Simon Smith caminaba por las calles de Reading (Inglaterra) tranquilamente cuando, sin saberlo, su vida se puso en juego. Un autobús que había perdido el control se dirigía hacía él, sin ser consciente de ello.

Una cámara de seguridad situada en plena calle fue capaz de captar el momento en el que dicho bus arrollaba a Smith mientras paseaba por la calle... y su posterior e increíble reacción. Tras levantarse del suelo, no dudó en meterse en el bar.

Los allí presentes no podían dar crédito: Smith no sólo no sufrió ninguna herida de gravedad, sino que sólo sufrió algunos rasguños y moretones. Aún se investigan las causas de los sucedido, que Smith supo olvidar con una buena pinta.

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