Premiado después de muerto como mejor gato del año por salvarle la vida a su dueña. Se llamaba Theo e impidió que su dueña se durmiera cuando estaba sufriendo una trombosis. El astuto gato no dejó de sentarse encima de su cara y de darle golpes con la patita. El médico dijo a la mujer que, de haberse dormido, probablemente no se hubiera despertado.

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