Eran las 7 de la mañana del sábado cuando el techo del bar Trebolse venía abajo. El motivo, una piscina mal construida en la parte de arriba del edificio en la que los propietarios vieron la salvación a las calurosas tardes de verano.

El responsable del bar fue a abrir como de costumbre a las 7 de la mañana cuando escuchó el crujir de las vigas. No recuerda ni cómo salió y afortunadamente solo sufrió daños leves en una pierna y mucha ansiedad.

La piscina cayó justo en la zona de billar donde los sábados suelen ir mayores y niños. Domicilio y bar permanecen cerrados hasta que las autoridades comprueben si existe algún daño estructural.

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