TEHERÁN CONGELA SU PROGRAMA NUCLEAR

Canadá se suma a Israel en el rechazo al pacto con Irán: mantiene las sanciones

Representantes de EEUU e Irán negociaron en secreto desde marzo las bases del acuerdo nuclear firmado ayer. Israel lo tacha de "error histórico".

Foto: La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton (2-i), y el ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif (3-d), hablan en la reunión de Ginebra (EFE)
La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton (2-i), y el ministro de Exteriores de Irán, Javad Zarif (3-d), hablan en la reunión de Ginebra (EFE)

El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, John Baird, ha afirmado que Ottawa es "muy escéptico" respecto al acuerdo alcanzado entre las grandes potencias e Irán para que congele su programa nuclear. Baird ha anunciado que no retirará sus sanciones contra el régimen de los ayatolás. "Evaluaremos el acuerdo no sólo en base a los méritos de sus palabras, sino en base a su implementación verificable", ha sostenido. "Somos muy escépticos en torno al acuerdo", ha remachado.

Mientras, el presidente de Israel, Simon Peres, ha descrito este domingo el acuerdo alcanzado por el Grupo 5+1 y Teherán como "temporal", al tiempo que ha abogado por una solución diplomática al asunto. "Se trata de un acuerdo temporal, y sus efectos secundarios y consecuencias sólo podrán ser analizados en base a los resultados, no únicamente en base a las palabras", ha sostenido.

"Preferimos una solución diplomática antes que cualquier otra. Sin embargo, me gustaría recordar las palabras de (el presidente de Estados Unidos, Barack) Obama: 'Una solución diplomática es preferible, pero si no tiene éxito, las alternativas serán más serias y graves", ha agregado. Asimismo, se ha dirigido a la población iraní: "No somos vuestro enemigo y no tenéis que ser el nuestro. Nunca os hemos amenazado, ¿por qué nos amenazáis? No hay necesidad de ello". El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tachó ayer el acuerdo de "error histórico" y aseguró que "el mundo se ha convertido en un lugar mucho más peligroso". 

Irán, asfixiado por las sanciones, congela su programa nuclear

Una década de sanciones económicas ha dado sus frutos. Las grandes potencias e Irán alcanzaron ayer un acuerdo para que el régimen de los ayatolás congele su comprometido programa nuclear, ante los recelos de Arabia Saudí e Israel, que no estaban al tanto de los encuentros secretos entre Washington y Teherán. El colapso económico del extremismo y los aires de cambio que acompañaban al nuevo presidente, Hasán Rohani, desde su elección han desembocado en un pacto histórico: la promesa de no enriquecer uranio por encima del 5% en ninguna de sus centrales nucleares.

Además, Irán deberá eliminar todo el uranio enriquecido por encima del 20%. A cambio, tendrá acceso a 4.200 millones de dólares (casi 3.100 millones de euros) en divisas como parte del acuerdo y habrá una relajación de las sanciones económicas impuestas al país, según explicó un alto diplomático occidental citado por la agencia Reuters y la iraní Fars, tras cuatro días de negociaciones entre ambas partes. En concreto, dicho levantamiento afectará al sector petroquímico, automovilístico y al oro.

Representantes de Estados Unidos e Irán negociaron en secreto desde el pasado mes de marzo las bases del acuerdo nuclear firmado ayer en Ginebra sin que Israel, el gran aliado regional de EEUU y enemigo declarado de Irán, estuviera al tanto de las conversaciones hasta el último momentoEl mayor empeño de Rohani desde que se hizo con la presidencia ha sido avanzar en las negociaciones con Occidente para levantar un bloqueo que impedía respirar a la población. Pese a que la tasa de inflación se ha estabilizado tras meses de absoluta locura, oscilando entre el 32 y el 45%, hoy los niveles se acercan al 30%. Las causas principales han sido la depreciación del rial, la moneda nacional, que ha perdido dos tercios de su valor en dos años, y la volatilidad de la situación política, con amenaza de ataque israelí-estadounidense incluida. Mientras, el PIB ha caído entre un 5 y un 8%, la mayor crisis desde 1988, el último año de la guerra Irán-Irak, y se ha producido la primera contracción de la economía en 20 años. Hoy el déficit nacional es el más alto en los últimos 14 años, del 3% del PIB. 

En virtud del pacto, Irán tendrá que facilitar un "acceso diario" a sus instalaciones nucleares, que estarán sujetas a un "escrutinio sin precedentes", en palabras del secretario de Estado de EEUU, John Kerry. Esta tarea se realizará durante los próximos seis meses, en los que Teherán tendrá que "bloquear los componentes más críticos de su programa nuclear", "eliminar todo el almacén de uranio enriquecido por encima del 20%" y, por ende, "diluirá o convertirá el uranio enriquecido al 20%" de tal forma que, "en seis meses, Irán tendrá cero uranio enriquecido al 20% en sus almacenes".

Contactos secretos de Obama al margen de Israel

Representantes de Estados Unidos e Irán negociaron en secreto desde el pasado mes de marzo las bases del acuerdo nuclear firmado ayer en Ginebra sin que Israel, el gran aliado regional de EEUU y enemigo declarado de Irán, estuviera al tanto de las conversaciones hasta el último momento. Según una información inicial de Associated Press, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ya fijó nada más llegar a la Casa Blanca en 2009 el acercamiento con Irán como una de sus principales prioridades en política exterior. Su intención final era la de romper un distanciamiento que se remontaba a la Revolución iraní de 1979 y la toma de rehenes en la Embajada de EEUU en Teherán.

Paradójicamente, la retención de los senderistas abrió el camino para la negociación. El sultán de Omán resultó absolutamente instrumental De hecho, una de las primeras decisiones de Obama fue la de enviar una serie de cartas de contacto al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Estos esfuerzos iniciales no dieron fruto, primero por la oposición enconada demostrada por el entonces presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, indignado por las críticas estadounidenses a la legitimidad de su reelección ese mismo año, y, segundo, por incidentes como la retención de varios excursionistas norteamericanos tras cruzar sin darse cuenta la frontera iraní mientras hacían senderismo en la vecina Omán.

Paradójicamente, la retención de los senderistas abrió el camino para la negociación. En esta parte del proceso, el sultán de Omán, Qabus bin Said al Said, resultó absolutamente "instrumental". El sultán no sólo negoció la liberación de los estadounidenses, sino que aprovechó esa gestión para ofrecerse como mediador en firme en el inicio de las conversaciones, todavía informales, entre ambos países. Todos los encuentros iniciales fueron autorizados personalmente por el presidente Obama y se desarrollaron principalmente en Omán entre altos representantes del Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Gobierno iraní.

Fuentes iraníes confirmaron ayer que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, concedió un "escéptico beneplácito" para iniciar estos encuentros, en los que estuvieron presentes el subsecretario de Estado de EEUU, William Burns, y el asesor de seguridad nacional de Vicepresidencia, Jake Sullivan. Tanto Burns como Sullivan se reunieron con oficiales iraníes en al menos cinco ocasiones en Mascate (la capital de Omán), a bordo de un avión militar. "Todos estos encuentros contaban con la bendición del líder supremo. El primero fue el más difícil, ya que tuvimos que convencer a nuestra más alta autoridad de que estos encuentros arrojarían un resultado positivo", explicó la fuente iraní en relación a Jamenei, quien "dio luz verde a pesar de no estar muy convencido".

Una imagen del metro de Teherán, capital de Irán (Efe).
Una imagen del metro de Teherán, capital de Irán (Efe).

"Nos arriesgamos pero ganamos"

Además de la cuestión nuclear, las reuniones de Omán sirvieron para que Estados Unidos pudiera comenzar, al menos, a conversar con las autoridades iraníes sobre cierto número de ámbitos de interés internacional, como la postura de Irán en relación a la guerra en Siria, las constantes amenazas de la República Islámica sobre una posible apropiación del estratégico estrecho de Ormuz y la situación de otros ciudadanos todavía detenidos en Irán. "Nos arriesgamos pero ganamos", declaró la fuente iraní sobre la apertura de las negociaciones. Así, tras el primer encuentro, se abrió una vía de comunicación omaní, que posteriormente fue alimentada gracias a la ayuda de Kerry.

Como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Kerry realizó una visita sorpresa al Golfo para reunirse con las autoridades omaníes. Ya como máximo representante diplomático del país, repitió el encuentro el pasado mes de mayo, tres meses antes de la elección del moderado Rohani como nuevo presidente del país.

La elección de Rohani en agosto aceleró las conversaciones con EEUU, comenzando con el envío de una misiva de felicitación de la Casa Blanca por su triunfo electoral. Hasta cuatro de las últimas conversaciones entre ambos países se han desarrollado durante su mandato, en particular la más conocida de todas: el diálogo telefónico que el dirigente iraní mantuvo con Obama durante la celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, el contacto de más alto nivel que Estados Unidos e Irán hayan mantenido desde 1979.

El momento más delicado para Obama: informar a Israel

Obama gestionó en persona el momento más delicado del proceso: informar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien hasta ese momento permanecía completamente ajeno a estas reuniones. Israel, el gran aliado histórico de Estados Unidos, está completamente convencido de que Irán quiere obtener una bomba atómica y ha jugado en varias ocasiones con la idea de lanzar un ataque unilateral contra la República Islámica, que ha reiterado con la misma vehemencia las intenciones pacíficas de su programa nuclear.

La conversación entre Obama y Netanyahu tuvo lugar el 30 de septiembre en la Casa Blanca. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos dio a Netanyahu información incompleta porque sólo le informó de los contactos iniciales con Rohani, y no le dijo nada sobre la consolidación del canal de comunicaciones abierto en Omán.

Ninguna de las fuentes se prestó a comentar cómo reaccionó Netanyahu. Pero, al día siguiente, el primer ministro israelí aprovechó su turno de palabra ante la Asamblea General para criticar durísimamente al presidente iraní, a quien describió como "un lobo con piel de cordero", e incluso llegó a advertir a Estados Unidos de que la llegada de Rohani al poder no suponía en modo alguno un cambio en la política nuclear del país.

Poco después, Kerry conversó en dos ocasiones por teléfono con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, el 25 de octubre y el 2 de noviembre. El Departamento de Estado no hizo pública en ese momento la existencia de este diálogo, uno de los últimos que mantendrían hasta la firma ayer del acuerdo de Ginebra.

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