Michelines que se acumulan en la barriga, tobillos hinchados, prominente joroba y ojos enrojecidos.

Si trabaja en una oficina, así será su deformación corporal en 20 años.

Una muñeca creada por expertos en salud del Reino Unido muestra cómo el cuerpo de un oficinista se transforma debido a las malas posturas en el puesto de trabajo o las horas que pasa mirando la pantalla del ordenador.

odo ello sumado a una alimentación inadecuada y una vida sedentaria con poca actividad deportiva.

De hecho, si se suman las horas que permanecemos sentados en el trabajo, el resultado equivale a ocho años de nuestra vida sin levantarnos de la silla.

De ahí las marcas de estrés, las varices o la piel pálida.

Por ello aconsejan hacer pausas en el trabajo para levantarse y dar un breve paseo evitando que las horas de oficina se nos echen a la espalda.

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