Empiezan a ceder terreno ante la ofensiva islamista

Así son las milicias (voluntarias y mal armadas) que contienen al Estado Islámico

Peshmerga, en kurdo, significa “los que desafían a la muerte”. Con los islamistas internándose en su territorio, el nombre nunca fue tan real como hoy

Foto: Fuerzas peshmerga en el frente. (Reuters)
Fuerzas peshmerga en el frente. (Reuters)

[Los peshmerga son fuerzas paramilitares de élite que no reconoce Bagdad y que hasta ahora han sido los únicos capaces de hacer frente a los yihadistas. Sin embargo, empiezan a ceder terreno. En la última semana han sufrido una derrota militar con el Estado Islámico que les ha arrebatado la localidad cristiana de Qaraqosh y Sinjar, de mayoría Yazidi, y dos campos de petróleo].

Estefan Polis Hana entra renqueando de su pierna izquierda. Sus articulaciones están ya un poco oxidadas y de vez en cuando la cadera le juega una mala pasada. Sus limitaciones físicas no le frenan a seguir cumpliendo con su promesa de peshmerga y, a sus 67 años, se ha inscrito como voluntario para defender el Kurdistán de la amenaza del Estado Islámico (EI).

La historia del Kurdistán está marcada en las arrugas de su piel. “Ser peshemerga es un compromiso desde el corazón, algo que no puedes romper. No son cualidades físicas sino mentales de verdadero convencimiento y sacrificio hacia la patria”, expresa vehemente este peshmerga que luchó codo con codo con el líder kurdo Mustafa Barzani, en los setenta, contra las fuerzas de Sadam Husein.

La palabra peshmerga significa literalmente en kurdo “aquellos que desafían a la muerte”. Aunque suene un tanto exagerado, el sentimiento patriótico es tan arraigado que podría decirse que todos los kurdos son peshmerga cuando se trata de defender su territorio.

Peshmerga significa literalmente 'aquellos que desafían a la muerte'. El sentimiento patriótico es tan arraigado que podría decirse que todos los kurdos son peshmerga Durante décadas fueron tratados como un problema, especialmente en Bagdad. Hoy, con los yihadistas a las puertas del Kurdistán iraquí, se les trata como 'caballeros blancos' en una zona convulsionada por el fanatismo. La amenaza de que los islamistas sigan avanzando ha llevado al primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, a dejar de lado sus diferencias y les ha ofrecido todo el apoyo militar. Mientras tanto, EEUU les brinda ayuda aérea con sus bombardeos “limitados” contra posiciones del Estado Islámico. Se trata de proteger Erbil, la capital del Kurdistán, donde hay destinados unos 40 miembros del personal diplomático estadounidense.

La actual insurrección suní, liderada por el Estado Islámico, ha reunido a viejos enemigos en el campo de batalla: los peshmerga contra exbaazistas (el partido del ex presidente Sadam Husein, ejecutado), y el grupo islamista suní Ansar el Suna (antecesor del Estado Islámico de Irak). Fuentes de Inteligencia sostienen que el cerebro detrás del éxito militar del EI es el ex jefe del partido Baaz y sucesor de Sadam Husein, el general Ibrahim Al Douri. A pesar de estar en la lista de los más buscados de EEUU desde 2003, el general Al Douri ha logrado esquivar su captura y ahora ha salido de su madriguera y junto al EI está conquistando enormes partes de Irak.

Tecnología y entrenamiento estadounidense

“Me alisté en 1967, bajo el mando de Barzani 'el Grande', por los crímenes que ha cometido el Baaz contra nuestro pueblo, contra nuestra tierra”, declara Polis Hana. Por aquel entonces las cosas eran muy diferentes ahora. Los peshmerga no eran una fuerza paramilitar de élite con tecnología sofisticada y entrenamiento militar profesional de instructores de Estados Unidos. Ahora forman un ejército de 190.000 hombres capacitados con armamento pesado y capaces de frenar el avance yihadista, mientras las tropas regulares de Irak siguen perdiendo terreno.

Miembros de los peshmerga hacen guardia en un 'checkpoint'. (Reuters)
Miembros de los peshmerga hacen guardia en un 'checkpoint'. (Reuters)

Al no ser una fuerza regular reconocida por el ministerio de Defensa iraquí, los peshmerga no reciben un salario del Gobierno central ni visten uniforme oficial. El régimen de Bagdad no solo ha cancelado los salarios de los peshmerga, sino que ha advertido al gobierno kurdo que sus fuerzas de seguridad deben entregar al gobierno central las armas pesadas.

Los primeros peshmerga eran milicianos o guerrilleros que se escondían en las montañas y llevaban a cabo escaramuzas contra las fuerzas de seguridad de Sadam Husein en los territorios disputados en el norte de Irak como Suleimaniya, Kirkuk, la llanura de Nínive. “Yo entré por primera vez con la división de Faransa Hariri (un líder sirio que se unió a las fuerzas de Mustafa Barzani, padre del actual presidente kurdo) en la ciudad de Kirkuk para expulsar a la Guardia Revolucionaria de Sadam Husein”, rememora el viejo combatiente kurdo. 

Los primeros peshmerga eran milicianos o guerrilleros que se escondían en las montañas y llevaban a cabo escaramuzas contra las fuerzas de seguridad de Sadam HuseinSe refiere a los enfrentamientos de mediados de los setenta, cuando Husein llevó a cabo una campaña de 'arabización' en las ricas áreas petrolíferas del norte de Irak, rompiendo con el pacto conocido como 'Manifiesto' por el que los kurdos iban a tener un estado autonómico con las fronteras demarcadas en las que se incluía la rica ciudad petrolera de Kirkuk. Esta guerra de guerrillas en la que participaron milicias iraníes del lado de los kurdos finalizó con un acuerdo de paz entre Barzani, el gobierno de Irak y el Sha de Irán, Mohamed Reza Pahlavi, por el que este garantizaba a Bagdad que las milicias iraníes se replegarían hacia su frontera.

“Éramos voluntarios. Nadie cobraba ni un duro por ir a luchar. Lo hacíamos porque es nuestro deber a la Patria”, exclama Issa Ashkar, otro peshmerga, antes de aclarar: “Nuestro deber es proteger las fronteras y proveer la seguridad en el Kurdistán”. “Una vez estuvimos 47 largas jornadas sin comer ni descansar ni un solo día”, explica orgulloso el veterano guerrillero. “Cuando luchábamos con Barzani no había diferencias. Cristianos asirios, caldeos, musulmanes suníes o chiíes, tukcomanos y azadíes, a todos nos llamaban peshmergas”, reflexiona Ashkar.

Después, a finales de los ochenta, hubo una guerra civil en las fuerzas peshmerga entre los dos principales partidos kurdos. El Partido Democrático del Kurdistán (PDK) de Masud Barzani, actual presidente kurdo, y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) del presidente de Irak, Jafar Talabani.

Un sistema de clanes

Ahora intentan ser de nuevo una fuerza unida. Pero como explica Farouq Hanna Atto, “la formación de las milicias se basa en el sistema oligárquico. Cada partido tiene su propia milicia peshmerga. Tras el acuerdo de Washington, en 1998, que puso fin a casi una década de enfrentamientos entre kurdos, todos los peshmerga se unieron y se formó un ministerio de los Peshmerga, pero siguen siendo un sistema de clanes.

Un tanque participa en una operación contra el Estado Islámico en Makhmur. (Reuters)
Un tanque participa en una operación contra el Estado Islámico en Makhmur. (Reuters)

Por citar un ejemplo, las fuerzas de seguridad del PUK suman más de 20.000 combatientes y cuentan con un batallón de infantería, un batallón acorazado y otro de ingeniería, además de tener 120 tanques. Esta información se filtró recientemente en la prensa, cuando un alto mando del PUK reclamó en una entrevista que su partido debería tener el ministerio del Peshmerga y no la tercera vía, el Movimiento Gorran (el movimiento del Cambio), que en cierta manera se decidió para intentar, al menos en teoría, dar una imagen de unidad entre las fuerzas se seguridad kurdas.

“No seremos parte de la guerra entre el gobierno central y las tribus suníes. Únicamente nos defendemos de la amenaza del terrorismo. Nunca nos rebelaremos contra las autoridades de Bagdad incluso aunque se nos hayan dejado de lado y no hayan cumplido ninguna promesa”, dice Atto en referencia a la disputada ciudad de Kirkuk, ahora en manos de las fuerzas de seguridad kurdas.

La autonomía de esta rica ciudad petrolera está contemplada en el artículo 140 de la Constitución Iraquí, y en 2007 debería haberse celebrado un referéndum en Kirkuk sobre su incorporación a la región autónoma del Kurdistán.

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