El asturiano que deberá “salvar” a Hollande
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GURÚ DE SU ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN

El asturiano que deberá “salvar” a Hollande

Morelle, de 52 años, conserva una lámpara de minero heredada de su padre y no olvida sus orígenes. Tiene la difícil tarea de remediar el caos del Gobierno

placeholder Foto: Pierre Besnard y Aquilino Morelle. (Reuters)
Pierre Besnard y Aquilino Morelle. (Reuters)

François Hollande toca ya el fondo del pozo de la impopularidad. Con menos de un 20% de aceptación entre sus ciudadanos, nunca un presidente francés había conocido cifras tan bajas. A menos de seis semanas de unas elecciones municipales que los propios socialistas predicen como catastróficas para sus intereses, el Jefe del Estado ha elegido a un asturiano como su nuevo hombre fuerte de la comunicación.

Aquilino Morelle Suárez, que conserva su estatus como consejero político de Hollande, tiene ahora la difícil tarea de coordinar los mensajes provenientes de Presidencia, Jefatura de Gobierno, ministerios y Partido Socialista (PSF). Es decir, remediar el caos absoluto que ha marcado la comunicación pública desde el acceso al poder de los socialistas en mayo de 2012.

En pleno debate sobre la adaptación de ciudadanos provenientes de culturas extranjeras, Morelle es un ejemplo de integración a la República francesa. Su padre, minero de Mieres, se trasladó a Francia en los años 50 con su mujer, Elena Suárez, nativa de Sama de Langreo.Aquilino padre pudo trabajar como ajustador en la Citroën,mientras Elena cuidada de los siete hijos nacidos en París,que crecían en la ciudad obrera Villa Faucher, en Belleville, al exterior de la capital.

Morelle, 52 años, que conserva una lámpara de minero heredada de su padre, no olvida sus orígenesy, según quienes le conocen, presume de la revancha social que su esfuerzo le ha facilitado.Mientras sus seis hermanas abandonaban los estudios para ponerse a trabajar, Aquilino entró en un internado y, después,se convirtió en médico. Más tarde estudió en la prestigiosa Sciences Po (Instituto de Estudios Políticos) y culminó su preparación en la exigente Ecole Nationale d’Administration (ENA), la incubadora de altos funcionarios del Estado.

Médico, intelectual, político

Autor de libros como La derrota de la salud pública (La défaite de la santé publique, Flammarion, 1998), tiene unbagaje que le convierte en un intelectual de la política, pero nunca alejado de la realidad. Como él mismo dice, “no hay contradicción entre la medicina y la política. El médico cuida a los pacientes y la política, a la sociedad. En los dos casos es necesario decidir entre lo urgente, lo importante y lo que no lo es”.

Es, entre otras cosas, esa claridad y la frescura de su discurso lo que llevó a ciertos barones socialistas a atraerle hacia su aparato. Morelle se convirtió de la noche a la mañana en la pluma de Lionel Jospin, Primer ministro socialista entre 1997 y 2002.

Su compromiso con la izquierda y con la acción política, se satisfacía así, a la sombra del poder. Era ya parte del poder, pues sus palabras edificaban el discurso del jefe del Gobierno.

Aquilino Morelle, hasta ahora portavoz oficioso de Hollande, deberá bajar al terreno sin abandonar las ideas. Ya no se trata de explicar a ciertos periodistas la acción gubernamental,ahora se trata de ser inflexible con los suyos, con la multitud de comunicadores a sueldo del Elíseo, Matignon (sede del Primer ministro), ministerios y PSF.

Hollande bate récords de desprestigio y ello es debido a su poco éxito en la política aplicada para frenar el aumento del paro,la desindustrialización imparable, la pérdida de competitividad de las empresas francesas,la pauperización de la clase media… El “castigo” fiscal que el gobierno ha encontrado como único remedio en la búsqueda de líquido son las banderillas de fuego que desesperan a los franceses.

Cacofonía gubernamental

Los expertos en comunicación piensan que el descrédito del Presidente es también consecuencia de los errores de comunicación que han jalonado su gestión. Ya desde la formación de su gabinete, cada ministro se sentía con la autoridad de lanzar el mensaje que le convenía, aunque el contenido perteneciera, incluso,a otro ramo. El propio Primer Ministro, Jean-Marc Ayrault, dejó desde el principio su credibilidad en entredicho anunciando medidas sin consensuar antes ni con su jefe ni con sus colaboradores.

Ya fuera la eliminación del horario de 35 horas,la semana escolar de cinco días, la legalización del cannabis olaamenaza de nacionalización de la acería de Florange, cerrada por Arcelor Mittal, la prensa se deleitaba cada día con la propagación de mensajes disparatados queHollande se veía obligado a desmentir. Más tarde, la situación empeoró: ciertas medidas se aprobaban, pero se retiraban más tarde ante la presión de ciertos sectores, ya fueran medidas económicas -como la tasación de las plusvalías para la venta de start up- o reformas de sociedad -como la reciente Ley de la familia-.

Manuel Valls y Aquilino Morelle. (Reuters)

La gota que colmó el vaso del desbarajuste comunicativo fue la gestiónpública del descubrimiento de su relación con la actriz, Julie Gayet, y la posterior separación de su compañera, Valerie Treierweiler.

Aquilino Morelle es la persona llamada a remediar el desconcierto.Y uno de los asuntos más delicados será hacertragar a sus propios correligionarios y simpatizantes la confesión socialdemócrata de François Hollande. Morelle, que votó contra el Tratado de Maastricht(1992) y contra la Constitución Europea (2005), pasa por ser un nacionalista y colbertista y, por lo tanto, más a la izquierda que el Presidente.Argumentos que su jefe rechaza: “Si no estuviera en mi línea, no estaría en el Elíseo”. Morelle siempre ha querido distanciarse también de los que él llama “las élites parisinas conformistas, que te acusan de facha sólo por no estar de acuerdo con ellas y pensar diferente”.

“Ser mejor que los franceses”

Manuel VallsManuel Valls, otro de los españoles del gobierno Hollande, bestia negra de los izquierdistas de su propio partido, afirma compartir con Morelle “el amor a la República y el compromiso con la laicidad”. Los valores que las tesis comunitaritas están poniendo en vilo en la actualidad.

En su carrera, una frustración. Morelle perdió las tres veces que quiso presentarse como diputado socialista. En la empresa privada, un chasco. No cuajó como consultor de comunicación en la empresa RSCG. Praxis política sobre el terreno y experiencia privada en la comunicación. Para algunos, dos hándicaps que dificultarán la tarea de Morelle para reflotar al Presidente Hollande.

Cuando la familia Morelle-Suárez estaba reunida en su casa de la banlieue de París, en los 60, el mensaje de los padres fue tajante: “España ha quedado detrás, sois franceses y debéis ser los mejores de los franceses”. Morelle, el hijo de emigrantes asturianos, lo consiguió gracias a su esfuerzo y entró enla élite francesa.Ahora se enfrenta a un nuevo desafío: salir de la sombra y vender el producto Hollande, una mercancía política deteriorada.

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