Cuesta creer que sólo haya quedado en un susto.

Nada más y nada menos que a 20 metros de altura se precipó el coche.

El matrimonio que viajaba en el interior, salió por su propio pie y sólo resultaron heridos leves.

Todo ocurría en el recinto del parador de Baiona, donde la pareja se hospedaba por unos días. Cuando poco antes de las cuatro de la tarde se disponían a aparcar.

Todo apunta a que fue un fallo a la hora de pisar los pedales ya que el vehículo era automático.

Arrolló parte del muro de la muralla, dio una vuelta de campana antes de terminar en mitad de la colina.

Un fallo que pudo costarles la vida, de no ser por el coche que llevaban. 

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