EMPIEZAN LAS OBRAS PARA SALVAR EL MONUMENTO

La última lucha del Coliseo romano

Antes de que termine 2012 comenzarán las obras de rehabilitación del Coliseo. Durante dos años y medio, un equipo con los mejores expertos en la materia

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La última lucha del Coliseo romano
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    Antes de que termine 2012 comenzarán las obras de rehabilitación del Coliseo. Durante dos años y medio, un equipo con los mejores expertos en la materia trabajará en el que probablemente es el monumento más conocido de Italia para garantizar su mantenimiento y ampliar un 25% la superficie abierta al público. Los 25 millones de euros que costará el proyecto de restauración serán sufragados por el empresario italiano Diego Della Valle, propietario de la marca de zapatos Tod's, lo que ha generado una gran polémica en el país por la incapacidad del Estado para cuidar el patrimonio histórico y la posibilidad de que estas ayudas signifiquen la privatización parcial de los bienes culturales.

    El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, respiró aliviado al conseguir la financiación de Della Valle, pues los recortes presupuestarios realizados por el Gobierno de Mario Monti también suponen una amenaza para la supervivencia del Coliseo. “La primera vez que Della Valle vino al Campidoglio -sede del Ayuntamiento de la capital italiana- me dijo que tenía cinco millones de euros. Le comenté que no eran suficientes. Se fue, pero volvió a los tres meses con venticinco millones”, cuenta Alemanno, quien considera que el inminente inicio de las obras supone un “paso histórico que volverá a dar lustre al símbolo de Roma en el mundo”. El dueño de Tod's, por su parte, ha intentado tranquilizar a los críticos garantizando que “no pondrá un zapato” de esta marca sobre el Coliseo. No obstante, durante el tiempo que dure la restauración habrá carteles publicitarios colgados de los andamios que se montarán para que trabajen los expertos, lo que ha molestado a algunos en Italia.

    Della Valle explica su mecenazgo por la necesidad de “hacer ver al mundo que este país funciona”. “No lo hacemos porque queramos lograr un retorno” a los 25 millones de euros invertidos. Espera además que otros sigan su ejemplo: “Sé que no seré el único: hay otros que se pondrán a disposición de proyectos similares. Alguna empresa grande deberá dar una señal de que no olvida su tierra”. Entre los monumentos que han de ser salvados por la iniciativa privada propone Pompeya, un tesoro de la arqueología amenazada por la falta de inversiones en su conservación.

    Si pudiera hablar, el Coliseo probablemente diría a los que discuten sobre el origen de los fondos dedicados a su mantenimiento: “Pecunia non olet” (el dinero no huele). La continua amenaza del tráfico y la contaminación, así como el mal tiempo, que ha provocado caídas de ladrillos y mármoles del cuerpo del edificio, hacen que el proyecto de rehabilitación no pueda esperar más. De hecho, esta semana la superintendente especial para los bienes arqueológicos de Roma, Maria Rosaria Barbera, ha anunciado la próxima creación de un área de seguridad a la que no se podrá acceder alrededor del perímetro del monumento de entre 6 y 15 metros. La llamada “zona roja”, que estará vallada, evitará que los turistas puedan sufrir daños por las caídas de fragmentos del edificio, un fenómeno que se ha acelerado en los últimos meses, advierte Barbera.

    Hacía 73 años que no se realizaba una restauración profunda del Coliseo. Paolo Carafa, profesor de arqueología e historia del arte griego y romano en la Universidad La Sapienza de Roma, explica que el mantenimiento de estos monumentos se realiza en dos niveles. “Por un lado están los trabajos de conservación continua y luego están los grandes proyectos de intervención, para los que hacen falta más fondos. Esto es lo que se va a hacer ahora en el Coliseo”. En su opinión, la polvareda generada por la ayuda ofrecida por la firma Tod's se debe a que Italia es “el país de las polémicas”. “No tiene nada de malo o irregular que una persona privada ayude al Estado a conservar sus bienes. El hecho de que los fondos sean públicos o privados no quitan o dan prestigio a las personas que se encargan de la rehabilitación. Y en este caso se trata de un equipo de altísimo nivel, en el que se puede confiar plenamente”, concluye el profesor Carafa. 

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