EL EXMILITAR BARANKOV, RECLAMADO POR LA DICTADURA BIELORRUSA, ES ASILADO POLÍTICO EN QUITO

El cinismo de Ecuador: Correa quiere extraditar a un 'blogger' que reclama Bielorrusia

El Gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, que justificó la concesión de asilo diplomático a Julian Assange en su embajada en Londres apelando a la defensa de la

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El cinismo de Ecuador: Correa quiere extraditar a un 'blogger' que reclama Bielorrusia
El Gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, que justificó la concesión de asilo diplomático a Julian Assange en su embajada en Londres apelando a la defensa de la libertad de expresión y al temor de que el fundador de Wikileaks sea finalmente extraditado a Estados Unidos, no parece dispuesto a aplicar la misma vara de medir al exmilitar y y blogger bielorruso Alexander Barankov, refugiado político en Quito y reclamado por el dictador de su país, Alexander Lukashenko.

Sólo unos pocos periodistas de la amordazada prensa ecuatoriana se han atrevido a criticar estos días el "cinismo" y la "hipocresía" de Correa, que no ha dudado en desafiar a Reino Unido, Estados Unidos y Suecia por el caso Assange mientras mantiene en prisión, en espera de ser extraditado, al disidente y bloguero bielorruso Barankov, después de retirarle el estatus de refugiado político que él mismo le había concedido en 2010. Y todo, sostiene la diezmada prensa crítica ecuatoriana, por complacer a su nuevo aliado Lukashenko, con el que mantiene estrechas relaciones diplomáticas pese a ser un apestado en Europa por su aquilatado historial de fraude electoral, represión política, crímenes y corrupción.  

Correa, que mantuvo durante más de un año un durísimo enfrentamiento con el principal diario de Ecuador, El Universo, resuelto el pasado mes de febrero con la condena por injurias contra tres de sus directivos, ha vuelto a arremeter, casi al mismo tiempo que salía al rescate de Assange, contra la libertad de expresión que dice respetar. El presidente ecuatoriano mostró hace sólo dos meses su lado más oscuro y autoritario al cerrar seis emisoras de radio y dos cadenas de televisión, además de ordenar el incautamiento, a principios de agosto, de material del semanario Vanguardia.

Encarcelado en un penal de Quito

Mientras el caso Assange acapara ahora la atención de la inmensa mayoría de los medios de comunicación ecuatorianos, la suerte de Barankov, pendiente del fallo de la Corte Nacional de Justicia pero cuyo destino último está en manos de Correa, ha pasado casi inadvertida. Barankov, exoficial del Ejército bielorruso, huyó a Ecuador en 2009 después de ser acusado por las autoridades de su país de fraude y soborno. Tras instalarse en Quito, el exmilitar abrió un blog en el que denunció los atropellos contra los derechos humanos cometidos por el dictador Lukashenko y sacó a relucir supuestos casos de corrupción, entre ellos una red de contrabando de petróleo en la que estarían involucrados altos funcionarios bielorrusos y familiares del propio presidente.

En 2010, un año después de su llegada a Ecuador, Barankov obtuvo el estatus de refugiado político, y siguió denunciando a través de su blog Belaruslibre las supuestas tropelías cometidas por el régimen de Lukashenko, de las que habría tenido conocimiento mientras estuvo enrolado en el Ejército. El Gobierno bielorruso reclamó a Quito su extradición en 2011, pero la Corte Nacional de Justicia la denegó argumentando que la documentación presentada no probaba ninguna de las acusaciones formuladas contra Barankov. El pasado mes de junio, sin embargo, el Gobierno de Correa le retiró el estatus de refugiado, tras una nueva solicitud de extradición de Minsk, y lo encarceló en el penal quiteño de García Moreno.

Barankov ingresó en prisión sólo tres semanas antes de que Lukashenko visitase oficialmente Ecuador, los pasados 27 y 28 de junio. El dictador bielorruso fue recibido por Correa, con el que firmó diversos acuerdos en materia militar y de comercio. El comunicado oficial de ese encuentro, por supuesto, no hizo mención alguna al caso de Barankov, pero es más que probable que Lukashenko recordase a su anfitrión que la extradición del exmilitar ahora encarcelado seguía pendiente. Un portavoz oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador se limitó a señalar ayer a El Confidencial que la decisión final la tomará la Corte Nacional de Justicia "en los próximos días", aunque nadie duda de que la última palabra la dirá Correa.

El abogado de Barankov, Fernando Lara, recordó ayer al corresponsal de la agencia AFP en Quito que la pena de muerte sigue vigente en Bielorrusia, y que el Gobierno de Lukashenko "no ha ofrecido ninguna garantía de que respetará su vida". Según Lara, su defendido, antes de huir a Ecuador, "entregó a la Fiscalía de Minsk abundante documentación sobre una red de corrupción, pero no hubo resultados y más bien fue alertado de que se iba a abrir un proceso contra él, por lo que debió salir de su país".
     
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