IMPLANTES, SILICONA Y FUSILES ROSAS EN SINALOA

Las Kim Kardashian del narco

Rellenos de silicona en pecho y nalgas, revólveres de oro y AK-47 pintados de rosa. Esos son los gustos de las bellezas del narco, adictas a las redes sociales

Foto: Claudia Ochoa Félix, la supuesta 'Emperatriz' de los Antrax.
Claudia Ochoa Félix, la supuesta 'Emperatriz' de los Antrax.

Botox, rellenos de silicona en pecho y nalgas, revólveres bañados en oro, rifles AK-47 y subfusiles pintados de rosa pastel. Esos son los gustos de las bellezas del narco, mujeres que no sólo ejercen de novias de sicarios y narcotraficantes, sino que en algunos casos tienen un rol ejecutivo dentro de la organización. Adoran lucir curvas en fotografías y sugerentes selfies que luego cuelgan en Twitter, Facebook e Instagram, donde hordas de jóvenes admiradores les imploran un beso o les preguntan cómo pueden entrar a formar parte del grupo criminal.

El cártel de Sinaloa, el más poderoso de México, es de largo el que cuenta con las féminas más exhibicionistas. La organización ha vivido en los últimos días un ligero sismo a cuenta de las imprudencias de Claudia Ochoa Félix, mejor conocida como la ‘Kim Kardashian del narco’ debido a su parecido físico con la famosa estadounidense, tanto en el rostro como en sus neumáticos atributos. De hecho, Ochoa Félix ha reconocido en redes sociales que el estilismo de Kim Kardashian es su fuente de inspiración.

Sin embargo, con lo que no contaba esta narco celebrity es que primero los medios mexicanos y después internacionales como el Daily Mail y el The Telegraph la señalarían como “La Emperatriz del virus”, la presunta mujer más poderosa del narcotráfico en México que dirige a Los Ántraxel escuadrón de sicarios a sueldo del cártel de Sinaloa. Al parecer, tras la detención del líder Rodrigo Aréchiga, conocido como ‘Chino Ántrax’, en diciembre pasado en el aeropuerto de Ámsterdam, éste habría traspasado a su amante, la Emperatriz, el mando de la temible banda, responsable de miles de asesinatos.
Imagen colgada por Ochoa.
Imagen colgada por Ochoa.

El señalamiento de Claudia Ochoa reventó sus perfiles en las redes sociales. En cuestión de pocos días alcanzó 100.000 seguidores en Twitter mientras sus fotografías posando con armas de gran calibre, sicarios con pasamontañas y copas de whisky daban la vuelta al mundo. Con un pequeño problema: Ochoa es una figura relevante dentro del grupo de sicarios del cártel de Sinaloa, pero fuentes conocedoras de la organización indican que no es ella la Emperatriz del virus.

“Presentaré demandas por daños al honor y demás delitos que resulten”, afirmó Ochoa días atrás en una extravagante comparecencia de prensa en Culiacán, Sinaloa, en la que negó tajantemente ser la jefa de Los Ántrax. Al terminar de leer su comunicado de cinco minutos, la Kardashian del narco, cuyas pestañas postizas apenas dejaban entrever sus ojos, se fue sin aceptar una sola pregunta. Ochoa Félix posiblemente sea la más orgullosa buchona (expresión con que se conoce a las novias y esposas de narcos), legítima descendiente de criminales, pero no es quien maneja los hilos de Los Ántrax.

Antes de tan inusual comparecencia, Ochoa había cerrado sus explícitas cuentas en las redes sociales. Una reacción que abre la incógnita de por qué se ha querido desmarcar tan drásticamente de la figura de la Emperatriz. Puede que la verdadera líder de Los Ántrax se haya hartado de las exhibiciones de Claudia Ochoa y le haya mandado terminar su show; o tal vez haya sido la misma ‘Kardashian mexicana’ la que ha querido desmentir el rumor para salvaguardar su vida, pues hace apenas un mes un banda de sicarios secuestró, torturó y asesinó a una joven a la salida de un gimnasio en Culiacán pensando que se trataba de la Emperatriz. La nueva jefa de Los Ántrax anda supuestamente en busca y captura por parte de un comando de Los Zetas, de ahí que hoy la pregunta en México sea cuál de las narcobellezas de Sinaloa es realmente la mujer más poderosa.

Una de las imágenes colgadas por Claudia Ochoa en las redes sociales.
Una de las imágenes colgadas por Claudia Ochoa en las redes sociales.

“Pues según la prensa yo soy la Emperatriz y me gusta el mote eh jaja”, bromeaba a mediados de mes pasado María Luisa Torres Urrea en AskFm, una web en la que se pueden lanzar preguntas anónimas a cualquiera que esté registrado en esa red social. “¿El corrido de la emperatriz del virus te lo compusieron a ti verdad?”, le preguntaba otro. “Pues eso dicen”, respondía de nuevo Torres Urrea antes de que surgiera el escándalo de la ‘Kardashian’ Claudia Ochoa.

No es tampoco Torres Urrea un dechado de discreción. Haciendo honor al espíritu exhibicionista de los “narcojuniors”, ella también cuenta en la red con decenas de fotografías de armas incrustadas en piedras preciosas, Ferraris, guepardos como mascotas, enormes fajos de billetes de 100 dólares y todo tipo de prendas de lujo. “Te juro que no mato inocentes”, volvía a insistir la supuesta jefa de sicarios del cártel de Sinaloa, a la que se le atribuyen de manera directa 600 asesinatos. En su cuenta de Twitter (@TF_ML), se define como “mafiosa por herencia, pieza grande del negocio, una dama muy pesada”.

Imagen de un arma subida a las redes por la supuesta  'Emperatriz'.
Imagen de un arma subida a las redes por la supuesta 'Emperatriz'.

Gracias a su formación en negocios internacionales y a su pedrigrí (es sobrina del antiguo jefe de sicarios de Sinaloa, Manuel Torres El Ondeado, abatido en 2012, e hija y hermana de destacados Ántrax), se ha hecho cargo de la contabilidad y gestión de una parte importante del presupuesto del cártel, en especial el dedicado al escuadrón de sicarios. Ella fue la última novia de Rodrigo ‘El Chino Ántrax’ antes de que éste cayera en Ámsterdam.

La Emperatriz del virus se desmarca de otras narco celebrities en que no ha abrazado todavía los estilismos más extremos. Al contrario que su hermana menor, Dinastía Torres, quien también luce unos perfiles a lo Kim Kardashian de los que gusta presumir en las redes sociales.

Criminales adictos a las redes sociales

Los expertos aseguran que los “narcojuniors”, como se conoce a los hijos y sobrinos de los capos, son tan adictos a las redes sociales como a la cocaína o el cannabis los consumidores de los que se lucran. Adoran exhibir su vida de sátrapa oriental, sus gustos extravagantes, sus armas customizadas, en el caso de ellas también sus esculturales cuerpos, mientras son adulados por miles de jóvenes mexicanos cuyo único sueño es ser un día tan ricos y ostentosos como los narcos, en un país donde el 45% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y más de un 25% de los niños sufre escasez alimentaria, según datos de UNICEF.

El fenómeno abarca todos los niveles, desde las novias de simples sicarios hasta a los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, el narcotraficante más poderoso del mundo apresado en febrero. No obstante, tanto Iván Archibaldo como Alfredo Guzmán han reducido su presencia en las redes sociales desde la captura de su padre, posiblemente advertidos de que la DEA y la inteligencia mexicana toman buena cuenta de todas las fotografías e informaciones que tan alegremente comparten en Internet. Hoy sólo escriben en Twitter acerca de sus dotes de donjuán y apenas hay rastro de fotografías.

Pero a pesar de tanto exhibicionismo, no han llegado todavía en Sinaloa al nivel de obscenidad de Melissa Plancarte, hija de Kike Plancarte, el líder de Los Caballeros Templarios que sumió en el terror al estado de Michoacán y terminó abatido a tiros a principios de abril en una refriega con el Ejército. Melissa, la ‘princesa templaria’, incursionó junto a su hermano Enrique en el mundo de los corridos bajo su propio sello discográfico, Plan Records Entertainment. Sus dotes musicales pueden valorarse en distintos videoclips que los Plancarte colgaron, como no podía ser de otro modo, en las redes sociales. Tras la muerte de su padre, Melissa también ha optado por eliminar sus perfiles en la red.

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