Un accidente doméstico estuvo a punto de terminar en tragedia. Un niño chino se encontraba jugando en casa sin la presencia de sus padres cuando, en un momento dado, se subió a una de las ventanas de la casa y quedó atrapado por los barrotes que la rodeaban. 

Cuando sus responsables volvieron al domicilio, se encontraron al niño con la mayor parte de su cuerpo colgando y sin posibilidad de sacarlo. Tras llamar a los bomberos, el menor pudo ser liberado gracias a las labores de los profesionales, que durante la intervención –de tres minutos– tuvieron mucho cuidado de no quemar al niño con las chispas de la motosierra.

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