DEBACLE DE BENEFICIOS EN LA CIUDAD DEL JUEGO

¿Salvarán las stripers Atlantic City?

Alguien en Atlantic City ha descubierto la causa de años de imparables caídas en los márgenes de beneficios de los casinos y la continua fuga de

Foto: Una striper baila ante clientes en el club Mons Venus de Florida, Estados Unidos
Una striper baila ante clientes en el club Mons Venus de Florida, Estados Unidos

Alguien en Atlantic City ha descubierto la causa de años de imparables caídas en los márgenes de beneficios de los casinos y la continua fuga de clientes. Se llama Bob Gans y en su opinión el problema es sencillo: la gente lleva demasiada ropa.

Scores, uno de los clubes de striptease más famosos de Nueva York, abrirá este mes un satélite en el interior del Casino Trump Taj Mahal, el primer local de shows eróticos integrado en un casino que habrá en Atlantic City desde que la ciudad declaró legal el juego hace 35 años.

Su apertura constituye la oferta de ocio adulto más audaz que haya emprendido un casino de la urbe, aunque no es el único que tira de jóvenes semidesnudas para atraer clientes: los jugadores del Revel han disfrutado del espectáculo Royal Jelly Burlesque desde su apertura, el Borgata Hotel Casino acoge cada noche de martes un show subido de tono y las bailarinas en ropa interior son algo común en muchas casas de juego, como el Casino Tropicana y el Snowboat Casino Hotel.   

“Pensamos que esto es la punta de la pirámide de Atlantic City: juego, alcohol y entretenimiento para adultos”, dice Bob Gans, el manager del club, a la agencia Associated Press. “Es lógico”.

Destrucción de miles de puestos de trabajo

Una striper baila ante un cliente en el Mons Venus de Florida (Reuters).
Una striper baila ante un cliente en el Mons Venus de Florida (Reuters).
Desde 2006, cuando Pensilvania inauguró su primer casino y comenzó a absorber parte de un negocio que llevaba tres décadas en manos de Nueva Jersey, Atlantic City ha sudado tinta para plantar cara a la nueva competencia. Y las victorias de esta ciudad de la Costa Este, rival de Las Vegas, se cuentan con los dedos. Los beneficios por el juego han caído desde los 5.200 millones de dólares en 2006 hasta los 3.000 millones recaudados el pasado año; miles de puestos de trabajo se han perdido en un declive que parece no tener fin.

El meollo del asunto es el siguiente: las ciudades casino de EEUU ya no son lo que eran. La proliferación  de estos locales (sólo en la apocalíptica Detroit, por ejemplo, hay tres) se suma al hecho de que el norteamericano media apuesta menos y, cuando lo hace, utiliza juegos online. Los casinos se han quedado trasnochados, han perdido aquel velo de misterio que solían poseer.    

Gans ha invertido 25 millones de dólares en erigir el nuevo Scores, que abrirá sus puertas el 12 de septiembre con cinco salas VIP privadas, once barras de strippers y “una sala ultra-vip” para celebridades y clientes importantes. Los Diamond Dollars que se utilizan en el club, que pueden canjearse directamente con una tarjeta de crédito, tienen un sobreprecio del 20%; es decir, 100 dólares del local cuestan en realidad 120.

Qué se podrá enseñar y qué no

Tanto la clientela como los empleados tendrán que comportarse: la ley de casinos de Nueva Jersey prohíbe el desnudo integral. Cuando dio el visto bueno al Scores en diciembre de 2011, la División de Control del Juego de Nueva Jersey publicó una norma que estaba a un paso de ser una lección de anatomía, regularizando lo que las bailarinas pueden enseñar y lo que debe dejarse a la imaginación. En concreto, las chicas pueden desnudarse hasta quedarse en tanga y unos pequeños parches deben cubrir los pezones. Lamer a los clientes está prohibido, así como cualquier simulación de actividad sexual.

Pese a las restricciones, Gans está convencido de que el Scores será un éxito, incluso en una ciudad donde hay otros clubes de striptease, incluido uno donde los desnudos son integrales. “Cada año vienen a aquí 30 millones de personas. Ya tienen al alcance la tranquilidad y la seguridad de un hotel casino, y nosotros sabemos cómo hacer algo que nunca se ha hecho antes. Podemos ser el flautista de Hamelin de Atlantic City”. 

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