HASTA AHORA TECHO DE LA CIUDAD ETERNA

Los nuevos rascacielos de Roma amenazan la basílica de San Pedro

El panorama urbano de Roma está dominado por la cúpula de la basílica de San Pedro, que con sus 136 metros se alza como el techo

Foto: Los nuevos rascacielos de Roma amenazan la basílica de San Pedro
Los nuevos rascacielos de Roma amenazan la basílica de San Pedro

El panorama urbano de Roma está dominado por la cúpula de la basílica de San Pedro, que con sus 136 metros se alza como el techo de la capital italiana. A menor altura se sitúan las cúpulas de otras iglesias de distintos estilos, el Coliseo y, algo más alejada, en el barrio del Eur, la mole fascista del Palacio de la Civilización Italiana. Es éste el único edificio del siglo XX que despunta en el skyline romano, limpio por completo de rascacielos. Hasta ahora.

 

La culpa del cambio que se avecina sobre el horizonte de la Ciudad Eterna la tiene su alcalde, Gianni Alemanno. Empujado por la escasez de viviendas, que han hecho de la urbe una de las capitales más caras de Europa, y por las ganas de que su mandato deje huella, Alemanno está dispuesto a romper la regla no escrita que prohíbe construir edificios más altos que el Cupulone. Ambicioso pero no insensato, el alcalde ha previsto que los ciudadanos den su opinión en un referéndum que se celebrará la próxima primavera, en el que, además de otras cuestiones, se votará sobre la posibilidad de que futuros rascacielos superen los 136 metros de la cúpula de San Pedro.

 

Como muestra de que el cambio en el panorama urbano es ya inexorable, Alemanno dio luz verde el mes pasado a las obras del Eurosky Tower, el edificio más alto construido en Roma tras la basílica vaticana. Con sus 28 pisos de viviendas y oficinas, su parte superior quedará sólo 16 metros por debajo de San Pedro. Para tranquilizar a los romanos, que se han dividido entre detractores y defensores de los rascacielos, el arquitecto del Eurosky Tower, Franco Purini, asegura que Roma, durante la Edad Media, como tantas otras ciudades italianas, “estaba llena de torres”.

 

En el Vaticano el proyecto de Purini no ha provocado demasiados temores porque se levantará en el barrio del Eur, en la periferia, y por tanto no amenazará visualmente el primado del Cupulone. Aunque el Ayuntamiento asegura que las nuevas moles que se construirán tras el referéndum se harán siempre en las afueras, en el Vaticano existe cierta preocupación por el cambio que sufrirá la fisonomía de la Ciudad Eterna. Aún así, no habría una oposición directa si se respeta San Pedro. “Obviamente si se construyese un rascacielos frente a la basílica vaticana sería algo horrible. Pero si son edificios que se levantan a las afueras y tienen un valor social esta cuestión no debe ser un tabú”, afirma el cardenal italiano Giovanni Cheli, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

 

La vertiente social a la que se refiere el cardenal Cheli está garantizada, asegura Alemanno, quien sostiene que 6.000 de las 30.000 viviendas que pretende que se construyan en Roma en los próximos años serán “casas populares”, destinadas a las personas con menos recursos. Los hechos, de momento, no le dan la razón: el rascacielos Eurosky Tower contará con viviendas de lujo e incluso estará equipado con un helipuerto. El alcalde afirma además que con el desarrollo vertical de la ciudad se evitará la destrucción del agro romano, el hermoso cinturón de campos, pastos y montes que rodea la capital.

 

Entre los detractores de la idea de Alemanno destaca la voz del fotógrafo Oliviero Toscani, célebre por sus campañas para la firma textil Benetton. En un artículo publicado en el diario La Repubblica, tacha la propuesta de “desparejada y antihistórica” y sostiene que “la era en que el hombre soñaba con tocar el cielo por medio de la arquitectura terminó, está cerrada, muerta”.

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