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Turquía se levanta contra el 'sultán' Erdogan
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LAS PROTESTAS CONTRA EL GOBIERNO DURAN YA MÁS DE UNA SEMANA

Turquía se levanta contra el 'sultán' Erdogan

Turquía se ha cansado. Sus habitantes no aguantan más el régimen autoritario de Recep Tayyip Erdogan, que ha ganado en arrogancia a medida que cosechaba

Turquía se ha cansado. Sus habitantes no aguantan más el régimen autoritario de Recep Tayyip Erdogan, que ha ganado en arrogancia a medida que cosechaba triunfos electorales. “Las tres victorias consecutivas en las urnas le han endiosado y ha terminado ejerciendo un poder basado en la fuerza y no en la democracia”, explica Beldem, una joven de Estambul, a El Confidencial. Ella es una de los miles de turcos que desde hace una semana claman en las calles contra el Gobierno.

La chispa que pretendió la mecha de las protestas fue el último plan urbanístico del ejecutivo de Erdogan, que pretende construir en el pequeño parque Gezi, la única zona verde que queda en la ciudad. “Fue la gota que colmó el vaso. El gobierno lleva años primando el ladrillo sobre el medio ambiente y la gente se ha cansado. No pararán con este proyecto, sabemos que su próximo objetivo será el bosque de Belgrado, donde meterán las excavadoras sin piedad y lo más importante, sin permisos. Gobiernan por la fuerza, no lo podemos permitir”, defiende esta estudiante de Economía.

Todos indignados, jóvenes y mayores, parados y trabajadores, se han organizado junto a la céntrica plaza Taskim. Allí han pasado de la ocupación a la autogestión y ya tienen una importante cantidad de comida, biblioteca, ambulatorio y hasta un ambulatorio. Como ocurrió en el 15-M, el campamento se ha levantado gracias a la solidaridad de miles de turcos, que han llevado incluso máscaras y bombas de oxígeno para hacer frente a los posibles ataques de la policía.

La violenta represión ha protagonizado las portadas internacionales

La protesta saltó a las portadas internacionales, cuando ésta derivó en enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, que recibieron fuertes críticas por su "excesiva violencia". Así calificó el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, la represión policial. "Estados Unidos apoya plenamente la libertad de expresión y de asociación, incluido el derecho de los pueblos a la protesta pacífica, porque eso es fundamental en cualquier democracia. Estamos preocupados por las denuncias de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía. Evidentemente, esperamos que haya una investigación completa de los hechos", anunció.

Como toda revuelta, la de Turquía también tiene sus símbolos. En esta ocasión ha sido la fotografía de la mujer de rojo la que ha llenado las portadas de los medios internacionales. La protagonista de la instantánea es Ceyda Sungur, profesora de planificación urbana en la Universidad Técnica de Estambul que, ataviada con un sencillo vestido rojo y un bolso blanco, planta cara a un policía que le lanza a la cara un chorro de gas lacrimógeno. Una imagen que corrió como la pólvora en las redes sociales y que, para Beldem, "resume la esencia de la protesta".

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"La violencia ha sido sin duda lo peor de estas protestas, aunque también han servido para que mucha más gente se anime a participar. Hasta el 31 de mayo no hubo incidentes, tuvimos una resistencia pasiva para impedir que las excavadoras avanzaran, pero esa mañana la policía entró en el parque lanzando gases lacrimógenos y disparando balas de plástico", recuerda la joven estudiante de 25 años.

Las redes sociales, el mayor arma de los manifestantes

El inicio de la violencia supuso el fin de las informaciones. Las actuaciones policiales llegaron acompañadas de la censura del Gobierno a los medios de comunicación nacionales, que dejaron de emitir noticias sobre las protestas. "Las televisiones se llenaron de documentales de pingüinos", critica irónica Beldem. El apagón empujó a los turcos a las redes sociales, que se convirtieron en la única vía para saber qué estaba pasando en el país, como ya pasó con la revolución egipcia. "A través de Twitter y Facebook tenemos acceso a las fotos y los vídeos de lo que sucede", apunta la joven estudiante de economía.

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Además, los manifestantes están encontrando respaldo de los medios internacionales, que están criticando al Gobierno turco. La revista The Economist ha sido una de las más duras con la figura de Erdogan, al que convirtió en protagonista de una de sus portadas presentándolo como un autoritario sultán. Pese a todo, el primer ministro ha lanzando una batería de mensajes para desacreditar a los manifestantes: "Los ciudadanos que tienen una responsabilidad en la protección del medio ambiente tienen que saber que algunas (personas que participan en las protestas) están condenadas por actos de terrorismo", acusó. Unas declaraciones que ha suavizado en las últimas horas, cuando se ha mostrado dispuesto a escuchar las "exigencias democráticas".

Sin embargo, sus palabras no calan y cada vez son más los que se suman a la protesta de plaza Taskim, desde donde le responden:"Erdogan insiste en obviar la verdad, que no es ni más ni menos que su tiempo se agota".

Turquía se ha cansado. Sus habitantes no aguantan más el régimen autoritario de Recep Tayyip Erdogan, que ha ganado en arrogancia a medida que cosechaba triunfos electorales. “Las tres victorias consecutivas en las urnas le han endiosado y ha terminado ejerciendo un poder basado en la fuerza y no en la democracia”, explica Beldem, una joven de Estambul, a El Confidencial. Ella es una de los miles de turcos que desde hace una semana claman en las calles contra el Gobierno.