Con guantes, gorro, bufanda y un buen abrigo. Así se han aventurado decenas de turistas en el laberinto de hielo más grande construido en Estados Unidos e instalado en Washington con motivo de las celebraciones navideñas. Una maravilla invernal que permanecerá abierta para perderse y también, por supuesto, donde conseguir los mejores selfies de la temporada. La instalación cuenta con cerca de 300 bloques de hielo cristalino y cada uno de ellos pesa alrededores de 56 kilos. Las paredes heladas están iluminadas con luces de colores para amenizar el recorrido de los visitantes.

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