ENTREVISTA CON GIAP, EL HÉROE DE VIETNAM

El general que derrotó a EEUU llevaba a España en el corazón

El general Giap, el hombre que derrotó a Francia y EEUU en Vietnam, murió el viernes. Había entrado en la historia en 1954 tras la batalla de Dien Bien Phu

Foto: El general Vo Nguyen Giap, el héroe de Vietnam que derrotó a Francia y Estados Unidos en una vieja fotografía (Archivo).
El general Vo Nguyen Giap, el héroe de Vietnam que derrotó a Francia y Estados Unidos en una vieja fotografía (Archivo).

El pasado viernes fallecía a los 102 años el general del Ejército de Vietnam Vo Nguyen Giap. Había entrado directamente en la historia en mayo de 1954, al derrotar y humillar a la fuerza colonial francesa en la batalla de Dien Bien Phu. Los sometidos de cualquier colonia del mundo saben que se puede alcanzar la independencia por las buenas o por las malas, esto es, por la vía armada. El otro icono guerrillero del siglo XX, Ernesto Che Guevara, prologaría, de alumno a maestro, el libro de Giap, Guerra del pueblo, Ejército del pueblo. Guevara asistía en 1954 en Guatemala al derrocamiento por la CIA del presidente Jacobo Arbenz el 27 de junio, casi a la vez que Giap, con su victoria en Dien Bien Phu, expulsaba a los franceses de Vietnam, pasando Francia el relevo como potencia colonial en el sudeste asiático a los EEUU.

Fue hace 20 años, en el invierno de 1993, cuando en un tuc-tuc llevado por un conductor que parecía no estar muy seguro del camino, y doce minutos antes de la hora fijada para la cita, el periodista y fotógrafo Pepe Navarro y yo llegábamos bajo una lluvia intensa a la sede del Comité Central del Partido del Trabajo de Vietnam.

Empapados y con un atuendo bastante más informal de lo que el protocolo recomienda en estas ocasiones, vimos cómo, a la hora y minuto exacto de la cita, como si se tratase de una operación militar, aparcaba un Volga soviético negro charol y de él bajaba, impecablemente uniformado, el hombre al que tantas veces habíamos visto en las fotos, ya no de revistas y diarios, sino de libros de historia y enciclopedias. Resulta que el personaje había entrado hacía tiempo en la Historia. Era el general Giap.

Los que proclaman la desaparición del comunismo lo hacen con una cierta miopía. Una cosa es que se hunda un modelo y otra la desaparición del ideal comunista. ¿Cuál es ese ideal? El de una sociedad en la que los hombres puedan tener la posibilidad de ser felices sin explotación y opresión

Para llegar hasta Hanoi habíamos recorrido la carretera eje del país en dirección Sur-Norte desde Saigón (ahora Ciudad Ho Chi Minh). Saigón daba muestras ya a comienzos de 1993 de que el estirón económico había comenzado al calor del doi moi, de la apertura del régimen, que empezaba a emular el  incipiente  modelo chino de “un país, dos economías”. Podían verse los primeros rascacielos, los primeros inmensos anuncios de las multinacionales japonesas de la electrónica.

Pero era Saigón, ante todo, una ciudad bellísima y decadente, marcada en su núcleo central por la impronta urbanística y arquitectónica colonial francesa; el Saigón que evocaba Margarite Duras, de los paseos arbolados y el río que duerme a la hora de la siesta. Un Saigón en el que era posible montar en un taxi Renault Dauphine anterior a 1960, vehículo en el que funcionaba literalmente sólo una marcha, incapaz de superar los 20 kilómetros por hora y con un conductor a la altura estética y biológica del coche.

Desde Saigón, camino del norte, el paso de por la llamada DZM (“La zona desmilitarizada”) alrededor del paralelo 17 mostraba que los 18 años transcurridos desde el fin de la guerra no habían borrado sus huellas. Seguían allí muy presentes, en forma sobre todo de enormes cráteres perfectamente circulares dejados por las bombas, anegados de agua, que sirven ahora para cultivar arroz; una zona en la que la guerra se mostraba también en forma de mendigos, excombatientes no integrados en la muy articulada sociedad vietnamita, que interrumpían el paso de los vehículos por la carretera pidiendo un peaje, una cantidad de dinero siempre muy modesta.

Más bombas que en toda la Segunda Guerra Mundial

Más allá de los hospitales donde luchaban por su vida niños deformes, víctimas del agente naranja, y de los grandes cementerios bajo la luna, cráteres y mendigos materializaban el frío dato de que EEUU arrojó sobre Vietnam más bombas que en el enorme frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Es más, hay recuentos que señalan que Estados Unidos utilizó más bombas en Vietnam, Laos y Camboya que las que se arrojaron en toda la lucha contra Adolf Hitler y que, sumadas al napalm y al agente naranja, dejaron más de dos millones de muertos vietnamitas. 

Camino del norte, otro lugar de memoria es la aldea de My Lai,  en la que centenares de no combatientes como mujeres, niños y ancianos fueron asesinados. Algún tiempo después dieron la vuelta al mundo los nombres de la infamia: el Teniente Calley, el capitán Medina…

Hanoi era en 1993 una ciudad sin coches ni motos, donde sólo  había viandantes y bicicletas, donde quedaban aún grandes almacenes franceses, intactos en su interior, como si sus empleados y clientes galos los hubiesen abandonado ayer mismo. Si en Saigón el hotel de la memoria era el Continental -escenario de la novela de Greene y lugar de esparcimiento de los corresponsales de guerra durante la etapa norteamericana del conflicto-, en Hanoi el hotel de visita obligada es el bautizado con humor como Hanoi Hilton, la céntrica prisión donde pasó una larga temporada por ejemplo, el piloto John McCain, hoy portavoz del partido republicano en los EEUU.

La entrevista con el pequeño genio militar

Giap se sienta ante un busto de Ho Chi Minh. En cuanto le mencionamos Dien Bien Phu, y la paranoia del general William Westmoreland (quien creía que tras el sitio de Je Shan estaba el general Giap buscando el  Dien  Bien Phu de los americanos), responde: “Dien Bien Phu es la victoria decisiva en nuestra guerra de liberación contra el colonialismo francés. Contra los EEUU fue muy importante la Ofensiva del Tet, pero fue la primavera de 1975 la que trajo la victoria decisiva que liberó completamente nuestro país. Entre estos dos acontecimientos hay, claro, correlaciones”.

“En 1954 hubo, por una parte, una movilización general de nuestro pueblo y también previsión y exactitud en el control del proceso por nuestro partido dirigido por el presidente Ho Chi Minh. Lo que supuso que si, por ejemplo, en Dien Bien Phu planeamos la batalla para acabar la operación tras un ataque rápido en tres noches y dos días, después la prologamos hasta 55 días. Para la ofensiva de la primavera de 1975, comprendimos que lo que estaba previsto como una iniciativa a desarrollar en dos o tres años se podía abreviar: lo hicimos en dos meses y por eso vencimos. Quiero decir que lo que tiene en común ambas ofensivas es que para vencer es necesario captar las relaciones de fuerza y los cambios muy rápidos de situación que se producen, las leyes del movimiento de la guerra, para actuar conforme a estas leyes. En DBP era preciso alargar; en la primavera de 1975 abreviar”, añade.

La guerra tiene frentes que no están en el propio campo de batalla y también hay que ganarla allí. Nosotros hacíamos una gran distinción entre los agresores norteamericanos y el pueblo americano. Esta es la razón por la que teníamos su apoyo

Aunque estemos en Vietnam, la primera guerra de Irak comandada por Bush padre acaba de terminar, y le preguntamos por la derrota de Sadam Husein: “En Irak, EEUU empleó todas las armas más modernas disponibles. Lograron la victoria militar. Pero para apreciar los resultados de semejante batalla haría falta contemplarlos de una forma sintética: militar, política y cultural, incluyendo en este caso los contextos de naciones y su religión. Pero la guerra de Irak no cambia lo principal: en la guerra hay dos elementos, el elemento material y el elemento humano. Ambos son muy importantes y no es siempre el material el que decide la guerra. Puedo añadir que la reacción del pueblo vietnamita ante una acción bélica semejante hubiera sido otra”, responde.

Al hablar de las movilizaciones mundiales contra la guerra de Vietnam, Giap explica cómo ganaron la guerra en las conciencias de jóvenes de todo el mundo y de las metrópolis agresoras: “La guerra tiene frentes que no están en el propio campo de batalla y también hay que ganarla allí. Nosotros hacíamos una gran distinción, completa, entre los agresores franceses y el pueblo francés, en un caso, y entre los agresores norteamericanos y el pueblo americano, en el otro. Y esta es la razón por la que teníamos el apoyo del pueblo de Francia y de los EEUU”.

Germán Sánchez durante la entrevista con el general Giap (José Navarro).
Germán Sánchez durante la entrevista con el general Giap (José Navarro).

El futuro del socialismo

Con el muro de Berlín derruido desde 1989, preguntamos a Giap por el futuro del socialismo. “Es la historia del ascenso y caída de los imperios. Cayó el muro de Berlín y la URSS ya no existe. Pero los que proclaman la desaparición del comunismo lo hacen con una cierta miopía. Una cosa es que se hunda un modelo de comunismo y otra la desaparición del ideal comunista. ¿Cuál es el ideal comunista? El de una sociedad en la que los hombres sean libres y puedan tener la posibilidad de ser felices sin explotación y opresión. (…) Naturalmente, tras estos acontecimientos negativos y espectaculares hay gente que se pregunta cómo y hacia dónde iremos; hacia dónde va la historia. Pero la mayoría de nuestro pueblo cree profundamente  en su ideal de independencia y socialismo, socialismo a la vietnamita, el socialismo de Ho Chi Minh”.

“Anteriormente, un 70 u 80% de nuestro comercio se hacía con la URSS, de quien recibíamos además una ayuda muy valiosa; esto se ha cortado súbitamente. Se esperaba un hundimiento de nuestra economía, pero Vietnam no sólo no se hunde, sino que ni siquiera se tambalea, y no sólo se mantiene, sino que avanza. Nuestro punto de partida después de la guerra fue muy malo; pero nuestro crecimiento en 1992 fue del 8%”.

"Mirábamos a España con admiración"

Queremos seguir hablando de Vietnam, pero Giap nos interrumpe. Desea hablar de España, del país que lleva en el corazón, la España de su juventud, la de la República y la Guerra Civil. “En aquellos años, en Vietnam, el Frente Popular en España tuvo una enorme repercusión mientras nosotros practicábamos la política de frente democrático contra el fascismo y la guerra”, explica. “Durante la guerra de España nuestro pueblo seguía por los periódicos casi todos los días lo que sucedía en los frentes, sobre todo en el frente de Madrid y las batalla en las que participaban los voluntarios internacionales. Estábamos llenos de admiración”.

“Personalmente tengo muchos recuerdos, puesto que yo era entonces a la vez militante, periodista y profesor de Historia. Casi todos los días los alumnos me pedían que expusieses la situación de España. El personaje que nos dejó más bello recuerdo era la Pasionaria. Su nombre estaba en los periódicos y en las conversaciones de los jóvenes”, cuenta.

“Teníamos una enorme simpatía por el pueblo de España. Estábamos muy alejados geográficamente y las relaciones entre los países no están bien desarrolladas; pero algo sabemos de la cultura española y, por ejemplo, Cervantes y Don Quijote son aquí muy conocidos. A mí por ejemplo me gusta mucho la música andaluza (flamenco) y tengo discos. Visité varias veces Cuba y con Fidel Castro hablé mucho de España. Allí vi la influencia histórica española en todos los campos. Y debo decir que aprecio la actitud española de mantener el intercambio con Cuba en los tiempos difíciles”, concluye.  

*Germán Sánchez es periodista de Radio Exterior de España.

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