el ex premier brown presentó el plan anoche

Westminster dispara hoy su última bala para evitar la independencia de Escocia

Los tres grandes partidos de Westminster respaldarán hoy un calendario de transferencia de poderes a Edimburgo. Es su última jugada para salvar la Unión.

Foto: Alistair Darling, líder de la campaña contra la independencia, posa en Edimburgo. (Reuters)
Alistair Darling, líder de la campaña contra la independencia, posa en Edimburgo. (Reuters)

¿Alguien se acuerda de Gordon Brown? Hagan memoria. El hombre gris a la sombra de Tony Blair que siempre quiso ser primer ministro, el mismo que cuando lo consiguió salió por la puerta de atrás de Downing Street, el político que nunca ha sabido reír ante las cámaras… A priori, no parece un perfil especialmente atractivo, pero el ex premier se ha convertido en la última esperanza de Westminster para evitar la independencia de Escocia. Todo tiene una explicación.

Es cierto que Brown nunca ha tenido (ni tendrá) la telegenia o don de gentes de Alex Salmond. Pero es escocés y es laborista (formación con gran número de seguidores en la región). Y, lo más importante, ha venido con un plan: si finalmente gana la unión sobre la independencia, el Gobierno escocés tendría listos en octubre los papeles sobre los nuevos poderes transferidos desde Londres. Y no más allá de enero, el proyecto de ley para que Edimburgo tuviera su ansiada autonomía fiscal estaría preparado.

El hecho de que los votantes vean con sus propios ojos un calendario real es vital para la causa unionista. Al fin y al cabo, lo que Brown les está prometiendo es que, si rechazan la independencia, Londres va a cumplir su promesa. Y lo va a hacer rápido. Está previsto que los tres principales partidos de la Cámara de los Comunes apoyen hoy la agenda. En otras palabras, que el calendario será oficial.

El hecho de que los votantes vean con sus propios ojos un calendario real es vital para la causa unionista

Después de que el domingo una encuesta diera por primera vez ventaja a los independentistas (51% frente al 49% unionista), el responsable del Tesoro, George Osborne, anunció que esta semana se daría a conocer un plan para dotar de más autonomía a la región. Pero no se aportaron más detalles y, lo más importante, los escoceses no confían en los tories y temen sentirse engañados quedándose luego sin secesión ni poderes.

Por eso era necesario que fuera alguien "de los suyos" quien pusiera sobre la mesa las fechas concretas para ejecutar la promesa. Hacía falta un calendario, y Brown ha aparecido en escena con él. Además, se le ha colocado en primera fila porque existe una necesidad real de convencer a los laboristas para que no voten por la secesión. Según los últimos sondeos, el 35% apoya ahora la independencia frente al 18% del mes pasado. Los menores de 40 años y de clase trabajadora y las mujeres también están cambiando su postura hacia el .

Ahora más que nunca, cualquier simbología cuenta. Por eso no pasó desapercibo el escenario elegido por el ex premier para pronunciar anoche su discurso: un club de mineros cerca de Edimburgo, uno de los sectores más castigados en la época de Thatcher. El mensaje estaba claro: no somos como los conservadores, en nosotros (laboristas) podéis confiar. Lo que os ofrecemos es lo mejor para Escocia. “El verdadero patriota es el que vota por la unión”, recalcó.

El ex-premier, Gordon Brown, ha propuesto un calendario para ampliar la autonomía de Escocia (EFE)
El ex-premier, Gordon Brown, ha propuesto un calendario para ampliar la autonomía de Escocia (EFE)


Los detalles sobre el plan anunciado por Osborne no están muy claros. Tampoco hay confirmación oficial sobre la fecha de su presentación, aunque se espera para hoy. El paquete incluiría, entre otros puntos, un acuerdo para que Edimburgo controlase un presupuesto de alrededor de 1,7 mil millones de libras al año en ayudas a la vivienda y también una parte importante del impuesto sobre la renta. Esta última cuestión habría generado bastantes tensiones. Anoche, los laboristas aún se resistían a las propuestas de conservadores y liberal-demócratas para ceder el control total sobre las tasas.Los expertos vaticinan que, si los resultados son similares a los de Quebec, Escocia tendrá otro plebiscito en quince años

Salmond tacha al plan de “soborno” e incluso duda sobre su legalidad, ya que miles de votantes han entregado ya su papeleta por correo. Pero la jugada de Londres no es nueva. A tan sólo cinco días de otro histórico plebiscito, el Gobierno canadiense propuso un paquete parecido para evitar que Quebec apostara por la independencia.

Al comienzo de la campaña de 1995 en Canadá, las encuestas ofrecían una sobrada ventaja a aquellos que se oponían a la separación. Pero, al igual que ha pasado ahora en Escocia, los nacionalistas dieron un vuelco a los sondeos justo en la recta final. Tras unas semanas de máxima tensión, el voto a favor de la unión ganó con una escasa mayoría de 50,58% frente al 49,42%. Fue una diferencia muchísimo más ajustada que en 1980, cuando la propuesta para perseguir la secesión fue derrotada por el 59,56% frente a 40,44% de las papeletas. Los expertos vaticinan que, si los resultados son similares, Escocia tendrá otro plebiscito en quince años.

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