Medio año después de la muerte de un familiar, reciben una factura de móvil de 1.340 euros a nombre del fallecido. Incluye la compra de un móvil y un contrato. Denunciaron los hechos y han descubierto que el teléfono se recogió en tienda con un DNI que no correspondía al titular del contrato.

Habían suplantado la identidad del fallecido. La compañía investiga los hechos mientras la factura sigue creciendo. La familia se siente indefensa. 

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