El peronista que derrotará a Kirchner
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liberal, CARISMÁTICO Y ¿FUTURO PRESIDENTE?

El peronista que derrotará a Kirchner

Fue el preferido de Cristina Kirchner. Sergio Tomás Massa, 43 años, peronista y carismático. En julio de 2008 asumió el cargo de Jefe de Gabinete

Foto: Sergio Massa tras ofrecer una conferencia de prensa en Buenos Aires (Reuters).
Sergio Massa tras ofrecer una conferencia de prensa en Buenos Aires (Reuters).

Fue el preferido de Cristina Kirchner. Sergio Tomás Massa, 43 años, peronista y carismático. En julio de 2008 asumió el cargo de Jefe de Gabinete, el segundo puesto más importante del Ejecutivo, pero salió un año después por la puerta de atrás. Ha convivido en tensión permanente con el oficialismo, pero en los últimos comicios de 2011 compartió papeleta con la hoy presidenta. Dos años después, Massa ha sabido convertirse en el cacique de la rebelión peronista que ganará hoy las elecciones legislativas. Ya se ha posicionado como firme candidato a presidente en 2015.

Sus vaivenes ideológicos lo vieron nacer como acérrimo neoliberal y crecer con el populismo kirchnerista. Ahora, opositor al Gobierno, se define como un dirigente “de centro, keynesiano en lo económico y moderado en lo político”. Como una declaración de principios, en su despacho brilla una foto junto a Bill Clinton, el estandarte del político moderno.

Los cables de WikiLeaks han sido su terremoto político: definió al expresidente Néstor Kirchner como un “monstruo perverso”, pero logró recuperarse. Su plataforma fue Tigre, una localidad ubicada 28 kilómetros al norte de esta capital. Gestión, medios y territorio. Esa estrategia ha empleado Massa para posicionarse como el dirigente con mejor imagen entre los políticos argentinos. Amante de las encuestas, durante su campaña electoral ha golpeado sobre el tema que más inquieta: la inseguridad. Fue el pionero en instalar cámarasde vigilancia en todo su municipio. Prevención, su marca registrada.

Sus vaivenes ideológicos lo vieron nacer como acérrimo neoliberal y crecer con el populismo kirchnerista. Ahora, opositor al Gobierno, se define como un dirigente de centro, keynesiano en lo económico y moderado en lo político

Tigre no es una típica localidad de los alrededores de Buenos Aires. Es un frecuente destino para turistas. Palmeras y veleros. El delta del Río de la Plata, un pintoresco mercado de puerto, el casino, un museo de arte. También con oferta cultural: músicos, actores, deportistas pasaron por el municipio. Roger Federer, Diego Maradona, Lionel Messi, Peter Sampras, Madonna, Fito Páez…Todos con Massa. También políticos como Clinton, Al Gore o Rudolph Giuliani. Fotos y más fotos.

“El candidato del márketing”

Por eso, el kirchnerismo lo ha acusado de ser “el candidato del marketing”. Otra opositora, la candidata Elisa Carrió ha sido más tajante: “Es la nueva esperanza blanca del peronismo, con los mismos dirigentes, las mismas prácticas y el mismo poder económico. Es la mafia que gobierna la argentina desde hace décadas”.

A Massa lo obsesionan los medios. “¿Vos qué título querés?”, pregunta el intendente de Tigre a un cronista desprevenido. “Decime el que vos quieras y yo te digo si me gusta”, insiste. “Te hace sentir como si lo conocieras de toda la vida. Como si fuera tu amigo. Es muy inteligente”, cuenta otro periodista, con idénticos conceptos. Los periódicos más importantes del país, opositores al Gobierno, ya han esbozado en sus títulos su simpatía por el candidato que enfrenta a Cristina Kirchner.

“Massa es un joven brillante. Es muy ágil en el manejo de todo lo moderno. Se mueve con una inteligencia destacable”, dice el expresidente Duhalde, que apoya su candidatura indirectamente.

placeholder Sergio Massa saluda a simpatizantes durante un acto de campaña en Hurlingham (Reuters).

El era hincha del San Lorenzo, pero tomó Club Atlético Tigre como otro ejemplo de su gestión. Sus aficionados, acostumbrados a transitar 30 años consecutivos por los tablones de madera de la segunda división, todavía sueñan con esos tres subcampeonatos (dos locales y uno internacional) que han logrado con su conducción.

El intendente es amigo de la extenista argentina Gisela Dulko, la mujer de Fernando Gago, exjugador del Real Madrid y el Valencia. “A Massa lo tuve que frenar varias veces: quería llamar a Gago para que viniera a jugar al Tigre. Imagínate: del Real Madrid al Tigre. Sergio no entendía que si Gago llega a ver nuestros vestuarios sale corriendo a ducharse en su casa”, dice, entre risas, su más estrecho colaborador en el club.

Ascenso vertiginoso

Massa nació el 28 de abril de 1972 en un hogar católico de clase media de San Martín, provincia de Buenos Aires. Buen peronista, apoyó a todos los candidatos del partido en los últimos años. De derecha a izquierda: militó por Menem, fue dirigente con Eduardo Duhalde y candidato con los Kirchner, pero no reconoce maestros. Había comenzado, incluso, más a la derecha: fue integrante de la Ucedé, el partido que sirvió de doctrina ideológica a los neoliberales argentinos.

Su alto perfil despertó más odios que amores en el círculo de los Kirchner. “A Cristina le caía muy bien, pero Néstor no lo tragaba”, dice un hombre que presenció su ascenso dentro del oficialismo. La luna de miel se terminó

La diputada Graciela Camaño fue su primera referente en el justicialismo: “El chico tenía buenos modales, pedía permiso. Eso llamaba mucho la atención entre peronistas". Y recuerda que Massa no faltaba un solo sábado a los paseos barriales por San Martín, una localidad con altos índices de pobreza.

Dejó su barrio y se mudó a Tigre en 2000, cuando se casó con Malena Galmarini, la hija de dos exfuncionarios de Duhalde. Con ese apoyo político fue elegido legislador provincial. "Duhalde vio que tenía futuro, pero le dijo que tenía que ser paciente”, cuenta un integrante de esa lista. Massa quería ser intendente con menos de 30 años.

Desembarcó en la Administración Nacional de Servicios Sociales (Anses) durante el gobierno de Duhalde y se afianzó como un gran administrador. Esa gestión le dio contacto con gobernadores, intendentes y, sobre todo, lo posicionó públicamente como un hombre en defensa de los jubilados. Estatizó las jubilaciones privadas y convirtió la Anses en la caja de dinero estatal más importante del kirchnerismo.

Massa cumplió su primer sueño político en diciembre de 2007: asumió el cargo de intendente de Tigre. La felicidad duró poco: siete meses más tarde, fue convocado por los Kirchner para ocupar la jefatura de Gabinete de ministros, el cargo ejecutivo más importante después de la Presidencia. “Voy a ser la rueda de auxilio de Cristina”, dijo. Pero su alto perfil despertó más odios que amores en el círculo del clan. “A Cristina le caía muy bien, pero Néstor no lo tragaba”, dice un hombre que presenció su ascenso dentro del oficialismo. La luna de miel se terminó.

“¿Vos conocés a mucha gente que haya cambiado de equipo de fútbol? No. ¿Vos conoces mucha gente que reniegue del barrio de sus orígenes? No. ¿Conocés a alguien que haya hecho ambas cosas?”, cuestiona un histórico kirchnerista que pide el anonimato. En el peronismo es preferible no ganarse enemigos durante el ascenso.

“Kirchner es un psicópata y un cobarde”

Noviembre de 2009. Vilma Martínez, embajadora de Estados Unidos en Argentina, se queda de piedra. “Kirchner es un monstruo, un psicópata y un cobarde”, asegura Massa. Malena, su mujer, le hace muecas del otro lado de la mesa para que se modere, pero él continúa: “Kirchner no es un genio depravado, sólo es perverso”. Así relatan los cables de WikiLeaks aquel encuentro entre Massa y la diplomática norteamericana. Fue su terremoto político.

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“Nunca me referí a Néstor en esos términos”, se defendió Massa cuando se dieron a conocer los cables, a finales de 2010. Todavía hoy evita el tema. “No, de eso no voy a hablar. Ya aclaré todo hace tres años. Tenés otras 20 cosas para preguntarme”, dijo a un periodista que consultó en plena campaña por su viejo traspié. Es el único momento en que Massa ha fruncido el ceño.

Pese a sus diferencias, en 2011 compartió la lista con Cristina Kirchner. Ella reelecta como presidenta; él, como intendente de Tigre. A todos les convenía. Asentado en la gestión, Massa comenzaba a tejer una alianza para desmarcarse como opositor. Dos años después se convirtió en el cacique del conurbano de Buenos Aires, una conglomeración de ciudades alrededor de la capital, la zona más altamente poblada del país. Plantó su bandera en el corazón del voto peronista y se posicionó como el líder que se ha animado a enfrentar al candidato impuesto por Cristina Kirchner. Lanzó fuertes críticas al Gobierno por la inseguridad y la inflación. También cuestionó el autoritarismo kirchnerista.

A las puertas de la candidatura a presidente

No le fue mal. En las elecciones internas abiertas obligatorias de junio se impuso con comodidad, por siete puntos. Se espera que la ventaja alcance los diez puntos este domingo, lo suficiente para traducir su poder territorial en asientos parlamentarios.

Plantó su bandera en el corazón del voto peronista y se posicionó como el líder que se ha animado a enfrentar al candidato impuesto por Cristina. Lanzó fuertes críticas al Gobierno por la inseguridad y la inflación. También cuestionó el autoritarismo kirchnerista

Ganar la provincia de Buenos Aires lo dejará también a las puertas de una candidatura presidencial en 2015. Sin posibilidades de que Cristina Kirchner sea reelecta por impedimento constitucional, Massa es una firme opción de la “renovación” del peronismo.

“La irrupción de Massa al frente de una coalición en la provincia de Buenos Aires, adelanta la pelea por la sucesión presidencial de 2015 y desdibuja el poder de Cristina Kirchner, que sufre un rápido deterioro”, explica Sergio Berensztein, analista político de la consultora Poliarquía.

“Los que piensan en las elecciones de 2015 son los que no tienen nada en la cabeza”. Así, tajante, responde Massa cuando le pregunta por su futuro político. “Hay muchas cosas por hacer”, agrega. Acostumbrado a ejecutar, sus enemigos se relamen al imaginar cómo hará para mostrar gestión desde un Congreso que trabaja poco.

Sus colaboradores sí piensan en 2015. Massa viajará por Brasil, Estados Unidos y Europa a mediados de noviembre. Una típica gira de precandidato presidencial, con presentaciones ante jefes de Estado y empresarios. En el viejo continente, Bruselas será la primera escala. Después, la cita más importante: España. Ya tiene en agenda encuentros con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, ejecutivos del banco BBV y todavía gestionan un encuentro con Antonio Brufau, presidente de Repsol. Todos deseosos de conocer al político que ha plantado cara al kirchnerismo.

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