Todo sucedió cuando los Mossos acudieron por una pelea en Sant Vicenç dels Horts. En las imágenes se ve como uno de los jóvenes implicados ya ha sido arrestado. Una multitud acorrala a los agentes mientras se escucha como el detenido golpea el cristal del coche patrulla desde el asiento de atrás.

De repente, lo revienta y sale por la ventanilla tratando de escapar. Se sube al techo del vehículo y un agente consigue agarrarlo de una pierna. Está fuera de sí y tiene la mano ensangrentada.

Los Mossos lo bajan del techo, lo ponen de espaldas y finalmente logran colocarle unas esposas. Con las manos atrás utiliza la cabeza para reventar también la luna trasera del coche patrulla. Han sido necesarios cuatro agentes para poder llevárselo.

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