MALLORQUÍN DE 65 AÑOS DE EDAD

Un español entre los seis muertos en el 'Costa Concordia'

Uno de los dos cadáveres localizados este domingo en el crucero "Costa Concordia" pertenece a un español, identificado como Guillermo Gual, mallorquín de 65 años. La segunda

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    Uno de los dos cadáveres localizados este domingo en el crucero "Costa Concordia" pertenece a un español, identificado como Guillermo Gual, mallorquín de 65 años. La segunda víctima es el italiano Giovanni Masia, y ambos se unen a dos franceses, un peruano y otro pasajero cuya identidad no ha trascendido en la lista de víctimas. Los cuerpos fueron encontrados en un camarote con los chalecos salvavidas puestos y tras ser trasladados a un hospital de Grosseto fueron identificados.

    Afortunadamente este domingo no todo fueron malas noticias y se consiguió rescatar a un tercer superviviente del interior del crucero: Marrico Giampetroni, comisario de a bordo, quien fue sacado del crucero en camilla y está herido en una pierna, según informó el diario italiano La Reppublica. El equipo de salvamento italiano ya logró rescatar durante la madrugada de este domingo a dos supervivientes en el crucero, una pareja surcoreana de 29 años que permaneció durante más de 24 horas en una de las cabinas. La pareja, que se encontraba de viaje de luna de miel, fue trasladada de inmediato en una ambulancia a un centro médico, pese a estar en "buen estado de salud".

    El capitán sigue en prisión por riesgo de fuga

    Continúa la investigación sobre qué sucedió la noche del viernes, cuando el 'Costa Concordia' encalló al estar sólo a 150 metros de la orilla, según apuntó este domingo el fiscal de Grosetto, Francesco Verusio, tras los primeros análisis de la caja negra. "La ruta seguida por el navío no era buena", declaró el fiscal, que ha acusado al capitán del barco, Francesco Schettino, de homicidio involuntario, naufragio y de abandonar el barco. Este domingo se ha decretado que el comandante continúe en prisión ante el riesgo de fuga y destrucción de pruebas, según Ansa.

    Según algunos tripulantes, el capitán estaba realizando una especie de paseo denominado el "inchino" (la reverencia), con todas las luces encendidas y con gran refuerzo de sirenas, para saludar a los 800 habitantes de Giglio. La Justicia intenta confirmar si se trataba de un "inchino". Mientras, el capitán, un napolitano de 52 años, explicó que había "golpeado una roca" que no figuraba en la carta náutica. "Mientras navegábamos a velocidad de crucero, chocamos con una roca. Según la carta náutica, tenía que haber habido suficiente agua debajo de nosotros", se defendió en televisión.

    Los pasajeros que llegan a Barcelona describen el caos del rescate

    Un grupo de viajeros del crucero naufragado llegó este domingo al aeropuerto de Barcelona, donde indicaron que han comenzado a organizarse para presentar una denuncia colectiva, al tiempo que comentaron haber vivido una situación parecida a la del Titanic. Estos alrededor de 50 supervivientes del naufragio, catalanes y mallorquines, aterrizaron sobre las 10:30 horas, procedentes de Roma en un vuelo de Alitalia, en el que la compañía de cruceros los ha recolocado a última hora, por lo que casi ningún familiar les esperaba en la terminal 1 del aeropuerto barcelonés.

    Los pasajeros llegaron a Barcelona con la misma ropa que llevaban en el momento del naufragio, muchos de ellos elegantemente vestidos porque estaban cenando cuando se inició el siniestro, y sin equipaje, sin documentación ni dinero. Algunos llevaban en la mano una bolsa de plástico con productos de primera necesidad que les habían dado en la isla de Giglio, frente a la cual naufragó el barco.



    Otros de los 177 españoles que viajaban en el barco, de un total de más de 4.000 personas, iban a ser repatriados en vuelos a Madrid. Visiblemente afectados, con síntomas de desconcierto y cansancio, algunos de los pasajeros que llegaron al aeropuerto barcelonés relataron a los periodistas las peripecias que tuvieron que pasar para salir del barco cuando comenzó a escorarse. Han coincidido en describir un escenario como el del Titanic, de cuyo hundimiento se cumple este año el primer centenario.

    Uno de los supervivientes, José Peña, que reside en Palma de Mallorca, explicó que viajaba con diez amigos y que tuvieron que saltar al agua para escapar del barco que se hundía. "Tuvimos que saltar al agua al ver que no quedaban botes y que el barco se estaba hundiendo y fuimos nadando hasta la costa", ha dicho. Ha contado que los diez amigos se perdieron de vista mientras nadaban en dirección a la isla de Giglio y durante dos días no tuvieron información los unos de los otros. 

    Maria José Blanco, de Berga (Barcelona), denunció "la falta de información y de organización de la tripulación". "Yo estaba en el camarote porque no me encontraba bien y decidí no salir aquella noche. Cuando estaba en la cama, oí que empezaban a caer cosas porque encima estaba el restaurante y se caían los platos". Por su parte, María José Blanco denunció que su "bote iba prácticamente vacío cuando hubo gente que no tuvo luego ningún bote", ha dicho. 

     
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