Cae la tarde en Texas y los testigos de una nueva ejecución entran a la prisión de Huntsville, donde el supremacista blanco John William King ha muerto por una inyección letal. 
Condenado en 1999, King mostraba su sonrisa en el juicio, ocultando la crueldad empleada en asesinar a James Byrd, un hombre negro a quien encadenó y arrastró con una camioneta durante más de cinco kilómetros hasta que su cuerpo se partió en dos.
La hermana de la víctima ha dicho que frente al linchamiento que sufrió su hermano "hemos sido testigos de la ejecución pacífica y digna de John King". James murió en 1998 tras un horrible sufrimiento y su cadáver fue abandonado a las puertas de una iglesia donde fue hallado la mañana del domingo 7 de junio. La familia de James asegura que la muerte del asesino no ha sido un alivio para su familia.

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