Encaramado con sus manos a la barandilla del balcón de un sexto piso en China un niño de tres años está a punto de caer al vacío. La escena paraliza a los que pasan por calle, que no dan crédito al ver al pequeño que no va a aguantar mucho más ahí arriba. 

Rápidamente se ponen en marcha y deciden sacar una manta para amortiguar su caída. Después de tres largos minutos en el abismo, sus fuerzas no aguantan más y el pequeño se precipita contra el suelo. Son segundos de horror pero milagrosamente cae justo en la manta, sin sufrir ni un rasguño a pesar de la impresionante caída.

Después del tremendo susto se ha sabido que su abuela se fue al supermercado dejando al niño solo en casa mientras dormía. Al despertar y no encontrar a nadie salió al balcón donde se resbaló y quedó suspendido antes de caer al vació.

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