LOS PAÍSES SATÉLITES DEL CHAVISMO TIEMBLAN POR EL EFECTO DOMINÓ

Castro, Evo y Ortega contienen el aliento tras la muerte de Chávez

La izquierda latinoamericana se ha quedado huérfana. No sólo desde un punto de vista ideológico, sino también financiero. Y contiene el aliento ante la imposibilidad de

Foto: Castro, Evo y Ortega contienen el aliento tras la muerte de Chávez
Castro, Evo y Ortega contienen el aliento tras la muerte de Chávez

La izquierda latinoamericana se ha quedado huérfana. No sólo desde un punto de vista ideológico, sino también financiero. Y contiene el aliento ante la imposibilidad de reemplazar los millones de barriles de petróleo que Hugo Chávez repartió generosamente entre sus socios del continente. El crudo, garante de su enorme influencia regional, no sólo financió su revolución bolivariana. También las carreras electorales de Rafael Correa, presidente de Ecuador, Evo Morales, de Bolivia, y Daniel Ortega, mandatario nicaragüense. Pero, sobre todo, es el pilar que sostiene el régimen de los Castro.  

El colapso de la URSS acabó con la ayuda suministrada a Cuba durante décadas -azúcar a precio de oro a cambio de petróleo de saldo- y puso a la isla al borde de la asfixia económica. La población padeció una época de terrible escasez… hasta que el comandante Chávez tomó el relevo de los soviéticos. Caracas ha suministrado desde hace años 100.000 barriles diarios de crudo a precios fuera de mercado, que suponen dos tercios del consumo de la isla. De hecho, el 60% de la energía que necesita Cuba proviene de Venezuela. A cambio, Fidel Castro envió miles de médicos y asesores al país hermano.   

Desde su ascenso al poder, Chávez jugó a ser un aliado imprescindible para los países de su órbita ideológica, hasta convertirse en actor clave en la geopolítica del continente. Por ello, la generosidad bolivariana con el crudo se extendió a otros países centroamericanos y del Caribe, como Nicaragua, República Dominicana o Jamaica, a través del programa bautizado como Petrocaribe, que les permite adquirir petróleo en condiciones muy favorables.

Gracias a los recursos llovidos desde Venezuela, la Nicaragua de Ortega ha experimentado un despegue productivo. El también comandante ha recibido alrededor de 500 millones de dólares anuales desde 2006, sumas con las que el líder sandinista ha desarrollado programas de asistencia social, como Plan Techo, Hambre Cero o Casas del Pueblo, en un calco del modelo chavista: ríos de dinero para ampliar la base social del régimen. Chávez también socorrió a Néstor Kirchner cuando, entre 2004 y 2007, Argentina no conseguía acceder a los mercados internacionales: le compró bonos por valor de 4.000 millones de euros. Así era “el gobernante más generoso que haya conocido”, en palabras de José Múgica, presidente de Uruguay, a quien el líder bolivariano rescató de una crisis bancaria.    

Una economía en dificultades

Sin embargo, la generosidad venezolana podría desaparecer con la muerte de su líder. La peor pesadilla de los países satélites del chavismo, porque supondría el principio del fin de los gobiernos populistas. Y es que la economía venezolana atraviesa por serias dificultades.  La reciente devaluación puede haber generado tres o cuatro puntos de PIB, pero ha sido insuficiente para estimular la producción nacional o reducir la brecha fiscal. Un reciente estudio citado por el profesor Roberto Rigobón, del Massachusetts Institute of Technology, señalaba que en Caracas sólo se encuentra el 17% de productos de la cesta básica de alimentos debido a graves problemas de distribución y a los controles de precios que impone el Gobierno para limitar los beneficios empresariales. Además, achacaba la inestabilidad a la ausencia de una disciplina fiscal y monetaria.

Como potencia petrolera mundial, Venezuela afronta la muerte de Chávez sumida en un mar de incertidumbres. Más que por su producción anual (el último informe mensual de la OPEP indica que bombeó 2,379 millones de barriles diarios, lo que le coloca como sexto productor de la organización), su protagonismo energético reside en que el país posee las mayores reservas del mundo. En concreto, 297.000 millones de barriles, el 20% de la despensa global de crudo. Y la incógnita es cómo evolucionará el juego de fuerzas dentro de la OPEP tras la muerte de Chávez, quien, junto al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, había forjado la línea antioccidental de la organización para mantener altos los precios del petróleo y contrarrestar la postura de Arabia Saudí, el gran aliado de EEUU. El barril a 100 dólares financió la revolución chavista. La próxima reunión de la OPEP el 31 de mayo en Viena mostrará cómo evoluciona el asunto.           

Mientras, la muerte de Chávez, sumada a esta crisis que asola al país, ha generado las primeras voces discordantes dentro del régimen. “Hay ciertos sectores militares que tienen buena relación con las embajadas occidentales y están dispuestos a iniciar una transición con el objetivo de mejorar las relaciones con Europa, estrechar lazos ante la crisis”, señalan fuentes conocedoras de la situación. 

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