militares rusos invaden crimea

Ucrania moviliza a sus unidades de combate tras la "declaración de guerra" de Rusia

La crisis de Ucrania se agrava con rapidez. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, obtuvo ayer del Parlamento permiso para una intervención militar

Una "declaración de guerra". Así ha definido el primer ministro de Ucrania, Arseni Yatseniuk, el despliegue de tropas rusas en Crimea. Las nuevas autoridades de Kiev han exigido a Moscú que de "márcha atrás" y devuelva a los soldados a sus bases en la península. Los tambores de guerra suenan tan fuerte que el Ejército de Ucrania ha llamado hoy a filas a todos los reservistas mientras militares rusos se hacen con su armamento y han urgido a los soldados ucranianos desplegados en Crimea que se unan a "la autoridad legítima" en la república autónoma. Esto es, ponerse del lado del Parlamento regional, que defiende un autogobierno de la península como parte del "mundo ruso" y que ayer adelanto el referéndum soberanista que celebrará la región al próximo 30 de marzo.  

Mientras, la invasión rusa prosigue en Crimea. Sus soldados asaltaron este sábado el arsenal de una base de radar y de entrenamiento de las fuerzas aéreas ucranianas situada en la localidad de Sudak, llevándose las armas en vehículos. Otro grupo de militares rusos se ha hecho con armas de la fuerza naval de Ucrania que se encontraban en un centro de entrenamiento en la ciudad portuaria de Sebastopol, donde está la base de la flota rusa en el mar Negro.

El Ejército ucraniano llama a filas a todos sus reservistas y pone a las tropas en alerta de combate. Kiev ha cerrado su espacio aéreo a aviones no comerciales. Mientras, militares rusos asaltan arsenales en Crimea e instan a los soldados ucranianos a rendirse Los soldados del Ejército ruso han amenazado con recurrir a las armas que se han incautado, entre las que se cuentan rifles, pistolas y cargadores, según Interfax. Los "negociadores" han ofrecido al Ejército ucraniano en Crimea que deponga sus armas para unirse al bando opuesto y les han prometido, según esta fuente del Ministerio de Defensa, "condiciones decentes de servicio y protección social". Mientras, una columna de camiones militares rusos está avanzando por la carretera hacia Simferópol, capital de la república autónoma ucrania de Crimea desde la ciudad de Sebastopol, donde tiene su base la Flota rusa del Mar Negro, según medios locales e imágenes difundidas por la televisión.

Antes, el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania había formalizado la movilización de las tropas del Ejército en un momento de máxima tensión tras la intervención militar de Rusia en la región autónoma de Crimea, en el sureste del país, según ha confirmado este domingo el comandante Andriy Parubi. "Acabo de recibir de un compañero de la oficina de reclutamiento una orden para llegar a las 8.00 de la mañana (del domingo) para planificar la movilización conforme a la decisión del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania para el llamamiento a las filas en todo el país", ha escrito en su perfil en la red social Facebook. Ucrania también ha cerrado su espacio aéreo a los aviones no comerciales, según ha anunciado el presidente interino, Alexánder Turchínov.

El Ministerio de Defensa en Kiev ha indicado que "el personal de las unidades de la Fuerzas Armadas de Ucrania en Crimea que están bloqueadas por hombres armados mantiene la tranquilidad e intenta mediante negociaciones impedir el derramamiento de sangre". La nota recalca que los militares ucranianos se niegan a cumplir las exigencias de entregar sus armas. Defensa ha añadido que "tampoco se corresponden con la verdad las informaciones acerca de que los militares ucranianos se están dando masivamente de baja de las Fuerzas Armadas".

Militares del Ejército ruso se movilizan en Crimea (Efe).
Militares del Ejército ruso se movilizan en Crimea (Efe).

Rusia culmina la invasión de Crimea

El nuevo y joven poder ucraniano, aupado a través de una revolución protagonizada por una amalgama de fuerzas políticas hasta entonces en la oposición, recibió ayer un fuerte golpe contrarrevolucionario de manos de Moscú, cuyo Gobierno ha acogido al presidente ucraniano huido Viktor Yanukóvich. Tan sólo dos días después de formar un nuevo Gobierno interino hasta la celebración de elecciones anunciadas para el próximo 25 de mayo, y exactamente una semana después de tomar el poder, los nuevos dirigentes ucranianos han de hacer frente ahora a la intervención del ejército ruso en su territorio

Ucrania responde así a la decisión tomada ayer sábado por el Senado de la Federación Rusa de aprobar la intervención militar en el país vecino dada la existencia de una “situación extraordinaria” y de una “amenaza” a “ciudadanos de la Federación Rusa, nuestros compatriotas [término con el que Moscú designa a los miembros de minorías rusas fuera de Rusia], y el personal del contingente militar de las FFAA rusas desplegado en el territorio de Ucrania (República Autónoma de Crimea)”. El texto de la autorización solicitada por el presidente ruso a la cámara no especifica ningún territorio en concreto, lo que permite al ejército intervenir en cualquier parte del país que estime oportuna. Por otra parte, la invasión de la península ucraniana de Crimea, iniciada a mediados de esta semana, ya se había materializado. A lo largo del sábado, tropas rusas y milicias colaboradoras continuaron la toma de los principales puntos estratégicos de la península y llegaron a controlar el acceso por carretera desde el resto del país. Los vuelos desde Kiev a Simferópol, capital de la península fueron interrumpidos, no así los de Moscú.

Ucrania domingo

La reacción desde Kiev consistió en acusar a Rusia de “invasión”, cifrando en 6.000 las tropas rusas en la península de Crimea, y en poner al Ejército ucraniano en estado de alerta. No se registró contacto entre ambos ejércitos. Los dirigentes de la formación ultraderechista Pravij Sektor, que ha protagonizado las acciones de guerrilla urbana contra la policía durante las protestas de los últimos meses, llamaron a la movilización de sus células operativas. En las zonas rusófonas del Este del país, se produjeron enfrentamientos cuando grupos de manifestantes trataron de tomar las asambleas locales enarbolando la bandera rusa en Járkov, la segunda ciudad del país, Donetsk, centro del poder del expresidente Yanukovich, y Mariopol, informaban los medios locales.

Sergei Aksenov, el nuevo primer ministro de la República Autónoma de Crimea, alteró ayer la fecha y la naturaleza del referéndum sobre la autonomía de la península que la región tenía previsto celebrar a la vez que las elecciones en el resto del país el próximo 25 de mayo. La pregunta del plebiscito será ahora si la región quiere permanecer en Ucrania, pasar a formar parte de Rusia o formar su propio estado independiente. Aksenov fue declarado primer ministro de Crimea el jueves pasado, cuando el Parlamento de Simferópol fue tomado por un grupo de hombres armados. Tras una sesión a puerta cerrada en la que los parlamentarios derogaron al enviado presidencial de Kiev, Aksenov fue elegido primer ministro. Pertenece al partido Comunidad Rusa de Crimea, que, según el diario The Washington Post, tan sólo obtuvo un 4% de los votos en las últimas elecciones.

Alta Tensión en Crimea

Aksenov se atribuyó ayer el control temporal de todas las fuerzas de seguridad y el aparato estatal ucraniano en la península. Alegando que un grupo de hombres armados había intentado tomar la sede del ministerio del Interior local durante la noche, pidió ayuda a Moscú para controlar la situación. La respuesta llego por la tarde desde Moscú, pero unidades del ejército ruso ya tenía una fuerte presencia en la península. Cerca de 2.000 paracaidistas rusos aterrizaron el viernes pasado en Crimea, informó la agencia AFP. Venían a sumarse al personal que Rusia tiene desplegados permanentemente para atender sus bases navales, que puede girar en torno a 12.000 personas, según analistas.

Ese mismo día, unidades armadas sin distintivos nacionales tomaron el aeropuerto civil de Simferópol y rodeado el aeródromo militar de Sebastópol. Los militares se negaban a contestar preguntas y patrullaban las zonas de interés sin interferir en la actividad normal. El pasado día 26, Rusia movilizó 150.000 soldados en los distritos militares occidental (fronterizo con Ucrania) y central alegando maniobras militares sorpresa.

Con la toma de facto de la Península de Crimea, Rusia asegura el control de la sede histórica de su flota del Mar Negro, Sebastópol, así como de la región ucraniana de mayor población rusófona. La posibilidad de una intervención militar rusa en el Este del país se vio incrementada anoche durante una conversación telefónica de 90 minutos entre el presidente de EEUU, Barack Obama, y Vladímir Putin. El presidente ruso destacó que “en caso de que la violencia se extienda a las regiones del Este de Ucrania y a Crimea, Rusia se reserva el derecho a proteger los intereses y las vidas de la población rusófona”, según informó un comunicado del Kremlin.

Camiones militares rusos en la entrada del aeropuerto de Belbek, en Crimea (Reuters).
Camiones militares rusos en la entrada del aeropuerto de Belbek, en Crimea (Reuters).

Las últimas acciones rusas han cogido por sorpresa a los analistas occidentales, que no esperaban una invasion militar de Crimea bajo el argumento de que Rusia no tenía nada que ganar. Sin embargo, los movimientos rusos recientes son consecuentes con la lectura que los medios de comunicación de Moscú han hecho de la revolución ucraniana, negándose a reconocer a las nuevas autoridades de Kiev (el ministro interino de Exteriores ucraniano se quejó ayer de que su homólogo ruso no le devolvía las llamadas), a las que tachan por completo de “nazis y fascistas”. Al considerar que existe un vacío de poder en Ucrania, Moscú se considera legitimado a intervenir para proteger a sus ciudadanos y minorías.

En cuanto a Crimea, existe la incógnita de cómo reaccionará la minoría tártara, que representa en torno a un 12% de la población de la península. Como habitantes durante varios siglos de Crimea, pasaron a dominio ruso con el territorio a finales del siglo XVIII. La deportación en masa a la que fueron sometidos por Stalin a finales de la Segunda Guerra Mundial, a la vez que los chechenos, ha dejado la firme resolución entre ellos de no volver a estar nunca más bajo dominio ruso. Con la caída de la URSS, comenzaron a volver a Crimea y a comprar sus territorios ancestrales. Los tártaros ya han comenzado a organizar sus propias unidades de autodefensa contra lo que llaman “separatismo ruso”. Cómo reaccione el 25% de ucranianos de este territorio de casi dos millones de habitantes será también determinante de cara al referéndum propuesto para el día 30 de marzo.

Hombres armados sin identificar realizan controles en el Parlamento de Crimea (Efe).
Hombres armados sin identificar realizan controles en el Parlamento de Crimea (Efe).

En cualquier caso, dada la abrumadora superioridad militar rusa, la situación puede derivar fácilmente en un conflicto congelado como la no lejana Transdnistria o las más recientes Osetia del Sur y Abjazia. En el caso de Ucrania, contribuiría a una de las metas estratégicas rusas más importantes: evitar la integración de Ucrania en la OTAN. Dada la importancia de las consecuencias en caso de conflicto con un miembro de la OTAN, la organización suele requerir que sus futuros miembros tengan claramente definidas sus fronteras. Una Crimea en manos rusas podría mantener Ucrania alejada de la organización atlántica indefinidamente, sin importar lo pro-occidental que sea el Gobierno de Kiev.

Hombres armados rodean el Parlamento de Crimea en Simferópol (Reuters).
Hombres armados rodean el Parlamento de Crimea en Simferópol (Reuters).

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