TRAS ORDENAR LAS PURGAS EN LA POLICÍA

Erdogan se deshace de un fiscal que investigaba corrupción de alto nivel

Un fiscal turco, apartado de una nueva investigación por corrupción de alto nivel tras denunciar que la Policía estaba obstruyendo los procedimientos

Foto: Erdogan culpa a un complot internacional del escándalo de corrupción en Turquía (Efe).
Erdogan culpa a un "complot internacional" del escándalo de corrupción en Turquía (Efe).

Un fiscal turco ha sido apartado de una investigación por corrupción tras denunciar este jueves que la Policía había obstruído los procedimientos al negarse a realizar una treintena de arrestos. Según informan los medios locales, Muamer Akkas, uno de los fiscales en el caso sobre el presunto intento de golpe de Estado conocido como Ergenekon, estaba llevando a cabo una nueva investigación por corrupción mucho mayor que la que hay actualmente abierta y ya ha provocado la dimisión de tres ministros y una remodelación del gabinete.

El diario Radikal mantiene que la investigación de Akkas, que, según él, ha sido torpedeada, implica a funcionarios, políticos y algunos artistas. "A través de la Policía, el sistema judicial se ha visto sometido a presión abierta y la ejecución de órdenes de los tribunales se han visto obstruidas", denunció el fiscal en un comunicado escrito distribuido a los medios locales. "Se ha cometido un delito a través de la cadena de mando (...) se ha permitido que los sospechosos tomaran precauciones, huyeran y manipularan las pruebas", añadió.

La investigación de Akkas implica a funcionarios, políticos y algunos artistas. A través de la Policía, el sistema judicial se ha visto sometido a presión abierta y la ejecución de órdenes de los tribunales se han visto obstruidas, denuncia"Todos mis colegas y los ciudadanos deberían saber que mi capacidad como fiscal público para realizar una investigación se ha visto obstruida",aseguró Akkas. En defensa del Gobierno, el fiscal jefe de Estambul, Turhan Colakkadi, mantiene que la destitución se debe a que el fiscal había filtrado información a los periodistas y que no había mantenido a sus superiores al tanto de sus investigaciones como se le había ordenado.

Aunque Akkas no ha identificado a nadie por el nombre, sus denuncias se añadirán a la grave crisis que atraviesa Turquía, el mayor desafío al que se ha enfrentado el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, en sus once años de mandato. Su batalla contra la justicia, desatada tras calificar la investigación de complot sin base legal orquestado en el exterior y destituir a unos 70 oficiales de Policía implicados, incluidos el jefe del cuerpo en Estambul, ha vuelto a encender las protestas ciudadanas.

Akkas aseguró que el miércoles ordenó la detención de más sospechosos pero la Policía no acató la orden. "A fecha de hoy (...) he averiguado que he sido relevado de mi jurisdicción sin darme ninguna razón", dijo. "Todos mis colegas y los ciudadanos deberían saber que mi capacidad como fiscal público para realizar una investigación se ha visto obstruida".

Pánico entre los inversores

Mientras las acusaciones contra Erdogan se agravan, la oposición turca denunció al primer ministro por tratar de gobernar mediante un "Estado profundo" secreto, después de una reestructuración del gabinete que reforzaría los controles sobre la Policía, que ya está asediada por las purgas ordenadas por el Gobierno.

"(Erdogan) está tratando de formar un gabinete que no muestre ninguna oposición a él. En este contexto, Efkan Ala tiene un papel clave", dijo Kemal Kilicdaroglu, director del mayor partido opositor CHP, en comentarios publicados en medios turcos. "Erdogan tiene un Estado profundo, (su) partido AKP tiene un Estado profundo y Efkan Ala es uno de los elementos en ese Estado profundo", agregó Kilicdaroglu, utilizando un término que para los turcos denota una estructura de poder en la sombra.

La crisis ha estallado cuando faltan tres meses para las elecciones locales. Hasta hace dos semanas, las encuestas de intención de voto daban como ganador al AKP, partido en el gobierno, en todo el país. En momentos de impopularidad como el actual (las protestas del pasado verano, la intervención en Siria) el partido que lidera Erdogan baja mucho, aunque la oposición no sube, principalmente porque apelan a sectores sociales incompatibles. Acusado de varios escándalos, el primer ministro respondió el miércoles con la sustitución de la mitad de su gabinete con miembros leales, mientras los inversores entraban en pánico y la lira caía este jueves a un mínimo histórico.

Reunión del Consejo de Seguridad Nacional turco en Ankara (Efe).
Reunión del Consejo de Seguridad Nacional turco en Ankara (Efe).

¿Corrupción o pulso con un estudioso islamista?

La grave crisis provocada por el mayor escándalo de corrupción vivido en Turquía en décadas no sólo ha forzado el cambio de diez ministros tras la dimisión de los titulares de Interior, Economía y Planificación Urbanística; también ha destapado un caso de rivalidad política de altura. Mientras Erdogan remodela su gabinete, algunos comienzan a apuntar a un estudioso islamista que reside en Estados Unidos como germen de la crisis.

La operación lanzada por la Fiscalía y la Policía, que investigan una supuesta red de sobornos relacionados con concesiones urbanísticas en la que están implicados familiares de altos cargos del Ejecutivo, ha desencadenado una agria disputa entre el Gobierno del AKP y el intelectual y erudito del Islam Fethulá Gülen, cuyos seguidores ocupan cargos clave en la Policía, el sistema judicial y los servicios secretos.

Recientemente, altos responsables del Gobierno turco acusaron a Gulen de intentar establecer un estado paralelo. El Movimiento Hizmet, el término que emplean sus seguidores, apoyaba hasta hace poco al AKP liderado por Erdogan, pero los dos se han enfrentado públicamente en los últimos meseEn respuesta a los arrestos de 24 personas, entre ellos el director del banco público Halkbank, los hijos de los ministros de Economía e Interior, un alcalde del AKP y un multimillonario del negocio de la construcción, Interior ordenó la destitución o el traslado de unos 70 oficiales de la Policía, incluido el máximo responsable de esta fuerza en Estambul.

Por ello, se sospecha que Gülen, uno de los antiguos aliados de Erdogan y hoy rival, podría estar jugando un papel en la ofensiva contra el Gobierno, que el primer ministro ha calificado como una "operación sucia, sucia" que apunta a la cúpula del Ejecutivo. Erdogan parece mantener un pulso contra el hombre que en el pasado le respaldó políticamente, y que hoy reside en Pensilvania, Estados Unidos, en una especie de exilio autoimpuesto.

Recientemente, altos responsables del Gobierno turco acusaron a Gulen de intentar establecer un "estado paralelo". El Movimiento Hizmet, el término que emplean sus seguidores, apoyaba hasta hace poco al AKP liderado por Erdogan, pero los dos se han enfrentado públicamente en los últimos meses.

"Fue un matrimonio forzado y ahora es un feo divorcio", explica a la CNN Ahmet Sik, un periodista autor de un libro sobre Gulen y su influencia en la Justicia y la Policía. Desde que comenzaron los arrestos por cargos de corrupción, Erdogan ha insistido en que organizaciones internacionales con lazos fuera de Turquía intentan desestabilizar el país.

El caso ha dejado a Erdogan en entredicho incluso entre sus correligionarios, y ha provocado de nuevo protestas en las calles para pedir la dimisión del primer ministro, enfrentado a buena parte de la sociedad turca por lo que sus opositores consideran una preocupante deriva islamista. Desde el AKP también han surgido voces que piden su renuncia.

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