EL ATAQUE TERRESTRE A GAZA PUEDE SER INMINENTE

“Los cohetes de Hamás no nos dan ningún miedo. Seguiremos viniendo a la playa”

Israel se prepara para ampliar la ofensiva sobre Gaza mientras los muertos palestinos ascienden a 88, la mayoría civiles. Mientras, en Tel Aviv, la vida sigue

Israel se prepara para ampliar la operación militar sobre Gaza mientras los muertos palestinos ascienden a 98, la mayor parte civiles. Hamás ha lanzado más de cien cohetes contra Tel Aviv, Jerusalén y otras ciudades hebreas en una guerra que no muestra ningún signo de final cercano. El Ejército israelí ha contactado con 100.000 palestinos que viven en la frontera de la Franja para advertirles que evacuen sus casas de forma inmediata. La ofensiva terrestre podría ser inminente. Mientras, en la capital financiera del país, la vida sigue. 

8 de la mañana. Las sirenas antiaéreas suenan en el centro de Tel Aviv. La calle Ben Yehuda se despeja de viandantes cuando todo el mundo corre a protegerse bajo un edificio o en el interior de los refugios antiaéreos públicos que hay repartidos por la ciudad. Quince segundos después se escucha el estruendo de un cohete interceptado por el escudo antimisiles israelí, un sonido que alivia las expresiones de quienes buscaron resguardo en los locales cercanos. Una a una, las personas salen lentamente a la calle y continúan con sus quehaceres cotidianos.

A pocos metros, luce la amplia playa de Tel Aviv, saturada de gente en estos días de verano. Algunos se bañan y se divierten con las olas, otros juegan al vóleibol, y otros conversan en círculo mientras pasan las horas al sol. La imagen es la de un día cualquiera de playa.

‘Los israelíes están muy orgullosos del escudo antimisiles. Gracias a él podemos disfrutar de una seguridad que de otra manera sería imposible’, cuenta Jessy, quien reconoce que la situación no es igual en Gaza: ‘Allí la gente no goza de seguridad, el Iron Dome es lo que permite que aquí, en Tel Aviv, sigamos viviendo como si no pasara nada’

Cinco jóvenes disfrutan del calor tumbados en fila; beben cerveza, se dan crema y bromean entre ellos. “Los cohetes no nos dan ningún miedo”, cuenta entre risas Oren, un israelí que vive desde hace algunos años en Estados Unidos y que ha venido a Tel Aviv para pasar las vacaciones con su familia. “Hamás no va a conseguir que dejemos de venir a la playa”, asegura.

Las bromas se suceden. “Si ahora mismo sonaran las sirenas iría corriendo a refugiarme bajo los edificios que hay tras la playa”, dice Oren. “Yo iría corriendo a meterme dentro del agua”, contesta uno de sus amigos. La población de Tel Aviv vive acostumbrada a la amenaza de los cohetes que las milicias palestinas lanzan desde la Franja de Gaza, pero parece que este grupo de chicos no se toma en serio el peligro. Sin embargo, Oren admite que sus padres barajan la posibilidad de abandonar Israel para irse a vivir a Estados Unidos. “Este país es peligroso… A veces pensamos que la época de los atentados suicidas islamistas podría volver a empezar…”.

Un poco más alejada de la orilla, bajo unos toldos de madera cercanos a las escaleras de la entrada, Esther recoge su bolsa y su toalla. Ha sido un buen día de playa. “Un sol espléndido con buena temperatura, todavía inferior a los 40 grados típicos del verano”. Esta mañana, cuando sonaron las sirenas que alertan de un ataque con cohetes, Esther acababa de llegar a la playa. Se estaba dando crema cuando comenzó a escucharse el fuerte sonido de las alarmas antiaéreas.

“Todo el mundo corrió hacia los vestuarios. Al parecer están preparados para hacer de refugio. Después de 10 minutos, todos salieron y siguieron con sus vacaciones”, cuenta. Asegura que no tiene ningún miedo, que sólo corrió a resguardarse para no preocupar a los demás. Esther vive en una colonia ubicada en Samaria, en el norte de Cisjordania. “Estoy acostumbrada a estos atentados y a la violencia”, dice. Admite que preferiría vivir en un lugar más pacífico pero que esta tierra les pertenece a ella y a sus siete hijos. No se piensa marchar.

“El escudo nos permite disfrutar de seguridad”

Sandra, una mujer chilena judía, juega con sus dos hijas en la arena. Acompañada de su marido israelí, han venido a Tel Aviv a pasar unos días de vacaciones. “Cuando sonaron las sirenas esta mañana fuimos corriendo a la escalera de los apartamentos, nos dijeron que allí estaríamos a salvo…”, cuenta, dubitativa. Confiesa que están siendo unas vacaciones “un poco raras”, pero su esposo le ha dicho que no existe ningún peligro en Tel Aviv. “¡Ayer vimos cómo explotó un cohete en el cielo, salió como una nube blanca!”, exclama la niña mientras interrumpe la conversación.

Esther vive en una colonia ubicada en Samaria, en el norte de Cisjordania. ‘Estoy acostumbrada a estos atentados y a la violencia’, dice. Asegura que preferiría vivir en un lugar más pacífico, pero que esta tierra les pertenece a ella y a sus siete hijos. No se piensa marchar

“Los israelíes están muy orgullosos del escudo antimisiles”, afirma Jessy, un norteamericano judío, mientras toma el sol en una hamaca. “Gracias a él, los israelíes podemos disfrutar de una seguridad que de otra manera sería imposible. Ayer, en lugar de salir a cenar, habríamos estado sentados en el sofá con miedo a abandonar nuestra casa”, explica, mientras protege con factor cincuenta su tatuaje en la espalda con letras en hebreo. Jessy reconoce que la situación no es igual en Gaza: “Allí la gente no puede gozar de seguridad, el Iron Dome (Cúpula de Hierro) es lo que permite que aquí, en Tel Aviv, sigamos viviendo como si no pasara nada”, zanja.

Su amigo John, otro estudiante norteamericano en la Universidad de Tel Aviv, cuenta emocionado su primera experiencia con las sirenas antimisiles. “Ayer estaba nadando en la playa de Jafa (sur de Tel Aviv) cuando escuché el ruido de las sirenas”, dice. “Miré a mi alrededor y me tranquilicé al ver que nadie hacía nada. A los pocos segundos escuchamos el boom de la explosión del cohete al ser interceptado por el escudo antimisiles”. Según cuenta, algunos de sus amigos se preocupan más por su seguridad: “Ayer salimos a cenar y una amiga preguntó en el restaurante, antes de pedir el menú, cuál era el refugio más cercano. Pero en general, todo el mundo está tranquilo. La vida sigue”, concluye.

Netanyahu descarta un alto el fuego

Mientras, los peores temores de los civiles palestinos podrían hacerse realidad. Hamás no cesa de arrojar cohetes contra ciudades israelíes (más de un centenar sólo en la jornada de ayer) y el Ejército israelí ha contactado por teléfono con los palestinos de Gaza que residen cerca de la frontera con Israel para comunicarles que deben evacuar sus casas de forma inmediata, según informan medios israelíes. Unos 100.000 palestinos que viven en las localidades de Beit Lahia, Beit Hanoun y Absan recibieron el cosejo de dirigirse al oeste o al sur del enclave. El Gobierno ya ha aprobado la movilización de 40.000 reservistas, de los que 20.000 han sido llamados a la frontera con Gaza para preparar una eventual operación terrestre.

La advertencia llega después de que Netanyahu haya aclarado que no contempla por el momento un alto el fuego. Los bombardeos continuarán. Hasta el momento, más de 800 objetivos han sido atacados desde que el martes se lanzó la operación Marco Protector. No obstante, Netanyahu tuvo que frenar ayer al ala dura de su gabinete, que le exigía incrementar el castigo a la Franja con medidas como la interrupción del suministro de electricidad y agua, que controla Israel.

Más muertos en Gaza

Israel se prepara para ampliar la ofensiva militar, en la que en apenas 72 horas han muerto 89 personas, siete de ellas en un bombardeo contra un café en el que disfrutaban de la semifinal del Mundial. Aún quedan "largos días" de combate por delante, en palabras de Moshé Yaalón, ministro de Defensa de Israel, que indicó que su ejército golpeará la "infraestructura terrorista en Gaza (...) hasta que comprendan que la escalada no merece la pena, al tiempo que no toleraremos el disparo de cohetes contra nuestras comunidades". 

"Quedan largos días por delante de lucha y de intentos por parte de Hamás de sorprender a Israel con ataques terroristas desde el aire", afirmó, en alusión al lanzamiento de cohetes y proyectiles desde la Franja. Más de un centenar impactaron este jueves en territorio israelí. Este balance no incluye la última salva contra varias ciudades del sur, como Beersheva, y la zona de Tel Aviv. Además, el sistema antimisiles 'Cúpula de Hierro' ha conseguido interceptar un total de 21 proyectiles. De hecho, ha interceptado dos de los cuatro proyectiles disparados hace unas horas contra Jerusalén.

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