los aliados liberales de merkel no remontan

Alemania avanza hacia un empate técnico que hace muy probable la Gran Coalición

A dos días de las elecciones, todos están nerviosos y van a luchar por cada voto. Hay un empate técnico entre el centro derecha y el bloque progresista

Foto: Jóvenes pasan ante carteles electorales de Steinbrück y Merkel en la ciudad alemana de Hamburgo. (Reuters)
Jóvenes pasan ante carteles electorales de Steinbrück y Merkel en la ciudad alemana de Hamburgo. (Reuters)

A dos días de las elecciones en Alemania, todos están muy nerviosos y van a luchar por cada voto. El motivo es que hay un empate técnico entre el centro-derecha y el bloque progresista, y ninguna de las coaliciones posibles logra la mayoría absoluta, excepto la Gran Coalición. La canciller, Ángela Merkel, está perdiendo los nervios porque ya no tiene tan clara su victoria por goleada y porque sus aliados liberales siguen sin remontar con fuerza.

La oposición socialdemócrata también está alterada porque, según todos los sondeos, tiene la posibilidad de hacerse con el gobierno federal si los Verdes no se hunden demasiado, si los liberales se desploman y si, finalmente, aceptan el apoyo del Partido de la Izquierda, cosa que hasta ahora rechazan pero que podrían asumir -como es el caso desde hace años en el Gobierno de la ciudad-estado de Berlín- si la aritmética electoral y el congresillo del partido convocado para el día 24 de septiembre (dos días después de los comicios) lo aprueban.

Entraría en el Parlamento, finalmente, el partido euroescéptico Alternativa para Alemania. Esto haría que en el futuro Bundestag hubiera un elemento de inestabilidad importante al tratarse de un grupo especialmente crítico con las ayudas al SurLa Gran Coalición aparece en estos momentos como la opción más probable, y las más apreciada por los ciudadanos, pero ese empate técnico y esa lucha puerta a puerta por cada votante que van a llevar a cabo Merkel y Peer Steinbrück (el candidato socialdemócrata) en estas próximas 48 horas deja aún todo abierto. Y, excepcionalmente, el mismo día de las elecciones el diario Bild Zeitung dará a conocer un último sondeo, convirtiéndose este periódico en un agente electoral más, probablemente a favor de la canciller.

Datos preocupantes

El nerviosismo se explica por las previsiones de los seis  institutos que elaboran los sondeos en la República Federal:

- Entraría en el Parlamento, finalmente, el partido euroescéptico Alternativa para Alemania, que conseguiría el 5% imprescindible. Esto haría que en el futuro Bundestag hubiera no cinco, sino seis partidos, con un elemento de inestabilidad importante al tratarse de un grupo especialmente crítico con las ayudas al Sur, lo que obligaría a Merkel a dar también un giro a la derecha en sus políticas económicas.

- Siempre según todas las encuestas, la tercera formación política en el Parlamento sería el Partido de la Izquierda, con un 10% en intención de voto, por encima uno o dos puntos de los Verdes, que andan en torno al 8 o 9%. Un auténtico triunfo para un partido que ha tenido dificultades para implantarse en el oeste del país por sus orígenes comunistas germano-orientales.

El candidato socialdemócrata Peer Steinbrück durante un mitin este jueves en Berlín (Reuters).
El candidato socialdemócrata Peer Steinbrück durante un mitin este jueves en Berlín (Reuters).

- Sigue habiendo entre un 20 y un 30% de personas que o no votan o no saben a quién votar porque ningún partido les convence. Se prevé una participación, no obstante, elevada entre los que sí votan en cada elección, y va a ser una votación, además, muy táctica. Es decir, no se votará pensando sólo en el partido favorito, sino en la coalición que va a gobernar Alemania, ya que aquí no ha habido desde la posguerra ejecutivos monocolores.

En este sentido, hay incluso esquemas de actuación para estos votantes tácticos:

  1. Si se quiere mantener el Gobierno actual (CDU y Liberales), mejor votar a los liberales.
  2. Si se quiere una Gran Coalición, mejor votar a los socialdemócratas del SPD.
  3. Si se quiere un gobierno roji-verde (SPD y Verdes), mejor votar a los Verdes.
  4. Si se quiere que Merkel siga siendo canciller y que ella decida qué hace después, hay que votar democristianos (CDU o CSU bávara).

Un ciudadano, dos votos

Es bastante posible que en la noche del domingo no se sepa quién va a gobernar a Alemania los próximos cuatro años. No sólo por lo ajustado de los resultados, sino por la complejidad del sistema electoral, que se ha corregido recientemente. Cada ciudadano tiene dos votos: uno para el candidato de su distrito electoral y otro para el partido de su preferencia, y ambos no tienen por qué ser para la misma agrupación política.

La canciller alemana Angela Merkel se despide tras un mitin en Augsburgo (Reuters).
La canciller alemana Angela Merkel se despide tras un mitin en Augsburgo (Reuters).

El segundo voto es el que sirve para conseguir una mayoría parlamentaria, pero el primero tiene un significado especial, porque si un partido consigue más diputados de los que está previsto obtiene escaños de regalo en el Bundestag. Esos escaños, que en las últimas elecciones fueron exactamente cincuenta, que este año serán más y se repartirán proporcionalmente entre los partidos que entren en el Parlamento, pueden tener, en caso de un resultado muy justo, una importancia no desdeñable, así como los votos por correo, que se supone que van a ser muchos más de los habituales.

La campaña que se puso en marcha con la etiqueta de aburrida y de victoria asegurada para Merkel ha terminado siendo entretenida y hasta con unas notas de suspense. Nada está ganado, aunque nada está tampoco perdido al cien por cien. Como dicen los alemanes, abwarten… Paciencia y barajar, que diría el Quijote.

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