ALUDE AL PRECEDENTE DE KOSOVO

Crimea se declara independiente de Ucrania

En plena escalada de la tensión con Occidente a cuenta de la crisis ucraniana, las alertas saltaron hace días tras el desplome de los mercados rusos

Foto: Un hombre armado, supuestamente un soldado ruso, ondea una bandera de Rusia en Simferópol, capital de Crimea (Reuters).
Un hombre armado, supuestamente un soldado ruso, ondea una bandera de Rusia en Simferópol, capital de Crimea (Reuters).

Crimea ya es independiente de Ucrania. Mientras comienza a crear su porpio Ejército, con "voluntarios" de las fuerzas de "autodefensa", y cierra su espacio aéreo a vuelos comerciales, el Parlamento prorruso de la república autónoma aprobó hoy una declaración de independencia reiterando así su aspiración de ingresar en la Federación Rusa. La resolución, que entró en vigor nada más ser aprobada, fue apoyada por 78 de los 100 diputados. "Crimea, como un Estado independiente, se dirigirá a la Federación de Rusia después del referéndum (que se celebrará este domingo sobre la reunificación con ese país) para proponerle la integración en Rusia en calidad de un sujeto federado", explicó el portavoz.

El documento aprobado por el Consejo Supremo de Crimea alude al precedente de Kosovo para justificar su decisión unilateral. La decisión, según el Parlamento de la república autónoma, ha tomado "en consideración la confirmación del tribunal internacional de la ONU en relación a Kosovo, del 22 de julio de 2010, acerca de que la declaración unilateral de la independencia de una parte de un Estado no viola las normas del derecho internacional". La declaración precisa que la independencia de Crimea deberá ser refrendada en la votación popular convocada para el próximo domingo, consulta declarada ilegal por el Gobierno central de Ucrania.

Mientras comienza a crear su porpio Ejército, con voluntarios de las fuerzas de autodefensa, y cierra su espacio aéreo a vuelos comerciales, el Parlamento prorruso de la república autónoma aprobó hoy una declaración de independenciaLos crimeos han sido convocados a las urnas para contestar a dos preguntas: "¿Está usted a favor de la reunificación de Crimea con Rusia como sujeto de la Federación Rusa?" y "¿Está usted a favor de que se vuelva a poner en vigor la Constitución de Crimea de 1992 y del estatus de Crimea como parte de Ucrania?". Las reacciones a esta declaración no se han hecho esperar, y el embajador ucraniano ante Naciones Unidas, Yurii Klymenko, ha afirmado que se trata de una declaración "ilegítima" porque la autoridad que la ha establecido es "totalmente ilegítima".  

"No reconocemos el referéndum porque es inconstitucional e ilegítimo. Porque contradice la actual legislación ucraniana. La decisión de cambiar el territorio sólo podría ser el resultado de un referéndum en toda Ucrania, de un referéndum nacional", afirmó el Klymenko. "Además, ¿cómo puede realizarse un referéndum justo cuando las tropas rusas están desplegadas y armadas? Quien va a ir a votar libremente con un fusil apuntándole a la cabeza?", se preguntó retóricamente el embajador.

Miembros de las autodefensas de Crimea en una estación de Simferópol (Reuters).
Miembros de las autodefensas de Crimea en una estación de Simferópol (Reuters).

¿Cuánto cuesta a Putin hacerse con Crimea?

En plena escalada de la tensión con Occidente a cuenta de la crisis ucraniana, las alertas saltaron la semana pasada tras el desplome de los mercados rusos. El selectivo RTS de la Bolsa de Moscú registraba caídas superiores al 10%, su mayor descalabro desde noviembre de 2008, mientras el rublo se debilitaba hasta mínimos históricos frente al dólar y el euro. En consecuencia, el Banco Central, que hasta la fecha había protagonizado una tímida defensa de su moneda, tiraba con munición pesada para frenar el hundimiento: elevaba en 150 puntos básicos la tasa de interés de referencia del rublo, del 5,5 al 7%, para estabilizar la divisa y cortar de raíz la fuga de capitales.

Entonces, muchos auguraron que la crisis de Crimea tendría graves consecuencias de efecto inmediato para la economía rusa. Ahora, un informe de Capital Economics que analiza los costes de la aventura del Kremlin en términos económicos les rebate y va más lejos. Asegura que las secuelas a corto plazo del conflicto son mínimas, pero que, con su crecimiento ya estancado, Moscú añade el choque en la península ucraniana a las tormentas que encara actualmente.

Creemos que los temores a una recesión no tienen en cuenta una cuestión fundamental. Los problemas estructurales significan que la economía rusa ya estaba estancada antes de la crisis de Ucrania y de la tormenta bursátil. La producción creció tan sólo un 0,8% en enero en tasa interanual. Con este telón de fondo, una recesión a lo largo de este año no sería especialmente extraordinaria“Creemos que los temores a una recesión (en Rusia) no tienen en cuenta una cuestión fundamental. Los problemas estructurales significan que la economía rusa ya estaba estancada antes de la crisis de Ucrania y de la tormenta bursátil. La producción creció tan sólo un 0,8% en enero en tasa interanual. Con este telón de fondo, (que Rusia caiga en) una recesión a lo largo de este año no sería especialmente extraordinaria”, indica Neil Shearing, analista principal de mercados emergentes en Capital Economics.

Su estudio sostiene que, aunque el impacto del conflicto en los mercados financieros rusos ha sido considerable, dos factores sugieren que las consecuencias inmediatas para la economía de la Federación no tendrán la gravedad que algunos vaticinaban. En primer lugar, la preocupación por el potencial coste económico de las sanciones que Occidente podría imponer sobre Rusia “ha sido exagerada”. Si, finalmente, se recurre a ellas, apuntarán probablemente a figuras claves del aparato de poder, no a la economía rusa en general. “Europa depende demasiado de la energía de Rusia para poder implantar restricciones comerciales a gran escala”, asegura Shearing.

El argumento coincide con el esgrimido por varios economistas de la Universidad Estatal de San Petersburgo, quienes este viernes minimizaban los posibles efectos negativos del despliegue de tropas rusas en Crimea, donde el próximo domingo se celebrará un referéndum soberanista auspiciado por las nuevas autoridades prorrusas. “Cualquier sanción contra Rusia también tendrá un efecto bumerán sobre nuestros socios”, advirtió el profesor Vladimir Golovatyuk, quien citó el alto grado de integración económica entre Rusia y sus principales socios europeos, como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. “Una vez que el Gobierno ruso y el Banco Central puedan neutralizar esta actividad especulativa, el efecto general será mínimo”, añadió Golovatyuk en referencia a la fluctuación del rublo.  

En segundo lugar, Shearing subraya que, aunque la fuga de capitales se ha acelerado en los últimos días, Rusia ha almacenado durante la pasada década 493.000 millones de dólares en reservas en divisa extranjera (los países emergentes, sobre todo los más vulnerables, dependen en extremo de dichas reservas en divisa extranjera: son la protección para afrontar el pago de deuda, la acreditación de su solvencia). Por ello, Moscú dispone de un parachoques robusto para afrontar un periodo de fuga de capitales. “Al contrario de lo que le sucede a Ucrania, una crisis inmediata en la balanza de pagos no supone una amenaza” para Moscú, asegura el informe.

Las graves consecuencias a largo plazo

“Por tanto, aunque los acontecimientos recientes se añaden a los retos a los que se enfrenta Rusia, ya había múltiples razones para esperar una mayor debilidad de su economía. Y centrarse en las amenazas de recesión a corto plazo impide ver el gran cuadro: que lo sucedido podría acarrear a largo plazo consecuencias más graves para la economía de Rusia”, añade Shearing.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en su informe de enero la previsión de crecimiento de Rusia para el presente año del 3 al 2%, y para 2015 del 3,5 al 2,5%. Con ello, el gigante ruso se sitúa ya como el último alumno en la clase de los BRICS (Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica).  

El Fondo Monetario Internacional rebajó en su informe de enero la previsión de crecimiento de Rusia para el presente año del 3 al 2%, y para 2015 del 3,5 al 2,5%. Con ello, el gigante ruso se sitúa ya como el último alumno en la clase de los BRICSPara el analista de Capital Economics, la primera cuestión a tener en cuenta es cómo responderá el Kremlin a nivel interno. Un efecto plausible es que Moscú “se suba a una ola de gasto populista”. El nivel de deuda pública en Rusia es bajo (15% del PIB), pero el incremento del gasto durante los últimos cinco años conlleva que “el Gobierno necesite el petróleo a un precio de 110 dólares por barril para equilibrar los presupuestos. Cualquier aumento a partir de dicha cifra incrementaría la vulnerabilidad de Rusia a una caída en los precios globales de la energía”.

“Mientras, con su economía operando a pleno empleo (a pesar de la debilidad que muestra en términos de crecimiento), el despilfarro del gasto probablemente impulsaría la inflación en lugar de estimular el producto interior bruto”, advierte Shearing.

La segunda cuestión atañe a lo siguiente: mientras que el riesgo inmediato de una crisis en la balanza por cuenta corriente es bajo, la posición externa de Rusia se debilita paulatinamente. Su superávit cayó hasta 33.000 millones de dólares (15% del PIB) durante el pasado año y va en camino de alcanzar niveles de déficit en 2015. Simultáneamente, el superávit de 2013 se vio contrarrestado por la fuga de capitales. “Las reservas en divisa extranjera suponen un colchón suficiente hasta el próximo año más o menos, pero la tendencia a largo plazo se dirige hacia una dependencia creciente de capital extranjero para sostener el gasto”, afirma el analista.

“En resumen, Rusia necesita tomar pasos para atraer la entrada de capital extranjero, no repelerlo”, zanja Shearing. “La conclusión es que, a pesar de las turbulencias en los mercados financieros, los efectos inmediatos de la crisis de Ucrania para la economía rusa deberían ser manejables. A largo plazo, sin embargo, las consecuencias podrían ser mucho más graves”. Las relaciones entre Rusia y Occidente están en su peor momento desde la invasión soviética de Afganistán. El 80% de la economía rusa se basa en la energía y, sobre todo, en la demanda de los países occidentales, que representan el 72% de sus exportaciones (entre la Unión Europea, EEUU, Corea y Japón).
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