Esclavos del etanol

La Pastoral de la Tierra de la iglesia católica brasileña reafirmó ayer sus denuncias sobre las condiciones de semi esclavitud que sufren los trabajadores de la industria

Foto: Esclavos del etanol
Esclavos del etanol

La Pastoral de la Tierra de la iglesia católica brasileña reafirmó ayer sus denuncias sobre las condiciones de semi esclavitud que sufren los trabajadores de la industria de la caña de azúcar y el etanol, pese a que el Gobierno de Río de Janeiro sigue negando la mayor. Esta organización del Episcopado brasileño, dedicada a la defensa de familias campesinas, destacó ayer que en los últimos años fiscalizaciones del propio gobierno en los cañaverales han rescatado a miles de braceros de condiciones análogas a la esclavitud.

La Pastoral de la Tierra presentó con sus denuncias datos del propio Ministerio del Trabajo, según los cuales entre enero de 2003 y octubre de 2008, el Grupo Móvil de Fiscalización rescató a 6.779 trabajadores de cañaverales en los estados de Goias, Sao Paulo, Alagoas, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, Río de Janeiro, Ceará, Minas Gerais y Pará. La actuación independiente del Grupo Móvil, integrado por inspectores del Ministerio Público, del Trabajo y policías federales, ha sido elogiada hasta por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La Pastoral hizo las denuncias con ocasión de la "Conferencia internacional biocombustibles como vectores del desarrollo sostenible", promovida por el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el Ministerio de Relaciones Exteriores. El coordinador del evento y subsecretario de Energía del Ministerio, André Amado, ha afirmado que no se puede decir que hay trabajo esclavo en las plantaciones de caña de azúcar sólo porque hayan sido detectadas algunas situaciones "residuales". "Yo creo que simplemente quieren distorsionar la realidad. No es una acusación que se base en hechos", afirmó Amado, citado por medio de la estatal Agencia Brasil de noticias.

Pero según especialistas, independientemente del trabajo esclavo, la recolección de caña en Brasil es históricamente un empleo degradante y mal pagado. Bajo el sol abrasador, cada trabajador está obligado a cortar, despuntar y apilar 12 toneladas de caña por día para alcanzar un salario equivalente a unos 10 dólares diarios. Además, desde 2003 el Grupo ha liberado a 32.500 esclavos modernos.

Entre 2003 y 2006 el sector de la caña respondió por el 10% de los esclavos encontrados, pero la cifra subió al 52% en los primeros diez meses de 2008, cuando fueron encontrados 2.114 trabajadores en esas condiciones en las plantaciones, destacó la Pastoral. Los empresarios del campo niegan que existan estas prácticas y defienden el papel del etanol como fuente generadora de empleo.

Los esclavos modernos son transportados y alojados "peor que animales", presionados por el pago por producción y obligados a trabajar hasta quedar exhaustos en un régimen "que ya ha provocado varias muertes", según la Pastoral.

Una industria que mueve 18.000 millones de dólares

La agroindustria de la caña de azúcar movió unos 18.061 millones de dólares en 2007 gracias al auge del etanol, según informó recientemente el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). El año pasado Brasil produjo 30 millones de toneladas de azúcar, 19 millones exportadas por unos 3.083 millones de dólares, y 17.500 millones de litros de etanol, 3.500 millones de ellos vendidos al exterior por 1.500 millones de dólares.

Esas exportaciones representaron el 2,65 por ciento de la economía brasileña, mientras que por concepto de impuestos se recaudaron del sector unos 5.286 millones de dólares y se invirtieron unos 2.202 millones e dólares. Con un consumo que supera al de la gasolina fósil, Brasil alcanzó una autosuficiencia en materia de combustibles gracias al desarrollo tecnológico y comercialización del etanol.

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