“ERA UN PERSONAJE RIDÍCULO, OBSESIONADO CON EL SEXO Y LA VEJEZ”

Los misteriosos diarios de Mussolini

Los diarios de cualquier persona provocan un impulso inmediato en el prójimo: leerlos. Cuando el retratado es un líder mundial, un dictador sanguinario o una estrella

Foto: Los misteriosos diarios de Mussolini
Los misteriosos diarios de Mussolini
Los diarios de cualquier persona provocan un impulso inmediato en el prójimo: leerlos. Cuando el retratado es un líder mundial, un dictador sanguinario o una estrella del espectáculo, el paroxismo es encauzado por las editoriales, que, atentas al negocio, los ofrecen al gran público en forma de libros. La mayor parte de las veces los diarios son auténticos. Otras parece que su autoría no importa demasiado.

Es lo que ahora ocurre en Italia con Benito Mussolini. Tras más de 60 años de continuos rumores sobre la aparición de sus supuestos diarios, finalmente una editorial empezó a publicarlos a finales del pasado año, poniendo a la venta el primero de cinco volúmenes, correspondiente a los escritos del Duce de 1939. El resto, que cubre sus memorias desde 1935 hasta el año en que estalló la Segunda Guerra Mundial, irá viendo la luz cada seis meses sin seguir un orden cronológico.

“Sé que hay muchas discusiones sobre su autenticidad: algunos historiadores la niegan, pero sus herederos sostienen que en esas páginas hay temas particulares tan personales que un falsificador nunca podría habérselos imaginado. Como editores no queremos entrar en este campo”, explicó al Corriere della Sera Elisabetta Sgarbi, responsable de Bompiani, la editorial que va a publicar los diarios de Mussolini. Para cubrirse las espaldas, la editora ha incluido el subtítulo ‘Verdaderos o presuntos’ en la portada del primer volumen de la serie. Aunque en el terreno de la autenticidad se lave las manos, Sgarbi ha conseguido ya un éxito poniendo de acuerdo a los propietarios de los manuscritos y a los herederos del Duce.

La mano derecha de Berlusconi

La historia de esos textos es tan rocambolesca como típicamente italiana. Al parecer los diarios fueron arrebatados de las manos del creador del fascismo por uno de los miembros de la brigada partisana que le detuvo y tiroteó en abril de 1945, cuando Mussolini intentaba huir a Suiza. El nuevo dueño de los manuscritos y sus herederos intentaron durante décadas venderlos al mejor postor: al diario londinense The Times, a la casa de subastas Shotheby’s, a varias editoriales italianas y al semanario L’Espresso, que llevó a su portada “La verdadera historia de los falsos diarios de Mussolini”. Todos los rechazaron por no ser auténticos. Finalmente fueron comprados de forma conjunta por el senador Marcello Dell’Utri, mano derecha de Silvio Berlusconi y condenado a siete años de cárcel por colaboración con la mafia, y por un empresario afín.

Hace tres años, Dell’Utri se vanaglorió públicamente de su adquisición, provocando que los historiadores y grafólogos que los habían examinado tacharan de falsos los textos. El senador mafioso ya ni siquiera se preocupa por la autenticidad de los manuscritos. “Ese tema ya no me interesa tanto”, dijo este verano al informar de las negociaciones con la editorial Bompiani para la publicación de los diarios. A la editora tampoco parece quitarle el sueño este aspecto, al parecer tan banal. “Cuando los vi por primera vez me quedé impresionada. Son las reflexiones de un protagonista del siglo XX antes de la entrada en la guerra: son documentos que es justo ofrecer a los lectores”. Al senador le ha dolido el poco éxito que tuvieron sus diarios hasta que Bompiani se cruzó en su camino. Especialmente picado está con la editorial Mondadori, una de las más importantes de Italia y propiedad de su patrón, Berlusconi. “En Mondadori todos son de izquierdas, no han tenido el valor de publicar mis diarios”, dijo recientemente Dell'Utri.

“Un personaje obsesionado con el sexo”

La llegada a las librerías italianas de las supuestas memorias cotidianas del Duce dista poco tiempo de la publicación en España de Mussolini secreto: los diarios de Claretta Petacci 1932-1938 (Crítica), en los que la amante del dictador cuenta con dedicación de amanuense las intimidades, cotidianidades y confesiones políticas del hombre que hizo temblar a Italia. “Estos sí que son los auténticos diarios de Mussolini. Claretta no habla de sí misma, sólo escribe de lo que le decía Benito”, afirma Mauro Suttora, editor del volumen. “Lo que aquí se ve es lo mismo que si instaláramos una videocámara en la habitación de un dictador, de hecho en la cama, que es el lugar donde un hombre es más sincero y está más desarmado. Es como si hubiéramos pinchado continuamente el teléfono del Duce”.

Suttora cuenta lo bien que se lo pasó conociendo a Mussolini a través de las palabras de su amante. “Fue muy divertido. Parecía el dictador de la película de Charles Chaplin. Es un personaje ridículo, obsesionado con el sexo y con el miedo a envejecer”. La evocación cinematográfica puede ser real dentro de poco ya que el editor reconoce que se está preparando una película sobre el Duce y Petacci basada en los diarios. “Nunca hemos tenido un retrato tan íntimo de uno de los grandes dictadores. Es como si al lado de Mussolini hubiésemos contado con una espía. Se trata de un documento verdaderamente único, de un gran drama que va más allá de la política. La historia acaba de forma trágica cuando a ambos les matan los partisanos. Claretta estaba tan enamorada de Benito que quiso hacerse fusilar con él, no imaginaba la vida sin su amor. La mataron cuando se tiró con su cuerpo para proteger a Mussolini”.

El editor de los diarios de Petacci no considera descabellado pensar que Berlusconi pueda acabar como el Duce, como ya ha advertido algún político transalpino. “Los italianos están locos: primero adoran y luego destruyen. Cuanto más adoran primero, de forma más violenta destruyen después”. Entre ambos líderes, además, hay un hilo conductor: Dell’Utri, propietario de los diarios del Duce y compañero inseparable en los negocios y la política de Il Cavaliere. Los mecanismos que utilizan los dos hombres de poder más significativos de los últimos cien años en Italia son también similares. “Es la Italia de siempre, la del hombre verdaderamente solo circundado de aduladores o de gente que trama en la sombra pero que luego tiene miedo”, cuenta Suttora.
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