mueren al menos 200 personas en un naufragio

Lampedusa, una tragedia evitable

La xenofobia italiana y la inoperancia de la Unión Europea para afrontar con valentía y humanidad esta cuestión, tienen la culpa de que hayan muerto al menos 200 inmigrantes

Foto: Efectivos del cuerpo de rescate recuperan los cuerpos sin vida del naufragio de una embarcación. (Reuters)
Efectivos del cuerpo de rescate recuperan los cuerpos sin vida del naufragio de una embarcación. (Reuters)
La tragedia de Lampedusa podría haberse evitado. La xenofobia que rezuma la ley italiana sobre inmigración, unida a la incapacidad de la Unión Europea para afrontar con valentía y humanidad esta cuestión, tienen la culpa de que hayan muerto al menos 200 somalíes y eritreos cuando trataban de escapar del hambre y de la guerra que sufrían en sus países.

La primera señal de que hay responsables claros detrás de su muerte, más allá de las mafias que se enriquecen con los viajes de estos desesperados, la dieron los propios supervivientes al llegar al puerto de Lampedusa. Contaron que cuando estaban acercándose al islote de los Conejos, al sur de la isla, se cruzaron con varios barcos pesqueros, pero no les ayudaron pese a las señales que les hicieron. Angustiados por las deficientes condiciones de la nave y por la falta de señal en sus teléfonos móviles, algunos de los pasajeros prendieron fuego a unas mantas para llamar la atención de los pescadores. Su desesperada decisión hizo que la embarcación se incendiase y acabase hundiéndose.

La alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, confirmó el relato de los náufragos. “Los tres pesqueros que los vieron se fueron, ya que nuestro país ha procesado a pescadores y armadores que han salvado vidas humanas, por el crimen de favorecimiento a la inmigración clandestina”, denunció Nicolini. Pidió además al Gobierno de coalición liderado por Enrico Letta que eliminara de inmediato esta normativa para evitar que una catástrofe como esta vuelva a repetirse.

Desde que entró en vigor en 2009 la ley que considera un delito la clandestinidad, los pescadores que se encuentran con embarcaciones de inmigrantes están obligados a elegir. Pueden pasar de largo y violar así uno de los principios básicos del mar, el que obliga a ayudar a quien esté en peligro de ahogarse, sin distinción de quién se trate. La otra opción es auxiliarlos y arriesgarse a sufrir las consecuencias: pagar una multa o, peor aún, ver cómo las autoridades se incautan de sus naves. La película Terraferma, de Emanuele Crialese, estrenada en 2011, muestra la angustia de los pescadores ante esta disyuntiva y la difícil situación que se vive en Lampedusa. La culpa la tiene su situación geográfica, pues, al estar situada a poco más de 100 kilómetros de las costas del norte de África, se ha convertido en una puerta de entrada a Europa.

Más de un centenar de inmigrantes fallecen al intentar alcanzar lampedusa
Más de un centenar de inmigrantes fallecen al intentar alcanzar lampedusa

Letta, de momento, no ha dado señales de que se haya planteado cambiar esta polémica ley, contra la que se han manifestado numerosas organizaciones humanitarias. La cuestión, además, a buen seguro provocaría tensiones con su socio en el Gobierno, Silvio Berlusconi, que fue quien aprobó la normativa y que, frente a la inmigración, mantiene una postura inspirada en los principios de la xenófoba Liga Norte. Después de superar el miércoles la votación de confianza forzada por Il Cavaliere por su deseo de hacer caer al Ejecutivo, sería heroico que el primer ministro tratase ahora de sacar adelante una reforma en la legislación sobre la clandestinidad.

Roberto Speranza, portavoz en la Cámara de los Diputados del izquierdista Partido Democrático (PD, la formación de Letta), se refirió ayer a esta posibilidad diciendo que no se trata “sólo de un problema nacional” e instando a la UE a que abra los ojos ante “un drama extraordinario”. La línea del Ejecutivo, al menos de momento, se basa en pedir a Bruselas que todos los países europeos compartan el peso de la inmigración. No parece que esté sobre la mesa una reflexión profunda de las culpas propias.

Mario Monti, líder de Elección Cívica, el otro partido que apoya al Ejecutivo, no es en principio contrario al cambio. En este campo Il Professore tal vez se deje llevar por sus convicciones católicas y por su amor por el Papa, quien en julio, precisamente en Lampedusa, bramó contra la “globalización de la indiferencia” frente a la inmigración. El ex primer ministro guardó ayer un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas en una conferencia sobre la reforma de la ley electoral y luego, ante las preguntas de los periodistas, no descartó que haya que revisar la ley que contempla el delito de clandestinidad.

Una posición más clara la tiene el Movimiento 5 Estrellas, las listas cívicas comandadas por el histriónico cómico Beppe Grillo. Uno de sus diputados, Massimo Artini, dijo a las claras que la tragedia se debía a la “falta de un compromiso en Europa para cambiar el tratamiento del asilo político” y a la incapacidad de Italia para gestionar con acierto los flujos migratorios.

Las muertes de Lampedusa han provocado un debate en la sociedad italiana en el que comienza a escucharse la voz del profesor de la Universidad de Palermo Fulvio Vassallo Paleologo, quien propone a las países de la Unión Europea que adopten el principio de “asilo extraterritorial” que ahora sólo tiene en cuenta Brasil. “Se trata de una petición de asilo preventivo que los ciudadanos de naciones en guerra o donde falta la libertad, es decir, que tienen condiciones para que se les reconozca el estatus de refugiado, pueden pedir directamente en sus países, evitando así viajes dramáticos donde se pone en peligro la vida”, explicaba Vassalo Paleologo en el semanario Famiglia Cristiana. Esta petición se cursaría a través de las embajadas y consulados, como ya hace Brasil en el norte de África. 
Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
24 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios