RUSIA NIEGA OTRA VEZ SU IMPLICACIÓN EN LA GUERRA

Ucrania no quiere una intervención de la OTAN pero pide armas a la Alianza

Los civiles pagan con la vida propia el aumento de las hostilidades en el este de Ucrania, donde los grupos armados prorrusos los utilizan como escudos humanos

Foto: Un hombre pasea por una plaza momentos después de los bombardeos, este viernes en Donetsk. (Reuters)
Un hombre pasea por una plaza momentos después de los bombardeos, este viernes en Donetsk. (Reuters)

El embajador ucraniano ante la OTAN, Ihor Dolhov, ha dejado claro que su país no se plantea como "opción" pedir una intervención militar de la OTAN en Ucrania pero sí armas y ha lamentado que ningún país aliado se las haya suministrado pese al agravamiento de la crisis en el país por la escalada militar en la guerra contra los insurgentes prorrusos. "No consideramos tal opción por el momento. Lo que necesitamos es más asistencia, incluido militar", ha explicado en rueda de prensa al diplomático ucraniano, preguntado si esperan una intervención militar de la Alianza Atlántica, al término de la reunión extraordinaria con sus homólogos de la OTAN, celebrada a petición de Kiev, tras la última escalada sobre el terreno.

"Está claro que la OTAN no puede apoyar a Ucrania con tropas y no esperamos que los miembros de la OTAN lo hagan. Podemos protegernos nosotros mismos, pero necesitamos vuestra asistencia para parar la agresión", ha explicado. Dolhov ha admitido que desearían armas de los aliados pero ha dado a entender que ni siquiera esperan este gesto. "Sí, lamentablemente no puedo decir que podamos esperarlo, lo queremos", ha explicado, al tiempo que ha reiterado que "lamentablemente" ningún país está suministrando armas a Ucrania.

Mientras, Rusia niega toda implicación militar en la guerra. Moscú reiteró ayer que sus tropas no están envueltas en acciones militares en territorio ucraniano, como asegura Kiev, la OTAN y activistas rusos, que cifran en miles los soldados rusos desplegados en el vecino país. "Por supuesto que Rusia no libra ninguna guerra. La Federación Rusa no participa ni participará en acciones militares en Ucrania", aseguró Anatoli Antónov, viceministro de Defensa ruso, a la agencia oficial RIA-Nóvosti.

En relación al suministro de armamento pesado a los insurgentes prorrusos, en especial carros de combate y blindados, subrayó que las armas y la munición que utilizan los rebeldes en el este de Ucrania es de procedencia soviética, no rusa. "Cuando la URSS se desintegró, en el territorio de Ucrania quedaron millones de fusiles, minas, piezas de artillería y demás armas. La zona donde tiene lugar la operación de castigo (ofensiva ucraniana) no es una excepción. Allí había arsenales que fueron ocupados por los milicianos", explicó.

Antónov recordó que las fuerzas gubernamentales ucranianas también cuentan en su arsenal con armamento soviético y "eso no quiere decir que Rusia suministre armas al Ejercito ucraniano o a la Guardia Nacional". "Además, y no es un secreto, los éxitos de los rebeldes les han permitido quedarse con una gran cantidad de armas como trofeos militares que ahora utilizan contra las fuerzas ucranianas", destacó.

Soldados ucranianos en poder de los rebeldes en la ciudad de Snezhnoye, en Donétsk (Reuters).
Soldados ucranianos en poder de los rebeldes en la ciudad de Snezhnoye, en Donétsk (Reuters).

Civiles en Donétsk: escudos humanos entre los bombardeos de Kiev

Los civiles están pagando con sus propias vidas el aumento de las hostilidades en el este de Ucrania, donde los grupos armados prorrusos los utilizan como escudos humanos y las fuerzas gubernamentales les atacan desde el aire en su intento por reconquistar los territorios bajo control rebelde. El pasado jueves, 15 civiles murieron a causa de los bombardeos que el Ejército lanzó en la mitad oriental de Donétsk, según informó el Ayuntamiento a través de su página web. La ciudad lleva sufriendo desde hace meses el éxodo de buena parte de su población tras la decisión de los rebeldes de establecer allí su cuartel general.

Ese mismo día, el Observatorio de Derechos Humanos (HRW, en sus siglas en inglés) emitía un informe en el que acusaba a las milicias separatistas prorrusas de someter a tortura, trabajos forzados y tratos degradantes, así como de retener como rehenes a "cientos" de vecinos de Lugansk y Donétsk. Entre las víctimas de estas actuaciones se encontrarían activistas políticos, periodistas y líderes religiosos de estas dos ciudades. 

HRW ha conseguido documentar en su informe 20 casos de civiles capturados por los prorrusos y ha entrevistado a 12 personas que dijeron que sus captores los golpearon, patearon, acuchillaron o laceraron. A algunos los quemaron con cigarros o los sometieron a falsas ejecuciones.

Por su parte, la ONU ha determinado que desde que empezó el conflicto -a mediados de abril- al menos 2.593 personas han muerto y casi 6.000 han resultado heridas, datos que excluyen a las víctimas de las filas de combate ucranianas y a los 298 pasajeros del avión comercial derribado el pasado 17 de julio, un acto que se atribuye a los grupos irregulares separatistas, aunque estos lo niegan.

Trolebús quemado tras los bombardeos de este viernes, en Donétsk. (Reuters)
Trolebús quemado tras los bombardeos de este viernes, en Donétsk. (Reuters)

Los observadores de derechos humanos desplegados por la ONU en Ucrania denuncian que los milicianos prorrusos reciben un suministro constante de armas sofisticadas y municiones con las que "pueden derribar equipos aeronáuticos militares ucranianos, como helicópteros, aviones de combate y de transporte", señala el documento, divulgado en medio de las denuncias de Ucrania referidas a Rusia sobre su reparto de ese material bélico a los rebeldes.

Estos tampoco han mostrado ningún reparo en colocar armamento en zonas fuertemente pobladas y atacar al bando opuesto desde allí y poner así a los civiles -incluidos mujeres y niños- en grave riesgo. Sin embargo, en este cuarto informe desde el inicio de las hostilidades la ONU dice claramente, por primera vez, que también hay responsabilidad de las fuerzas ucranianas por una parte de las víctimas y de los daños causados por "bombardeos indiscriminados".

Por ello, la responsable de derechos humanos de la ONU, Navi Pillay, recordó a ambas partes que atacar deliberadamente a civiles viola las normas humanitarias internacionales y que todos los combatientes deben respetar los principios de proporcionalidad y precaución.

La OTAN condena la invasión rusa

El secretario general de la OTAN Anders Fogh Rasmussen, condenó este viernes la "indiferencia de Rusia ante sus obligaciones internacionales" y ha exigido a Rusia que cese sus "acciones militares ilegales" en el país vecino. Por su parte, Putin ha negado haber desplegado tropas en Ucrania y ha justificado la contraofensiva "militar-humanitaria" lanzada por los rebeldes prorrusos en el este de Ucrania porque "busca defender a la población civil".

También el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, advirtió este viernes al presidente ruso, Vladimir Putin, que abogar por la cooperación se hace más difícil tras la escalada sobre el terreno y condenó "las pruebas de incursiones significativas" de Rusia en Ucrania en el marco de una conversación telefónica que han mantenido este viernes. "En un intercambio muy franco, el presidente de la Comisión ha expresado su profunda preocupación por los acontecimientos actuales y la situación sobre el terreno en Ucrania", explicó el Ejecutivo comunitario en un comunicado tras la conversación.

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