ser tratada. Por esta razón, habrá que analizar las nuevas reservas rigurosamente. La única alternativa viable, de momento, parece ser suministrar el agua en camiones, del mismo tipo que se utilizan en los campamentos saharauis en medio del desierto. Según el consorcio PCJ, para satisfacer una demanda de 200 litros diarios de agua por habitante, en una ciudad de 10.000 habitantes, serían necesarios aproximadamente 240 vehículos por día, con capacidad de 7.000 litros por cada unidad.

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