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George Bizos: “Pocos líderes africanos han seguido el ejemplo de Mandela”
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El ABOGADO QUE LUCHÓ 60 AÑOS JUNTO A MADIBA

George Bizos: “Pocos líderes africanos han seguido el ejemplo de Mandela”

George Bizos, la 'sombra' de 'Madiba' desde antes de su encarcelamiento en 1964 revela a El Confidencial detalles de la humanidad del "último hombre bueno"

Foto: El abogado y defensor de los derechos humanos George Bizos, amigo de Mandela (Elena González).
El abogado y defensor de los derechos humanos George Bizos, amigo de Mandela (Elena González).

La mañana del 20 de abril de 1964, George Bizos se levantó preocupado. Conocía el borrador del discurso que iba a pronunciar Mandela desde el banquillo de los acusados en el tribunal de Pretoria y la parte final le inquietaba. “Él había escrito en su discurso que estaba preparado para morir por su ideal de una Sudáfrica democrática, y yo creía que el régimen podría interpretar eso como un desafío, que Mandela se presentaba a sí mismo como un mártir, así que en el último minuto le sugerí que añadiera tres palabras: If needs be, “si tiene que ser así… estoy preparado para morir”, cuenta Bizos a El Confidencial.

Todo el mundo esperaba que, en el proceso de Rivonia, Nelson Mandela fuera condenado a muerte por sabotaje e intento de derrocar al gobierno, pero finalmente la sentencia fue cadena perpetua, el 12 de junio de 1964. “Creo que se ha exagerado el significado de esas palabras”, explica Bizos desde la humildad que le otorga ser el amigo de un mito. “La razón por la que no se le condenó a muerte fueron las protestas en Sudáfrica y en todo el mundo, desde la Unión Soviética hasta China, sobre todo entre la población estudiantil, y la presión del Reino Unido y el Gobierno americano que, de hecho, no había condenado el Apartheid porque pensó que su posición se vería debilitada. La noche anterior estábamos todos asustados pero si él tenía algún temor, nos lo ocultó a todos. Cuando dijo que estaba preparado para morir, lo dijo de verdad”.

Había escrito en su discurso que estaba preparado para morir por su ideal de una Sudáfrica democrática, y yo creía que el régimen podría interpretar eso como un desafío, que se presentaba a sí mismo como un mártir, así que en el último minuto le sugerí que añadiera tres palabras: If needs be… estoy preparado para morir

Este griego de 85 años pasó más de 60 junto a Nelson Mandela en la lucha contra el Apartheid, peleando como abogado especializado en derechos humanos. Su despacho de Johannesburgo es una colección de recuerdos sobre la figura de Madiba. “Mira, en esta fotografía está junto a su oficina, cuando ejercía de abogado. Siempre fue el más alto y el mejor vestido”, se ríe. “Esta otra fue del día en que le pusieron en libertad, en 1990, cuando llega en helicóptero para dirigirse a las 80.000 personas que le esperaban”.

El saludo de los pilotos blancos

Pero el recuerdo que más emociona a Bizos es el del 11 de noviembre de 1994, cuando Mandela juró como presidente de Sudáfrica: “Yo estaba entre el público y había más de 100.000 personas que aplaudieron cuando los aviones, pilotados por pilotos blancos, inclinaron las alas y saludaron al nuevo presidente. Entonces pensé: ‘Sí, hemos conseguido algo’”.

Hasta llegar a esa fecha el camino fue largo y doloroso. Los primeros años de los 27 que pasó en prisión fueron muy duros. Bizos iba con frecuencia a verle: “Estuvo picando piedra y le afectaba a los ojos. No le permitieron tener fotografías de su mujer y sus niños. Ni siquiera le daban pan, porque los sudafricanos no comían pan, era una especie de harina de maíz. Pero las cosas fueron cambiando lentamente. Los guardianes terminaron por apreciarle. Él les preguntaba por su familia, por sus hijos, les daba consejos legales, y aprendió a hablar afrikaans. Era consciente de que el arma más poderosa del régimen del Apartheid era la lengua. Y Mandela, deliberadamente, quería persuadir a quienes le metieron en prisión de que los blancos no tenían nada que temer sobre su futuro en el país”.

placeholder El duelo por la muerte de Nelson Mandela se extiende por el mundo (Efe).

Poco antes de que fuera hospitalizado el verano pasado, Bizos le visitó en su casa. “Ya estaba enfermo, pero siempre tenía una palabra amable para todo el mundo, siempre se preocupaba por los demás. Recuerdo que estuvimos rememorando los años cuarenta y los cincuenta, compartiendo sus recuerdos y los míos y al final me dijo: ‘George, no te olvides la chaqueta, no vayas a resfriarte’”.

“La cuestión racial sigue siendo un problema”

Este abogado comparte la visión de Mandela de que en Sudáfrica se ha conseguido mucho, pero queda todavía un largo camino. La cuestión racial sigue siendo un problema: “Sí, todavía hay gente que piensa en términos raciales. Es cierto que la mayor parte de la economía está en manos de los blancos, y que protestan porque creen que están perdiendo sus derechos. Pero no son sus derechos lo que pierden. Lo que han perdido son sus privilegios”.

Es cierto que la mayor parte de la economía está en manos de los blancos, y que protestan porque creen que están perdiendo sus derechos. Pero no son sus derechos lo que pierden. Lo que han perdido son sus privilegios

El otro asunto que preocupa a los sudafricanos es la corrupción. El Gobierno de Jacob Zuma ha sido señalado en no pocas ocasiones, “pero no es tan malo como dicen algunas personas. Tenemos una Constitución fuerte, libertad de prensa, una justicia independiente, la gente puede hablar sin cortapisas”, señala Bizos, que quiere poner el acento en todo lo que ha conseguido su país de adopción en las últimas décadas: “Hay mucho por hacer y no hay suficientes escuelas y hospitales, pero ahora todo el mundo puede acceder a ellos, no como en el pasado. Si te fijas en los recién graduados de la escuela de Derecho, la mayoría son negros y son mujeres. Esto era impensable cuando yo estudiaba”.

Quizás la característica de Mandela más admirada por Bizos es su empeño en no perpetuarse en el poder. Intentó convencerle para que se presentara a un segundo mandato, como tantos otros entre sus amigos y entre su gabinete, pero no lo consiguió. “Él quería que todo el mundo tomara su ejemplo para que nadie creyera que Sudáfrica era sólo cuestión de un solo hombre. Lo hizo también para que el mensaje llegara a otros líderes africanos. Quería decirles que el hecho de haber liberado un país del colonialismo no les daba derecho a enriquecer a sus familias o a mantenerse en el poder para siempre. No creo que su ejemplo haya sido seguido por muchos, pero él lo intentó de verdad”

Para Bizos, Mandela, al que muchos han llamado el último hombre bueno, “no era un profeta ni un mesías. Era sólo un ser humano corriente que intentaba hacer lo mejor para su país a pesar de sus defectos”.

La mañana del 20 de abril de 1964, George Bizos se levantó preocupado. Conocía el borrador del discurso que iba a pronunciar Mandela desde el banquillo de los acusados en el tribunal de Pretoria y la parte final le inquietaba. “Él había escrito en su discurso que estaba preparado para morir por su ideal de una Sudáfrica democrática, y yo creía que el régimen podría interpretar eso como un desafío, que Mandela se presentaba a sí mismo como un mártir, así que en el último minuto le sugerí que añadiera tres palabras: If needs be, “si tiene que ser así… estoy preparado para morir”, cuenta Bizos a El Confidencial.

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