Todo un talento este niño. Las imágenes del circuito cerrado reflejan cómo entra con su padre con actitud juguetona en esta farmacia y, mientras este entretiene al encargado, aprovecha para abrir con parsimonia la caja registradora y llevarse un buen fajo de billetes.

Al cabo de un rato, coge una caja con disimulo y se la entrega al tendero. El dinero, eso sí, no sale de su pantalón. 

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios