Carmen, enfermera de 54 años, estaba de vacaciones en San Petersburgo cuando se encontró un neceser en el suelo del aeropuerto. Tras preguntar si era de alguien, decidió abrirlo y quedarse con varios objetos, todos ellos valorados en unos 100 euros. Pero los testigos decidieron llamar a la policía, que la detuvo y la trasladó a los calabozos.

Tardaron más de 10 horas en tomarle declaración porque no encontraban un traductor. A esta hora, la enfermera sevillana se encuentra entre rejas, donde estará al menos dos meses a la espera de juicio. El consulado español tiene permiso para visitarla el jueves, pero poco más puede hacer. Le ha facilitado a la familia el contacto de una abogada para que trate de resolver la situación. 

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