Obama, año uno

“Nunca en la historia de Estados Unidos se habían depositado tantas expectativas en una persona. Incluso si las comparamos con las levantadas por Woodrow Wilson, tras

Foto: Obama, año uno
Obama, año uno

“Nunca en la historia de Estados Unidos se habían depositado tantas expectativas en una persona. Incluso si las comparamos con las levantadas por Woodrow Wilson, tras la I Guerra Mundial, la balanza se inclina a favor de Obama”, explica impresionado por el entusiasmo que se respira estos días en Washington el presidente de la Cámara de Comercio Americana en España, Jaime Malet. Él será de los pocos españoles afortunados que estará hoy frente al Capitolio para presenciar en vivo la investidura de Barack Obama como presidente de EEUU. Su feeling no puede ser mejor: “Existe enorme alegría en la capital porque su llegada al poder hace buenas las palabras de los padres fundadores sobre la superación del problema racial”.

“Hay una generación entera que crecerá considerando algo normal que el cargo más alto en su país lo ocupe un afroamericano”, lanza el propio Obama en una entrevista publicada ayer por The Washington Post. “Lo que ha pasado es algo radical. Cambia la forma en que los niños negros se mirarán a sí mismos. También cómo los niños blancos mirarán a los niños negros. Yo nunca infravaloraría la fuerza de eso”, añade. Obama asegura querer usar su presidencia como ejemplo de cómo se pueden superar las diferencias, y no sólo las raciales. No es casualidad que la plegaría que antecederá a su discurso la pronuncie el reverendo Rick Warren, férreo opositor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Los actos oficiales arrancarán a las once de la mañana hora local (cuatro de la tarde hora española). Todo se hará según la tradición. En primer lugar, Obama tomará un café en la Casa Blanca con el presidente saliente, George W. Bush. A continuación saldrá la familia presidencial y, tras la plegaria, la legendaria reina del soul Aretha Franklin desgranará uno de sus temas. Después del juramento de Joe Biden como vicepresidente y Obama como presidente habrá música militar y 21 cañonazos. Será el momento del esperado discurso del ya presidente, que tendrá como colofón la lectura de un poema por parte de la profesora de Yale Elizabeth Alexander y otra plegaria del reverendo de los derechos civiles, Joseph E.Lowery. En representación española, está previsto que a los actos asista el embajador en Washington, Jorge Dezcallar.

Después será el momento de la fiesta. Y es que, según Vanity Fair, “si durante la campaña electoral Obama fue visto por muchos como la mayor celebridad del mundo, en lo que ha terminado convirtiéndose es en el mayor imán de personalidades del planeta”. La lista de la A-Z de celebrities que han ofrecido su apoyo a Obama apabulla: Bono, George Lucas, Jennifer Aniston, Halle Berry, Garth Brooks, Magic Johnson… El concierto del domingo en el Lincoln Memorial abanderado por Bruce Springsteen sólo ha sido el acto de apoyo más visible. Los demócratas afincados en España no han querido ser menos. Democrats Abroad ha convocado galas para seguir en discurso de Obama en Madrid, Sevilla y Granada y fiestas a partir de las nueve de la noche con actuaciones de jazz o R&B. Esperan la asistencia en la capital de diferentes políticos del PSOE –como José Blanco o Juan Fernando López Aguilar- y del PP –Soraya Sáenz de Santamaría o Gustavo de Aristegui-.

Reunión con Zapatero

La resaca del martes llevará a un hervidero de reuniones el miércoles. Malet, que prevé encontrarse hasta el viernes con diferentes senadores y congresistas, tiene claro cuál es uno de sus principales objetivos: “Favorecer que en la primera visita de Obama a Europa se acuerde de España”. ¿Hay algo ya en marcha? “No, porque en Estados Unidos se respeta mucho la etapa transitoria. Pero hay gente que habrá trabajado en la agenda y yo espero que Obama visite España y se vea con el presidente Zapatero. Tiene todo el sentido del mundo”. Es más, Malet apuesta por convertir España en un “punto de encaje” entre Europa y EEUU desde el punto de vista energético. No en vano el futuro presidente estadounidense ha puesto a España como ejemplo en materia de energías renovables. “Vamos a trabajar para que se funde una nueva agencia internacional de las energías renovables y que tenga su sede en España”, añade el presidente de la Cámara.

Para Malet, el entusiasmo no está reñido con la “grave responsabilidad” que se percibe en el entorno político, en medio de una crisis económica de dimensiones desconocidas. “Es un momento terriblemente complicado. Después de que España estuviera presente en la reunión del G-20 del pasado 15 de noviembre, es necesario convencer a la nueva Administración de que España no sólo tiene que estar en el próximo encuentro del 2 de abril en Londres, sino de que debe estar en ese foro forma permanente”. También se mostró interesado Malet en determinar quién canalizará las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica, un puesto que parecía hecho a la medida del gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, que renunció a estar en el gabinete de Obama al estar siendo investigado por presuntos favores a una empresa.

Y mientras unos vienen... Bush se despedía ayer telefónicamente de presidentes como el ruso, Dmitri Medvedev, o del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, algunos de los que hasta ahora han sido sus principales detractores no están dispuestos a dejarle marchar tan fácilmente. El presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, John Conyers, quiere que se establezca una comisión independiente que investigue si el Gobierno de Bush cometió crímenes en su guerra contra el terrorismo, un planteamiento que no ha visto con malos ojos la presidenta de la cámara, Nancy Pelosi. Obama, que preferiría empezar de cero y no ha mostrado demasiado interés en remover el pasado, podría encontrarse con un primer obstáculo.

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