Así es la vida ‘oculta’ de Kirchner: cuidar a su madre y dirigir el país por teléfono
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Así es la vida ‘oculta’ de Kirchner: cuidar a su madre y dirigir el país por teléfono

Hay una nueva Kirchner. Ha elegido el silencio sobre la palabra. Sus días siguen este patrón: llega a la clínica, habla con los médicos y está junto a su madre

placeholder Foto: Cristina Kirchner en una de sus últimas apariciones públicas, el 10 de diciembre (Reuters)
Cristina Kirchner en una de sus últimas apariciones públicas, el 10 de diciembre (Reuters)

Hay una nueva Cristina Kirchner. Una presidenta que ha elegido el silencio sobre la palabra: lleva 42días sin hablar en público. Sus estocadas desde el atril son sólo un recuerdo. Desde que retomó su actividad tras la operación a la que se sometió en octubre, Kirchner se ha dejado veren tres ocasiones. Y, en un gesto inédito durante los once años de gestión kirchnerista, la mandataria argentina ha decidido ceder protagonismo. Quiere resguardar su imagen. En un momento poco alentador, sólo aparecerá para difundir buenas noticias.

Mientras Buenos Aires sufría una crisis energética sin precedentes, con constantes cortes de luz, Cristina se guarecíaen la fría Patagonia. Pasó las Fiestas lejos de las protestas que estallaron en la capital. Pese a su silencio, desde su retiro ha mantenido contacto diario con sus funcionarios más cercanos y ha ordenado las últimas directrices sobre la economía del país. Kirchner también ha regresado ya a la Casa Rosada, aunque no tiene previsto exponerse a los flashes de las cámaras. Teléfono en mano, vigila a cada minuto los problemas que más le preocupan: la inflación y la escalada del dólar.

Sus días siguen este patrón: llega a la clínica con sus guardaespaldas, habla con los médicos y permanece junto a su madre. Cerca de las 17:00 deja el hospital y se instala en la Casa Rosada, recibe a funcionarios y vuelve a dar órdenes por teléfono. Pero si la urgencia la aprieta, Kirchner es capaz incluso de recibir a su equipo en la clínica

Los últimos días de diciembre fueron jornadas de reclusión: vacaciones en la Patagonia para prestar mucha atención a la salud. Kirchner ya había resueltola crisis por las protestas policiales, que provocaron 14 muertos durante los saqueos. La presidenta terminó 2013, su peor año desde el punto de vista político, en la provincia de Santa Cruz, su lugar de residencia, a unos 2.500 kilómetros de Buenos Aires.

Kirchner dejó la capital el 20 de diciembre. Lejos del calor porteño, que rozaba los 40 grados, la temperatura en el sur del país apena alcanza los 20. Se instaló en su casa de El Calafate, donde pasó las Navidades y la Nochevieja junto a su familia. Ni siquiera en esos momentos de descanso utilizó Twitter, una de sus herramientas de comunicación política preferida, a la que suele recurrircuando no está en Buenos Aires.

“Néstor se murió por no cuidarse”

Kirchner descansó,disfrutó de sus habituales caminatas por los jardines de su casa. Paseó por el centro de la localidad turística junto a su perro Simón, hizo compras y se fotografió con los vecinos. Siempre ante la atenta mirada de los médicos que siguen la evolución de su salud a cada momento. Los controles fueron permanentes, según reveló el diario Clarín.

Durante sus 45 días de reposo no se expuso a ninguna situación que pudiera generarle estrés. Sólo se enteró de alguna mala noticia por un descuido de uno de sus ayudantes, que dejó la radio encendida en el coche oficial mientras la trasladaba. Tenían la orden expresa de no exponerla a los medios de comunicación

Néstor (Kirchner) se murió por no cuidarse”, repite Cristina ante sus íntimos. La presidenta respetó las órdenes médicas tras la operación para extirparle un coágulo de sangre alojado en su cabeza. Durante sus 45 días de reposo no se expuso a ninguna situación que pudiera generarle estrés. Sólo se enteró de alguna mala noticia por un descuido de uno de sus ayudantes, que olvidó la radio encendida en el cocheoficial, mientras la trasladaba. Tenían la orden expresa de no exponerla a los medios de comunicación.

En El Calafate, Cristina se libró del calor porteño, pero no pudo evitar los cortes de electricidad, los mismos que azotaron a la capital. Además, estuvo más de 30 horas sin teléfononi internet por un problema con la fibra óptica. La presidenta hizo sentir su malestar con el intendente de la pequeña localidad.

Kirchner siguió la crisis energética en silencio. Pese a los sobresaltos que sufrió el Gobierno en los últimos días de diciembre por los cortes de luz, Cristina eligió no hacer declaraciones. Ni siquiera saludó a los argentinos para despedir el año. Se movió en las sombras. Habló por teléfono todos los días con Jorge Capitanich, jefe de Gabinete y hombre de su confianza, para dirigirla estrategia oficial que ha consistido en culpar a las compañías eléctricas del problema que generó una crisis sin precedentes.

placeholder Cristina Kirchner saluda a simpatizantes en una imagen de archivo (Efe).

Una agenda que ni siquiera conocen los ministros

Su otra obsesión a la distancia ha sido la implantación de un acuerdo de precios para intentar sostener la inflación, uno de los temas que más la preocupa. Por ello, Kirchner supervisó desdela distancia cada uno de los pasos del programa e, incluso, eligió el logo que se lucirá en los supermercados.

La presidenta volvió oficialmente a la gestión el lunes 13 de enero. Desembarcó en la Casa Rosada con la idea de mostrar un Gobierno activo, pese a su silencio, peromantuvo una hermética agenda que ni siquiera los ministros conocen.

Fiel a su nuevo estilo, unos días antes ya había suspendido su primer acto público del año. La decisión se debió a una cuestión estética: se ha agudizado la rosácea crónica que sufre en su rostro, por la que tuvo que recibir medicación. Los días posteriores se la viocon unas enormes gafas de sol para evitar fotos indiscretas.

Rumores sobre una recaída

“Hablé con ella hoy de tres a cuatro veces”, aseguró recientementeJulio de Vido, uno de los ministros históricos de la gestión de los Kirchner, ante las preguntas de los periodistas sobre la sonadaausencia en actos públicos de la presidenta. La oposición, por su parte,cuestiona la postura de la mandataria y remarca la “debilidad” del Gobierno.

Sus inquietudes se centran en la contención de la inflación, la devaluación del peso y la necesidad de moderar el gasto público. Las últimas decisiones económicas llevan el sello de Cristina, según destacan en su entorno

“Ella está perfectamente bien”, aclara Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, ante los rumores de una supuesta recaída de su salud. “Hablará cuando considere oportuno hacerlo”, agrega el funcionario, un hombre que está a su lado a cada momento.

Como una nueva muestra de su cambio en la comunicación, la agenda de Cristina tiene una única actividad pública en enero: el 28 y 29 viajará a Cuba para participar en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

“Cristina está preocupada por el rumbo de la economía”, señalanfuentes cercanas a la mandataria al periódico La Nación. Dichas fuentes detallan que sus inquietudes se centran en la contención de la inflación, la devaluación del peso y la necesidad de moderar el gasto público. Las últimas decisiones económicas llevan el sello de Cristina, según destacanen su entorno.

La inflación marcó un récord en 2013, con un nivelcercanoal 30%, y se estima que este enero será el mes con mayor inflación de los últimos 20 años.Ante las restricciones en política cambiaria, el dólar blue, como se conoce al valor de la moneda en el mercado negro, se ha disparado: cada unidad cotiza a 11,95 pesos. La moneda argentina se devaluó un 10% en los últimos tres días de la semana pasada.El Gobierno ha acelerado la pérdida de valor del peso en los últimos meses, con un incremento sostenido en la cotización del dólar oficial, que ahora supera los 6,8 pesos.

La salud volvió a jugarle estos díasuna mala pasada. El miércoles fue operada Ofelia Wilhelm (84), su madre, después de que se le detectara un tumor en el útero. La presidentaha pasado jornadas enterasen la clínica Otamendi, en el centro de Buenos Aires. Kirchnerha estado acompañada por su hermana Giselle Fernández, su más íntima confidente.

Sus días siguen este patrón: llega a la clínica con sus guardaespaldas, habla con los médicos y permanece junto a su madre. Cerca de las 17:00deja el hospital y se instala en la Casa Rosada, recibe funcionarios y vuelve a dar órdenes por teléfono.Una rutina que repetirá hasta la semana próxima, cuando Ofelia recibael alta médica.

Pero si la urgencia la aprieta, Kirchneres capaz incluso de recibir a sus funcionarios en el propio hospital. Eso sucedió el jueves, cuando se reunió durante dos horas con Axel Kicillof, ministro de Economía, justo en la sala contigua donde descansa su madre. Un buen indicio de los problemas que la ocupan.

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