LA REINA DE LA DROGA Y SU BANDA DE ADOLESCENTES

Argentina, nuevo territorio narco en el fin del mundo

El Gobierno argentino ha pasado de reconocer el problema a admitir que es imposible de controlar. El país ya non es cosumidor: es productor de drogas

Foto: La policía de Buenos Aires durante un control antidrogas. (Reuters)
La policía de Buenos Aires durante un control antidrogas. (Reuters)

'Los Ángeles de Yaqui' podría ser el nombre de una banda de cumbia, la música popular que se escucha en la Argentina. Sus integrantes son adolescentes de entre 14 y 20 años. Su líder es 'la Yaqui', una mujer custodiada por cientos de jóvenes. Lejos de la música, esos 'ángeles' son narcotraficantes que asesinan, si es necesario, a niños de 10 años para defender su negocio. Una banda criminal que amenaza a la provincia de Mendoza, a unos 1200 kilómetros de esta capital. “Los Ángeles de Yaqui” han llegado un poco más lejos que sus colegas de Rosario o Buenos Aires. Han ordenado matar a un par de periodistas después de que revelaran los nombres de los principales miembros de la banda y su funcionamiento.

Del este al oeste, del norte al sur, el narcotráfico se ha convertido en el último semestre en uno de los principales problemas del país. El negocio se expande, los asesinatos se multiplican. 'La Yaqui' en Mendoza; la familia Cantero en Rosario, una ciudad con récord de crímenes. También hay casos en las provincias de Jujuy, Salta y Buenos Aires. El Gobierno lo ha reconocido por primera vez: Argentina ha dejado de ser territorio de consumo para transformarse en productor de drogas. Los números no dejan dudas: las fábricas artesanales encontradas en todo 2003 tenían una capacidad producción de 150 kilos de cocaína; sólo dos laboratorios que fueron descubiertos en 2013 pueden producir 5.500.

Argentina ha dejado de ser territorio de consumo para transformarse en productor de drogas. Los números no dejan dudas: las fábricas artesanales encontradas en todo 2003 tenían una capacidad producción de 150 kilos de cocaína; sólo dos laboratorios que fueron descubiertos en 2013 pueden producir 5.500

No hubo amenazas para los cronistas del periódico El Sol. Personal de inteligencia de la Policía de Mendoza advirtió de que tenían conocimiento de un ataque “altamente probable” como represalia por los informes publicados por el diario desde 2012 sobre “Los Ángeles de Yaqui”. En especial, el último reportaje, que incluía detallada información –como el nombre y el rol de los principales miembros del clan de adolescentes– y relataba su responsabilidad en el asesinato de Marcelo Pávez, un niño de diez años.

Sandra Yaquelina Vargas, supuesta líder de la banda, se reunió con un grupo de sicarios en una casa de la contigua provincia de San Luis y habría ordenado asesinar a periodistas, que se encuentran custodiados y cuyas identidades se han mantenido en reserva.

La nueva princesa del narco

'Yaqui', 40 años, no tiene ninguna causa judicial. Pero las autoridades tienen un dato clave: todos sus familiares directos han sido asesinados, detenidos o son sospechosos de crímenes ligados al narcotráfico. Su principal actividad es la venta de droga. Es la líder de una banda de sicarios de entre 14 y 20 años que comercializa y vigila los puestos de venta de cocaína en la zona de Godoy Cruz, Mendoza. Usurpan violentamente chabolas, instalan su búnker y despliegan a sus 'soldados' para vigilar la actividad.

Las sangrientas venganzas de 2012 le dieron popularidad a la banda. Las redes sociales aumentaron su fama. Los menores se jactan de sus crímenes en Facebook y posan en fotografías con las armas que han utilizado.

El clan familiar despertó su furia cuando Cristian Gelvez, el marido de Vargas, fue asesinado el 22 de enero en una de sus salidas transitorias de prisión. Cayó tras un intenso tiroteo con una banda enemiga. Los rumores señalan que 'Los Angelitos de Yaqui' ofrecieron una recompensa de 30.000 euros y un automóvil para quien revelara al asesino.

Foto: Reuters
Foto: Reuters
El periódico El Sol sigue en alerta. A primera hora del sábado, dos hombres armados ingresaron al edificio, robaron al personal administrativo y huyeron. La policía asegura que se trata de un robo casual, pero el terror de los narcos ya se ha instalado.

El drama de Lavezzi

“Mientras la droga arrasa, acaba con la juventud, los que la venden se enriquecen y no tienen inquietud”, cantaba Ariel Alejandro Ávila, líder de la banda de hip hop La Técnica. La canción “El barrio está peligroso” fue casi un presagio. En sus canciones, Ávila, 21 años, describía crudas historias de drogas, adictos y dealers. El joven músico, un “enemigo musical” de los narcos, recibió la semana pasada tres disparos en el tórax, dos en los brazos y uno en cada pierna. Murió frente a un búnker, cerca de su casa, en Rosario.

Las sangrientas venganzas de 2012 le dieron popularidad a la banda. Las redes sociales aumentaron su fama. Los menores se jactan de sus crímenes en Facebook y posan en fotografías con las armas que han utilizado

Rosario no brilla por los goles de Lionel Messi, los dibujos de Roberto Fontanarrosa o la música de Fito Páez. El año pasado batió el triste récord de 264 muertos por disputas relacionadas con el narcotráfico. En 2014 lleva 47. Sólo el miércoles 12 de febrero se han contado tres asesinatos, crímenes que se suman como cifras pero que esconden profundos dramas.

Jorge 'el Barba' Lavezzi, tío de Ezequiel 'el Pocho', jugador de la selección argentina, fue una de las tres personas asesinadas el 12 de febrero. Jorge, 60 años, se dirigía hacia la costa del Río Paraná para comprar pescado fresco, que después vendería en su pescadería. Su negocio estaba a pocas calles de Coronel Aguirre, el club donde se formó el futbolista y que actualmente conduce Diego Lavezzi, hermano de “el Pocho”.

A Jorge lo mataron de un disparo en la cabeza a las 6.45. Diego llamó enseguida a París para comunicarle la noticia al jugador del Paris Saint Germain. Aunque la principal hipótesis es que se trata de un intento de robo del teléfono móvil, los investigadores no descartan que sea un mensaje mafioso. No es la primera vez que sucede. En octubre, Los Monos, la principal organización narco de la ciudad, tiroteó la casa del gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti, el ataque más grave de la democracia argentina.

Otra víctima del 12 de febrero fue Beatriz Heredia, 65 años, que murió al quedar atrapada en medio de un tiroteo un automóvil y dos motos, en su barrio a las 14. Y Claudio Hoyos, 21 años, asesinado después de una discusión en la calle.

El Gobierno: “Es imposible de controlar”

El Gobierno argentino ha pasado de negar el problema a reconocerlo para, luego, admitir que es imposible de controlar. “Pablo Escobar decía que matemáticamente no hay posibilidad de que la persecución policial pueda contra el narcotráfico y es verdad, porque la lucha planteada tradicionalmente desde Nixon para acá es la guerra del gato y el ratón”, dijo el secretario de Seguridad, Sergio Berni.

Rosario no brilla por los goles de Lionel Messi, los dibujos de Roberto Fontanarrosa o la música de Fito Páez. El año pasado batió el triste récord de 264 muertos por disputas relacionadas al narcotráfico. En 2014 lleva 47. Sólo el miércoles 12 de febrero se han contado tres asesinatos

Los últimos números disponibles de la Argentina como productor de drogas son contundentes: entre 2002 y 2009, las últimas estadísticas registradas por la ONU, la incautación de drogas se ha multiplicado por ocho. Esas cifras no contemplan la actividad en el último lustro, en el que, según los especialistas, se ha registrado un importante aumento.

El Gobierno de Cristina Kirchner intenta atacar la venta minorista de drogas –llamada “narcomenudeo”–, la actividad que genera mayor cantidad de violencia y que se transforma en efectivo rápido para los narcotraficantes. El Ejecutivo pretende poner en marcha una ley aprobada en 2005 que transfiere responsabilidades de represión al “narcomenudeo” a las policías locales y a los tribunales judiciales de las provincias.

La Iglesia, con amplia inserción social, advierte sobre el creciente problema desde hace años. Sus líderes han elogiado la nueva preocupación del Gobierno, pero también han puesto el foco en los problemas sociales que posibilitan el desarrollo del narcotráfico, como el fenómeno de los 'nini', los jóvenes que no estudian ni trabajan. “Al haber sido abandonados o expulsados del sistema educativo hace años, suelen arrastrar frustraciones y baja autoestima”, explicó el Monseñor Jorge Lozano.

Lejos de la “década ganada” que le gusta mencionar a la presidente Cristina Kirchner, en los últimos diez años aumentó el número de argentinos de entre 15 y 24 años que no estudian, no trabajan, ni buscan empleo. Se calcula que son cerca de 650.000. “Son jóvenes que están a merced de trabajos llamados de baja calidad o presos de mano de obra para bandas del narcotráfico”, concluye. 

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