Merkel arrasa: se queda a un paso de la mayoría absoluta en Alemania
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EL DESCALABRO LIBERAL TUMBA SU COALICIÓN

Merkel arrasa: se queda a un paso de la mayoría absoluta en Alemania

De nuevo, Merkel ha hecho historia. La canciller logró ayer su mejor resultado en unas elecciones y se quedó a tan sólo un paso de la mayoría absoluta.

Foto: La canciller alemana Angela Merkel celebra su victoria en la sede de la CDU en Berlín (Reuters).
La canciller alemana Angela Merkel celebra su victoria en la sede de la CDU en Berlín (Reuters).

Angela Merkel ha vuelto a hacer historia. La canciller batió ayer todos los pronósticos en las elecciones federales alemanas allograruntercer mandato con su mejor resultado en unos comicios y quedarsea un paso de la mayoría absoluta, con cerca del 42% de los votos. Ninguna encuesta había augurado una victoria tan abrumadora. Es más, su partido, la Unión Cristianodemócrata, y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), deben remontarse hasta 1990, cuando Helmut Kohl logró el 43% de los sufragios, para encontrar un triunfo más contundente. Sólo arrojó la cita con las urnas un revés para Merkel: la derrota histórica de los liberales, sus socios de gobierno, que salen del Parlamento tras cosechar menos del 5% de los votos, lo que impide a la canciller reeditar la actual coalición.

Por el contrario, el Partido Socialdemócrata (SPD), liderado por Peer Steinbrück, apenas mejoró dos puntos y medio sus pésimos resultados de hace cuatro años. Quedó segundo, pero sólo un 25,7% de los alemanes le concedieron su voto. Así, junto a las huestes de Merkel y los socialdemócratas únicamente habrá dos fuerzas más en el Bundestag (el Parlamento federal) y ambas han perdido apoyo entre el electorado: La Izquierda, que aglutina a excomunistas y disidentes del SPD, con un 8,6% de los votos; y los Verdes, que obtuvieron el 8,3%.

No obstante, los liberales del FPD fueron los grandes perdedores de la cita electoral. El tradicional partido bisagra (presente en los 17 de los 22 gobiernos que ha habido en Alemania desde la II Guerra Mundial) acusó la cadena de disensiones internas y la crisis de liderazgo que padece desde hace cuatro años. Tras el descalabro que encajó en las elecciones de Baviera de hace una semana, logró un 4,7% de los votos, un retroceso de diez puntos respecto a los anteriores comicios.

Por el contrario, ayer rugió la nueva amenaza del euroescepticismo. El partido Alternativa para Alemania (AfD) salvó con nota su primer reto electoral. La formación de Bernd Lucke, que promulga la expulsión voluntaria del euro de los países del Sur de Europa, se quedó a tres décimas de entrar en el Bundestag (4,7%). Apenas siete meses después de su creación, el partido constató que su ideario tiene acogida entre los votantes del motor económico del Viejo Continente. Según los analistas, un protagonismo mayor de esta formación sería negativo para la CDU, porque tendría que lidiar una fuerza a su derecha que daría voz a los opositores a la Unión Europea y que añadiría inestabilidad al Parlamento.

Una estrategia acertada

Con Europa pendiente de Alemaniapor la innegable repercusión de las comicios sobre la política económica de la Unión, Merkel demostró ayer que su estrategia de incorporar a su programa planteamientos de otras formaciones, como los liberales e incluso Los Verdes, fue más que acertada. La conservadora CDU se benefició, asimismo, del descenso del Partido Liberal, que acusó el perfil bajo de su candidato y la debilidad de sus propuestas. Anoche, cuando las proyecciones ya anunciaban que Merkel ampliaba su respaldo en ocho puntos respecto a los comicios de 2009, la sede de su formación estalló en una celebración eufórica.

“Mañana (por este lunes) abordaremos en el partido la situación, con los resultados en la mano, pero hoy es ya momento de celebrarlo. Ha sido un resultado súper”, clamó con voz ronca Merkel en el cuartel general de la CDU tras conocer el éxitocosechado por su formación y su socio bávaro.

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La llegada de la canciller a la sede de su partido en Berlín se convirtió en el punto culminante de una noche de júbilo cuando, al grito de "¡Angie, Angie, Angie!", los presentes recibieron a Merkel con una ovación que parecía no tener fin. Contenida como de costumbre, pero emocionada e incluso íntima (en un gesto insólito agradeció el apoyo de su esposo, Joachim Sauer, que la observaba emocionado) se dirigió a sus fieles con uno de sus típicos discursos, reposado y prudente. "Agradezco la confianza depositada. Es una gran muestra de confianza de los electores que no podemos defraudar”, dijo.

¿Y ahora qué?

Durante la campaña electoral, Merkel luchó por atesorar el favor de su electorado y negó el auxilio a sus socios liberales, que pedían desesperadamente votos prestados (el denominado "segundo voto” a la lista de los partidos, de los dos que tiene cada papeleta). Ahora, pese a su arrollador éxito, las opciones de la canciller son limitadas: gobernar en minoría -algo que nunca ha ocurrido en Alemania-, aliarse con Los Verdes -que han ido de la mano de los socialdemócratas durante la campaña- o reeditar la Gran Coalición con el SPD con la que ya gobernó durante su primera legislatura (2005-2009).

Entonces, Steinbrück fue su ministro de Finanzas, pero ayer el candidato perdedor aseguró que no formará parte de nuevo de un gobierno de Gran Coalición. Hay una razón: los socialdemócratas han quedado en una situación enormemente difícil, puesto que si entran en la coalición ejercerán un papel de socios junior, con un escaso protagonismo.

“No hemos logrado el resultado que queríamos, es mejor que el de 2009 pero no es el resultado que nos lleva al objetivo que queríamos. No haremos especulaciones sobre el nuevo gobierno. La pelota está ahora en el tejado de Merkel Ella debe ver cómo hace para lograr una mayoría", reconocía anoche un apesadumbrado Steinbrück.

El principal candidato opositor también despejó la única incógnita que podía hacer dudar de un nuevo mandato de Merkel: rechazó de forma tajante formar un tripartito de izquierdas, aunque los resultados de las elecciones otorguen al bloque opositor una mayoría absoluta. El SPD no va a buscar formar un gobierno con Los Verdes y La Izquierda, ya que considera que esta última formación "no está capacitada para gobernar", en palabras del propio Steinbrück, quien agregó que las diferencias entre su formación y La Izquierda, joven partido formado por postcomunistas y una escisión disidente de socialdemócratas, son demasiado grandes en asuntos clave como la política europea, exteriores, en política financiera y económica.

Inmune a los efectos de la austeridad

La popularidad de Merkel entre el electorado alemán se demostró ayer inmune a toda crítica a escala internacional, por la austeridad a rajatabla que ha defendido su Gobierno frente a otros socios de la UE. Tampoco pareció afectarle que el buen balance, en cuanto a cifras macroeconómicas, de la primera economía europea no se refleje en la microeconomía ciudadana, en medio de la creciente precarización del mercado laboral germano.

En cualquier caso, los comicios, con una participación del 73%, la más alta desde el año 2002, dejaron clara la capacidad de la canciller para movilizar a un electorado convencido, al parecer, de que su liderazgo garantiza una Alemania fuerte y blindada ante las tempestades que sacuden a sus vecinos europeos. Ayer, Merkel no sólo ganó las elecciones, también la posibilidad de erigirse como una auténtica leyenda política.

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