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Obama se inclina por enviar 300 miembros de las fuerzas especiales a Irak
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EL ISIS CONTROLA LA MAYOR REFINERÍA DEL PAÍS

Obama se inclina por enviar 300 miembros de las fuerzas especiales a Irak

Obama se inclina por un plan que incluye el envío a Irak de 100 miembros de las fuerzas especiales para entrenar desde la retaguardia a las fuerzas iraquíes

Foto: Milicianos chiíes del Ejército del Mahdi durante un entrenamiento en las afueras de Bagdad (Reuters).
Milicianos chiíes del Ejército del Mahdi durante un entrenamiento en las afueras de Bagdad (Reuters).

El presidente de EEUU, Barack Obama, se inclina por un plan presentado por el Pentágono que incluye el envío a Irak de 300 miembros de las fuerzas especiales para recabar información y entrenar desde la retaguardia a las fuerzas iraquíes, informaron hoy medios estadounidenses. Según Fox News, Obama parece que se inclina por la posibilidad de enviar este contingente de fuerzas especiales, aunque reconoce que podría ser una opción delicada, ya que podría exponer a los soldados a combates y fuego enemigo.

La CNN especificó que los miembros de las fuerzas especiales se destacarían en cuarteles generales del Ejército iraquí en zonas estratégicas de Irak, pero siempre alejados del frente. Obama, que hoy realizará una declaración sobre Irak poco después del mediodía, ha prometido que cualquier acción militar en Irak no incluirá tropas sobre el terreno con funciones de combate.

Las tropas estadounidenses abandonaron totalmente Irak a finales de 2011, después de que la Casa Blanca cediera a las presiones del Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, para no mantener presencia militar en el país. La Casa Blanca ha estudiado varias opciones para frenar los avances de las milicias del Estado Islámico de Irak y Siria y los grupos suníes que las apoyan, entre ellas ataques aéreos selectivos, al tiempo que parece pretender que el chiíta Al Maliki abandone el poder para dar paso a un Gobierno más integrador.

Los yihadistas del ISIS controlan la mayor refinería de petróleo de Irak

Las fuerzas de seguridad iraquíes combaten contra los milicianos del Ejército Islámico de Irak y Siria (ISIS) en un intento por recuperar el control de la mayor refinería de petróleo de Irak, ubicada en Baiji, a unos 200 kilómetros al norte de la capital, en la provincia de Saladino. La refinería se ha convertido en un campo de batalla entre las fuerzas del Ejército y los extremistas y las milicias suníes que combaten a su lado, que asaltaron la instalación el miércoles y consiguieron tomar la mayor parte de la planta.

Un vídeo publicado por la cadena de televisión Al Arabiya muestra humo saliendo de la planta y las banderas negras que utiliza el ISIS ondeando en uno de los edificios. La Casa Blanca aseguró ayer que no ha detectado "grandes trastornos" en el suministro global de petróleo a raíz de la crisis en Irak y especialmente debido al ataque contra la principal refinería de crudo del país. "Estamos supervisando de cerca el suministro global de petróleo y la situación de demanda. Y hasta este punto no hemos visto grandes trastornos en el suministro de petróleo en Irak", señaló el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en su conferencia de prensa diaria.

"Respecto a la refinería que fue atacada, no vemos grandes trastornos, porque su producción es para el consumo interno de Irak y había detenido sus actividades hace varios días", aseguró Carney. Los trabajadores extranjeros de la refinería han sido evacuados, y de acuerdo con medios iraquíes que citan a la compañía estatal de petróleo iraquí, la petrolera estadounidense Exxon ha evacuado a la mayoría de su personal en Irak, mientras que la británica BP ha retirado al 20% de sus trabajadores en el país.

"El Ejército de Irak tortura. El ISIS son buenos, nos ayudan"

Después de una charla corta, Abdelaziz Hasan no puede evitar intentar sacar lo que pueda, ya sean unas gafas de sol o algo de dinero que le llene los bolsillos. Hace una semana se plantó con su mujer y sus cinco hijos en el campo de refugiados de Kalak, a 50 kilómetros al este de Mosul y en la ribera del río que sirve de frontera entre el área bajo mandato del Gobierno Regional del Kurdistán iraquí y la provincia de Nínive, contralada por Bagdad. Ahora, el cauce del Zab al Kabir marca la línea divisoria entre el terreno ganado por el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) y la zona bajo dominio de la Pershmerga, el Ejército kurdo. No hay ni rastro de las tropas que buena parte de la población conoce como “las del (primer ministro iraquí, Nuri al) Maliki”.

Estuvimos allí dos días (tras la toma de Mosul), la situación era crítica, no sé quién luchaba contra quién, solo sé que había enfrentamientos”, describe el envejecido reponedor de supermercado que se ha quedado sin trabajo y sin su irrisorio sueldo de apenas 120 dólares al mes, “estoy más preocupado por el Gobierno que por el ISIS; ellos son buenos, nos ayudan”.

'ISIS simplemente anunció a la gente que evacuara (la ciudad) porque iba a haber bombardeos, pero no hicieron nada a los civiles', defiende en alegato a los yihadistas, “solo mataron a los soldados que les opusieron resistencia”.

Casi una cuarta parte de la población de Mosul abandonó la ciudad durante los dos días que siguieron a la arremetida de los yihadistas contra un Ejército nacional que había dejado atrás sus posiciones y armas, sin oponer apenas resistencia. En total, unas 500.000 personas abarrotaron los puestos de control de entrada al Kurdistán iraquí, según datos de Naciones Unidas. Miles de ellas se han quedado a las puertas de Dohuk y Erbil, donde las autoridades del Gobierno Regional Kurdo han instalado sendos campamentos temporales para acoger a los desplazados que no han sido aceptados dentro de su territorio.

“Tenemos aproximadamente unas 1.100 personas distribuidas en 290 tiendas”, aclara Simon Ravelli, responsable de la ONG internacional Acted en Kalak, “pero se trata de un campo transitorio, en las próximas dos o tres semanas esperamos terminar el nuevo campo con capacidad para unas 6.000 o 7.000 personas”. Según las organizaciones sobre el terreno, la crisis humanitaria que ha desencadenado el enésimo avance de los yihadistas, que han logrado unificar los territorios conquistados en la vecina Siria con las provincias iraquíes de Nínive y Al Anbar, está lejos de acabarse.

Mientras prosiguen los choques contra los combatientes kurdos en el norte del país y contra el Ejército iraquí en las inmediaciones de la capital, el horizonte pinta un escenario similar al que ha vivido Siria en los últimos tres años. Más de nueve millones de desplazados, de los que al menos tres millones se refugian en los países de la región, han provocado el peor escenario que han afrontado las agencias de cooperación desde el genocidio ruandés. “Tanto la comunidad humanitaria como el Gobierno (kurdo) se han quedado sorprendidos ante las repentinas circunstancias”, reconoce por correo electrónico Marzio Barille, representante de UNICEF en Irak, “la situación en Irak permanece fluida; esperamos que mejore, pero nos preparamos ya para un escenario a largo plazo”.

Mientras prosiguen los choques contra los kurdos en el norte y contra el Ejército iraquí en las inmediaciones de la capital, el horizonte pinta un escenario similar al que ha vivido Siria: más de nueve millones de desplazados, tres en los países de la región

Además de golpear gravemente a un país que ya lidiaba con las consecuencias de tres años de guerra civil al otro lado de la frontera (Irak acoge más de 225.000 sirios, el 96% refugiados en el Kurdistán a los que se suma casi un millón más de desplazados internos de las provincias de Al Anbar y Nínive, según Naciones Unidas), la actual situación ha puesto de manifiesto las profundas heridas sectarias exacerbadas tras ocho años de ocupación estadounidense. Mientras Erbil ha decidido poner coto a la entrada de árabes dentro de las fronteras gestionadas por la entidad kurda presidida por Masud Barzani, los refugiados huidos de la violencia en las zonas de mayoría suní del país claman contra la marginación del Gobierno del chií Nuri al Maliki, a quien tanto EEUU como la ONU han pedido que ponga fin a sus políticas discriminatorias a favor de la mayoría chií del país y en perjuicio del 32% de población suní.

"ISIS es mejor que el Gobierno de Maliki"

“ISIS es mucho mejor que el Gobierno de Maliki”, interrumpe con cierto enojo Shaame, ya con pinta de cincuentón a sus 35 años, “cuando el Ejército (iraquí) controlaba Mosul, detenían a cualquiera por cualquier cosa, torturaban a la gente; cuando ISIS entró, todo esto acabó”. Solo un instante antes su vecino Badr Ahmed, asmático, enfermo del corazón y con un tembleque que anticipa parkinson describía cómo una semana antes había abandonado Mosul con mucho miedo y pocos nervios. “ISIS simplemente anunció a la gente que evacuara (la ciudad) porque iba a haber bombardeos, pero no hicieron nada a los civiles”, defiende en alegato a los yihadistas, “solo mataron a los soldados que les opusieron resistencia”.

Al testimonio de Ahmed se opone la evidencia de las imágenes distribuidas por la milicia, otrora marca de Al Qaeda en Irak, convertido en hijo renegado a cuenta de su oposición al líder Ayman al Zawahiri sobre su papel en Siria. La ejecución de unos 1.700 soldados iraquíes anunciada a bombo y platillo por el consolidado aparato de propaganda yihadista supone una sola pincelada al horror y brutalidad del que se jacta el grupo radical.

Abdelaziz, que asegura que no se puede permitir regresar a casa porque no hay ni dinero ni trabajo en Mosul, reniega por un momento de lo que pueda pasarle al país: “No me importa si ISIS se queda allí, o si vuelve el Gobierno (de Maliki), o si es América o los kurdos, sólo quiero estar seguro, sólo pido seguridad para mí y para mi familia, si dios quiere”.

El presidente de EEUU, Barack Obama, se inclina por un plan presentado por el Pentágono que incluye el envío a Irak de 300 miembros de las fuerzas especiales para recabar información y entrenar desde la retaguardia a las fuerzas iraquíes, informaron hoy medios estadounidenses. Según Fox News, Obama parece que se inclina por la posibilidad de enviar este contingente de fuerzas especiales, aunque reconoce que podría ser una opción delicada, ya que podría exponer a los soldados a combates y fuego enemigo.

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