Monti vs. la gran evasión fiscal: Italia deja de recaudar el 18% del PIB
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EL PAÍS SÓLO ES SUPERADO POR GRECIA

Monti vs. la gran evasión fiscal: Italia deja de recaudar el 18% del PIB

En Italia es habitual la lluvia de tickets de compra. Desde un simple café en el bar a una gran compra, todo irá acompañado de una

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Monti vs. la gran evasión fiscal: Italia deja de recaudar el 18% del PIB

En Italia es habitual la lluvia de tickets de compra. Desde un simple café en el bar a una gran compra, todo irá acompañado de una gran cantidad, a veces molesta, de papel destinado a luchar contra la evasión fiscal. Todo cambia, sin embargo, cuando uno es cliente de confianza y, de repente, empieza a notar los descuidos cómplices que hacen desaparecer la prueba de la compra. La lacra de la evasión fiscal, que en Italia alcanza hasta el 18% del PIB, será uno de los grandes problemas que tendrá que afrontar el Gobierno de Mario Monti.

“Me siento moralmente autorizado a evadir”, indicaba el ya ex primer ministro Silvio Berlusconi hace unos años, defendiendo a los evasores por la gran presión fiscal existente en el Estado italiano. Y es que la evasión se ha convertido en derecho y costumbre; un vicio un tanto caro, ya que según datos de la Policía de Finanzas, el año pasado se dejaron de pagar 50.000 millones de euros a las arcas italianas, cifra que se elevaba un 46% con respecto a los datos de 2009. Unos números que no mejoran en lo que va de año, pues se estima que en 2011 alcance el 18% del PIB. Unos datos que convierten a Italia en subcampeona de Europa en evasión, sólo por detrás de la tambaleante Grecia.

La lucha contra la evasión fiscal será uno de los puntos fijos en el programa de Mario Monti para rescatar a Italia. El primer ministro ha asegurado que este combate pasará por “un mayor uso de la moneda electrónica y que servirá, en perspectiva, a la bajada de los impuestos”, encaminándose hacia una menor presión fiscal, una de las causas siempre en boca de los evasores para justificar sus pecados. Hay dos factores clave para entender la evasión fiscal en Italia, uno se explica por la alta presión fiscal y otro por la baja confianza en el Estado”, explica a El Confidencial, Enrico Zanetti, asesor fiscal y director de la publicación especializada Eutekne.

Nadie se libra del pecado en Italia. Desde el IVA que se esfuma en las cafeterías hasta las grandes fortunas del país, pasando por la humillación que han tenido que padecer personalidades públicas como el motociclista Valentino Rossi o el ex ministro de Economía, Giulio Tremonti, al tener que justificar ciertas prácticas.

La situación alcanza tales límites que la omnipresente figura del asesor fiscal también queda en el disparadero de la opinión pública, como conocedor de las vergüenzas y de las fugas de sus clientes. “No hay que confundir la excepción con la norma. Evidentemente, está es una profesión que cuenta con 112.000 personas registradas en Italia y que no tiene exclusividad sobre el asesoramiento fiscal y es normal que se encuentre toda clase de personas”, se defiende Zanetti. “Hay buenos asesores que hacen que sus clientes paguen los menos posible dentro de la legalidad, pero evidentemente también hay gente que trabaja al margen de la ética”.

Datos a la vista de todos. Según un reciente estudio sobre las declaraciones de la renta de los italianos, sólo el 2% declararía ganar más de 75.000 euros al año, mientras que un 30% del país estaría por debajo de los 15.000 euros. Cifras alejadas de la realidad que dejan al descubierto un problema evidente.

El impuesto menos respetado es el IVA, con una tasa del 36% de evasión, un dato sólo superado por España. Precisamente, en los últimos días se ha hablado mucho de la posibilidad de que el nuevo primer ministro afronte un alza de este impuesto, una decisión que podría volverse en su contra.

Lucha contra la costumbre

“Hasta los años 90, la lucha contra la evasión fiscal fue conducida de un modo poco adecuado”, opina Zanetti, haciendo referencia al corrupto sistema italiano muerto a principios de los 80. “A principios de 2000 se volvió a equivocar la línea tendiendo hacia cierto perdonismo (en referencia a las condonaciones fiscales efectuadas en el ciclo 2002-2003), que servía para volver a reducir la confianza en el Estado. Sin embargo, desde 2006, primero con Prodi y luego con Berlusconi, sí se ha insistido más en esta lucha”, añade.

Este asesor fiscal apunta a dos puntos calientes para mejorar la situación de este problema endémico. “Habría que intentar no asfixiar con mayor presión fiscal a quien ya paga impuestos”, explica. Y es que el continuo aumento de la presión fiscal coloca a muchos empresarios entre la espada y la pared, de engañar al fisco para sobrevivir o cerrar una actividad que no resulta rentable por el excesivo pago de tasas. Por si fuera poco, fuentes empresariales consultadas por este periódico lamentan que por pagar impuestos ven mermada su competitividad con aquellos que evaden impuestos sin ser castigadas.

Por otro habría que tomar una medida un poco más intrusiva y polémica, como “dificultar el uso del contante y forzar así a pagar con la tarjeta bancaria”, explica Zanetti. En este sentido, en los últimos años se ha intentado bajar constantemente el techo del pago en metálico. Antes Prodi, que lo rebajó a 12.500 euros, y luego Tremonti, que primero lo dejó en 5.000 para situarlo después en los 2.500 actuales.

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