147.000 JÓVENES LO HACEN PARA PAGAR LAS TASAS

Las ‘sugar babes’, universitarias británicas de alquiler: “¿Soy una prostituta por ello?”

El negocio es simple: hombre de unos 40 años busca chica para cenas o viajes de lujo. Ella paga sus tasas de estudios y, en teoría, el acuerdo no implica sexo

Foto: Imagen promocional de la web www.seekingarrangment.com de universitarias de alquiler.
Imagen promocional de la web www.seekingarrangment.com de universitarias de alquiler.

Roberta es una sugar baby de 21 años que se saca 5.000 libras al mes (6.000 euros) por pasar algo de su tiempo libre con un sugar daddy. La traducción al español de este término podría ser algo así como “papi de azúcar”, aunque ella prefiere utilizar el término “mentor” o “benefactor”. El negocio es simple y nada novedoso: hombre de alrededor de 40 años con unos ingresos anuales de aproximadamente 222.817 libras busca chica culta y de buena presencia que esté dispuesta a acompañarle en cenas caras o viajes de lujo. En teoría, el acuerdo no implica sexo. ¿Es esto prostitución? “Los que piensan así son unos cerrados de mente e ignorantes porque éstas son las relaciones reales de hoy en día”, asegura a El Confidencial.

Como Roberta, en el Reino Unido hay otras 157.210 jóvenes que han encontrado en www.seekingarrangement.com su tabla de salvación para hacer frente a las nuevas tasas universitarias. Una vez que éstas han pasado de 3.200 a 9.000 libras, el número de miembros en la web se ha incrementado un 54%. Las británicas representan ya el 42% del total de las mujeres registradas en todo el mundo.

El negocio es simple: hombre rico de alrededor de 40 años busca chica culta y de buena presencia que le acompañe en cenas caras o viajes de lujo. En teoría, el acuerdo no implica sexo. ¿Es esto prostitución? 'Los que piensan así son unos cerrados de mente porque estas son las relaciones reales de hoy en día', asegura Roberta a El ConfidencialLas citas con interés económico de por medio no son precisamente un invento del siglo XXI, pero el protagonismo que ha adquirido este sitio online entre las universidades más prestigiosas del país -como Cambrige, que cuenta con 166 sugar babies- ha revolucionado a la sociedad. Todos los medios -no sólo los sensacionalistas sino también los más serios como la BBC o el Financial Times- se han hecho eco de esta moda, analizándola bien desde el punto de vista económico o social.

La web, creada en 2006 en Estados Unidos, cuenta con 2,7 millones de miembros en todo el mundo. Su fundador es Brandon Wade. El empresario de 43 años, nacido en Singapur, previamente había trabajado en Microsoft y su objetivo en la vida -ya cumplido- siempre fue ser billonario.

“En España cada vez tiene más éxito”

La web se presentó en 2012 en el Reino Unido, pero ni en sus mejores previsiones podía imaginar el impacto que ha alcanzado. Con 5,65 sugar daddies por cada 1.000 hombres adultos, Bristol es la ciudad europea con mayor número de clientes per cápita. Oxford -donde se encuentra una de las universidades más reputadas del mundo- se sitúa en cuarto lugar, seguida por Londres. Barcelona ocupa el octavo puesto y Madrid el número 20. “En España abrimos en 2007 y cada vez está teniendo más éxito. Las personas se sienten atraídas por este estilo de vida y parecen tener una mente abierta”, explica a El Confidencial Wade, desde su oficina central en Las Vegas.

Wade con su mujer.
Wade con su mujer.
A su modo de ver, el gran éxito de su negocio, lo que lo diferencia en definitiva de otras web de contactos, es su “impactante honradez” a las hora de hablar de relaciones románticas. “No es que el amor sea un invento de pobres, pero no me creo que en las relaciones personales adultas no haya un interés económico implícito”, recalca.

Si hubiera habido ocasión, habría sido interesante ver la reacción a tal afirmación de su mujer Tanya, más de 20 años más joven. La pareja se conoció en Kiev, cuando él tuvo que supervisar una serie de entrevistas en su oficina de Ucrania. Sin entrar más en detalles, Wade se limita a decir que está “profundamente enamorado de su bella esposa”.

Volviendo al negocio, el empresario recalca que la web surgió de su propia “frustración” a la hora de conocer mujeres por Internet. “Quería crear un sitio donde pudiera conocer mujeres hermosas, de mente abierta. Tan simple como eso. Las nociones estereotipadas de la mujer caza fortunas y el viejo verde ya no se estilan. No es eso lo que estamos buscando. Esto es el futuro de las citas modernas. Cuando pienso en el perfil de un hombre rico y moderno, uno de los primeros iconos que me viene a la mente es Hugh Hefner (fundador de Playboy). Marcó el comienzo de la revolución sexual de los años sesenta y setenta y él no era un hombre viejo", señala.

“El sexo está prohibido” pero…

Respecto a los precios estipulados para las citas señala que cada uno “se arregla como quiere”. “La mayoría de las veces, los sugar daddies pagan en especie, haciéndose cargo del alquiler o del transporte. Algunas de las mujeres son socias simplemente porque están cansadas de salir con hombres que no las miman y quieren otros que les puedan pagar buenos restaurantes o vacaciones”, recalca.

Wade es muy serio a la hora de destacar que estos acuerdos “no implican sexo”. “La solicitación de sexo por dinero va en contra de nuestras condiciones de uso y está prohibido”, puntualiza. Sin embargo, en la práctica se dan todo tipo de situaciones.

'No es que el amor sea un invento de pobres, pero no me creo que en las relaciones personales adultas no haya un interés económico implícito', explica a El Confidencial Wade desde su oficina central en Las VegasRoberta, que vive en Manchester y estudia Historia, asegura que su último sugar daddy quiso terminar la cita de otra manera. “¿Qué hombre no quiere sexo?”, recalca. Pero ella no estaba por la labor y no pasó nada. La joven se registró en la web aconsejada por una amiga de la universidad. Reconoce que en la primera cita no se sintió especialmente cómoda, pero ahora, mientras sus “mentores” sigan pagando, no tiene inconveniente en seguir ingresando sus 5.000 libras al mes. Con respecto a si tiene problemas en ser vista en público con un hombre más mayor que ella, señala que “todo lo contrario”. “Creo que es casi un signo de estatus ser vista con alguien que claramente ha hecho algo en la vida”, afirma.

Por su parte, Brittney, de 20 años, asegura que seguirá con este tipo de citas hasta que encuentre novio o, simplemente, hasta que se aburra. Estudia Moda en una importante universidad de Londres y está registrada en la web desde hace un año. Sólo algunas amigas saben lo que hace. “Mi familia está completamente al margen”, dice. Le molesta que le pregunten por los comentarios de prostitución. “No soy una prostituta porque no tengo sexo con ellos a menos que sea algo que realmente quiera. Pero de momento no he mantenido relaciones sexuales con ninguno”, recalca. Cuando pregunto si en el futuro le gustaría que su hija hiciese lo mismo durante sus años universitarios responde: “Le hablaría de esta posibilidad, aunque no creo que ella tenga que preocuparse de eso si yo me mantengo en este camino”.

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