Los niños se preguntaban: "¿Por qué yo?, ¿por qué me ha tocado a mí?"
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HABLA EL PSICÓLOGO DE LAS VÍCTIMAS DEL PEDERASTA ESPAÑOL

Los niños se preguntaban: "¿Por qué yo?, ¿por qué me ha tocado a mí?"

A Ahmed Hamdaoui le sobran los adjetivos para describir las consecuencias de los delitos de Daniel Galván: “Fueron atroces, horribles, catastróficos"

Foto: Daniel Galván, en un traslado a la Audiencia Nacional. (Efe)
Daniel Galván, en un traslado a la Audiencia Nacional. (Efe)

A Ahmed Hamdaoui, psicólogo de la asociaciónTouche pas mon enfant[No toques a mi hijo] le sobran los adjetivos para describir las consecuencias de los delitos de Daniel Galván sobre sus víctimas: “Fueron actos atroces, horribles, catastróficos. Es una catástrofe humana”. Es muy probable que estos niños nunca se recuperen del trauma que vivieron enmanos del español, condenado a 30 años de cárcel por haber violado y filmado a chicos de entre tres y 14 años, indultado por el rey Mohamed VI y después detenido en España tras la revocación del indulto en Marruecos.

Uno de los comportamientos que se detectan en una persona que ha sido víctima de abusos -sobre todo si es varón-es que muestra una conducta agresiva. Algunos de los agredidos por Galván han tenido ataques de ira contra sus padres y sus hermanos. Otros se han culpado por lo que les ha ocurrido. “Los niños preguntaban: '¿Por qué yo?, ¿por qué me ha tocado a mi?' -recuerda el doctorHamdaoui-. Es normal que se culpen a sí mismos o a sus familias y que en ocasiones sientan un total desprecio por su vida”.

Daniel Galván seleccionaba muy bien el entorno social de las víctimas. Siempre de familias desfavorecidas, sin recursos. De esta manera podía acceder a ellos, ganarse su confianza mediante regalos, dinero o comprándoles una casa, como ocurrió en el caso de dos de las víctimas, dos hermanas que trabajaban a su servicio por 500 dirhams(unos 48 euros) al mes cada una.

Mohamed VI abraza a una familiar de las víctimas de Galván. (Efe)El resultado, al estallar el escándalo, fue que también las familias de las víctimasquedaron señaladas por sus propios vecinos. En Marruecos, sobre todo en las zonas rurales, el concepto deshuma(vergüenza, deshonra) está todavía muy arraigado. Es también una de las razones por las que los niños no querían contar lo sucedido o decían que lo habían olvidado. Además, tuvieron que pasar por una serie de interrogatorios por parte de policías y abogados, cuando lo idóneo, según Hamdaoui, es que sean interrogados una sola vez por un psicoterapeuta.

Estrés postraumático

Hamdaoui trabajó con ellos como voluntario durante dos meses -después se quedó sin recursos para continuar- para ayudarles a ganar confianza, a sentirse seguros. Recuerda especialmente a la mayor de las víctimas, de 14 años: “Fue la más fuerte. Fue muy valiente y quería que el resto de los niños hablara. Les decía: 'Si no lo contamos, se va a librar de la cárcel'. Quería pedir justicia”.

Todos sufren estrés postraumático, falta de confianza, hiperactividad, dificultad para conciliar el sueño, culpa y vergüenza hasta hoy. Los niños no pudieron contar lo que les pasaba por miedo y porque, si hablaban, los trataban de mentirosos. “Los padres no podían creer que un hombre que se había portado tan bien con sus hijos, que les hacía regalos, que les invitaba a fiestas de cumpleaños en su casa y que incluso les entregaba dinero en mano, pudiera ser capaz de hacer algo semejante”. Pero lo fue. Según el psicólogo, toda esa fachada de buena persona tenía un propósito planificado: satisfacer sus deseos sexuales. “Se trata de alguien de un sadismo excesivo. No me extrañaría que él también haya sido víctima de abusos”, aventura el terapeuta.

Daniel Galván procedía siempre de la misma forma. Tenía un ritual. Escogía a uno o dos niños, los llevaba a una habitación y allí los filmaba y abusaba de ellos de todas las maneras imaginables. “El examen médico mostró que los críos tenían heridas en varias partes del cuerpo y algunos venían con infecciones”. Los desnudaba, en ocasiones los drogaba para aturdirles o los amenazaba y pasaba con ellos una hora, o dos o tres, hasta que satisfacía sus impulsos.

El rey Mohamed VI recibió a los familiares de los niños el martes pasado y les prometió ayuda psicológica, pero hay niños que fueron vejados durante uno o dos años. “Estos casos tienen que tratarse en las 72 horas posteriores a que se produzcan los abusos. Según la experiencia clínica, dos tercios de las víctimas de este tipo de abuso pueden convertirse en futuros autores de los mismos crímenessi nadie se hace cargo de ellos”. El problema en cuanto a la recuperación es, según Hamdaoui,que en Marruecos no hay muchos especialistas en estrés postraumático. No sabe si podrán recuperarse del todo algún día. “¿Que lleguen a estar bien? Eso supone intentar normalizar la situación, pero las imágenes que tienen en la cabeza quedan grabadas para siempre”.

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