Huérfanos, fueron rescatados recién nacidos y han sido criados con todo el cariño que han podido darles en un santuario de osos en el norte de Grecia, pero ahora ha llegado el momento partir. Son los últimos biberones para Bradley y Cooper. Su cuidadora, durante estos más de cuatro meses desde que fueron encontrados en la montaña, se resiste a perderlos, pero sabe que estos dos precisos oseznos tienen que volver a su hábitat natural. Se despide de ellos entre juegos y carantoñas y, una vez cargados en el coche, emprende el camino de vuelta a la naturaleza, porque ya pueden valerse por sí mismos.

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