En Bélgica están batiendo records. Sus termómetros han marcado 39 grados, una cifra que jamás habían alcanzado. Así que con tanto calor toca refrescarse, como sea. Con un baño en las fuentes callejeras, bebiendo mucha agua, o tirándosela por la cabeza. Y porque no, haciendo cola en la heladería. En París las temperaturas están al rojo vivo. Con 39 grados se derrite el chocolate y los turistas de la Torre Eiffel. Por eso aprovechan cualquier momento para meterse en el agua o para buscar una sombra, cueste lo que cueste.

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